La Energizadora por Ethel Morgan


La Diosa Da y la Diosa Toma en forma equilibrada, como la respiración, y sólo un dualismo exagerado puede hacernos creer que lo primero es ¨bueno¨ y lo segundo ¨malo¨. El principio divino femenino alienta en nosotras hacia afuera y hacia adentro, alternadamente y con un ritmo de mareas que hemos de aprender a distinguir.

El primer aspecto que surge de la Creadora es un puro dinamismo que pone en movimiento a la Creación. Lo que nace ha de moverse. Lo que se gestó en el espacio grávido debe recorrer el mundo.
Ese movimiento es la danza de la vida.

Fragmento del libro "La Diosa en Nosotras" de Ethel Morgan.
Agradezco la imagen a Clio Wondrausch

La Limitadora por Ethel Morgan



Como los procesos naturales son inteligentes, tras la estimulación de la Energizadora debe venir una tendencia de moderación que nos impida llegar a extremos indeseados.

La que Limita, o La que Mide la extensión de nuestro campo personal, es el Aspecto de la Diosa que representa esa tendencia. Como compensación del movimiento energizante, le pone límites a nuestra libertad para que eventualmente no dañemos a los otros, ni nos salgamos de nuestra trayectoria. Sin la Limitadora nos desbordaríamos y destruiríamos el diseño de nuestro destino individual.
Dentro de su Plan sabio florecemos plenamente.

Fragmento del libro "La Diosa en Nosotras" de Ethel Morgan
Agradezco la imagen a Clio Wondrausch
http://www.wildhearth.co.uk/

La Protectora por Ethel Morgan


   
Tras delimitar su territorio la Diosa lo protege. No puede ser de otra manera, porque cuando funciona la ley natural en el universo de la Madre, nada queda librado al azar.

La Protectora guarda el orden dentro del gran esquema cósmico establecido por La que Limita. Es defensora de los indefensos, porque todo abuso contra ellos destruye la armonía de la Creación, y porque la energía de la Creadora debe llegar hasta el más pequeño de sus hijos.
La que Protege es fuerte y tierna, porque muchas veces ha de ponerse firme en nombre del amor. Como la Artemisa de los griegos, porta en una mano un arco y con la otra sostiene a un animal herido, o a un bebé que nace, o a una planta arrancada de raíz que todavía puede ser devuelta a la tierra para que rebrote.
Todo este vasto mundo devastado es su campo de trabajo, y en los niveles invisibles nos refuerza para que podamos ser como ella.
Su santo enojo ante el maltrato de los débiles es la otra cara de su amor.

Fragmento del libro "La Diosa en Nosotras" de Ethel Morgan
Agradezco la imagen a Clio Wondrausch
http://www.wildhearth.co.uk/

La Iniciadora por Ethel Morgan


Hay alguien que recorre mi territorio para defenderlo y velar por los derechos de la Diosa, y ahora llega el momento de saber quién es. Porque, aunque se trata de mí misma, todavía no me conozco.

Muchos siglos de condicionamiento nos impiden saber quiénes somos, o cómo es la historia mítica que nos toca vivir a cada una.
Necesariamente, lo Divino Femenino adopta un aspecto que viene en nuestra ayuda para mostrarnos nuestro verdadero rostro. Porque si no lo conocemos, no podemos reclamar nuestro justo lugar en el esquema universal.
La Iniciadora nos cuenta acerca de nuestro propio y desconocido corazón.

Fragmento del libro "La Diosa en Nosotras" por Ethel Morgan
Agradezco la imagen a Clio Wondrausch

La Desafiante por Ethel Morgan

  

Si la Iniciación es abrir una puerta, no es raro que algo pase a través de ella. Esa es La Desafiante, el aspecto de la Diosa que desarraiga definitivamente lo que estorba el fluir de la energía creadora.
Lo que antes era un No se convierte en un Basta. Toda la urgente necesidad de ser lo que se debe se concentra en ella.
Hay infinita solicitud en la acción desarraigante. Hay una definida preocupación por el buen resultado de cada proyecto, de cada creación en marcha. Por eso hay firmeza y decisión extirpadora.
A veces oponerse es el más radical acto de amor.

Fragmento del libro "La Diosa en Nosotras" de Ethel Morgan
Agradezco la imagen a Clio Wondrausch

La Liberadora por Ethel Morgan

  

Hay, se dice, un lugar dentro de nosotros desde donde pueden deshacerse los nudos que nos atan.
Algunos lo buscan en la infancia recordada, y hay también quienes lo imaginan como un limbo donde residen potencialidades nunca realizadas que esperan desde siempre su liberación.
¿Cómo ir hasta allí a rescatarlas?
Necesariamente tiene que haber una guía arquetípica que nos lleve de la mano y efectúe la transmutación liberadora. Por fuerza debe haber un aspecto de la Diosa que efectúe la redención.
Cuando se ha avanzado lo bastante en el camino hacia adentro, La Liberadora nos acompaña hasta esa prisión oscura, nos muestra cuánto hemos sufrido, y corta las cadenas de la Niña Interior.

Fragmento del libro "La Diosa en Nosotras" de Ethel Morgan
Agradezco la imagen a Clio Wondrausch

La Conectora por Ethel Morgan


   
Más allá de la propia identidad se extiende el universo. Pero esa inconmensurable vastedad tiene sus rutas, sus redes nerviosas y sus intersecciones o puntos de contacto.

Si una entidad, humana o no, sabe quién es y cuáles son sus funciones asignadas, puede integrarse al gran sistema orgánico y ocupar su lugar en el circuito de conexión universal. Se lo ha ganado por haberse hecho preguntas, por haber averiguado las respuestas y por haber roto los nudos que le impedían el libre movimiento.
Su sistema psicofísico es el instrumento comunicador de dos extremos que le permite recibir y transmitir, tomar y dar, y hacer posible que el plan se desarrolle. Dentro de la mujer, el arquetipo Conector le enseña cómo hacerlo y cuáles puntos inconexos son los que debe religar.

Fragmento del libro "La Diosa en Nosotras" por Ethel Morgan
Agradezco la imagen a Clio Wondrausch

La Nutricia por Ethel Morgan

   

Dentro de mí hay una presencia o actitud arquetípica que espera con paciencia que la asuma. Siento su irradiación, bajo las capas cristalizadas de ideas falsas, autocastigos y culpas absorbidas. Detrás de la armadura de defensividades, miedo y combatividad.
Es la portadora del Grial, que calladamente habita en cada mujer aguardando el momento de manifestarse. Es la madre nutricia que quiere volcar sobre el mundo sus dones y me necesita como canal distribuidor.
Para dejarla actuar sé que debo avanzar mucho en mis tareas de saneamiento personal, y esperar a mi vez que la nueva conciencia femenina amanezca del todo sobre la tierra yerma para fertilizarla. Debo trabajar para eso, mientras la Diosa
Nutricia va disolviendo mis defensas desde adentro y sacraliza mi vida cotidiana.

Fragmento del libro "La Diosa en Nosotras" por Ethel Morgan
Agradezco la imagen a Clio Wondrausch

La Potenciadora por Ethel Morgan

   

A nuestro alrededor la tierra yerma, espejo de nuestra alma, clama por el agua de la vida. Las voces del planeta tratan de hacerse oír por sobre los estruendos, los fragores ciudadanos, los estallidos de una psique colectiva que se ha desenfrenado y corre ya por los caminos del pánico violento. De un pavor disfrazado de bravata sanguinaria que está tratando de ocultar el desamparo, la debilidad inerme del hijo que se ha quedado sin la Madre.
Los alardes de fuerza (el gatillo rápido, las violaciones, los misiles) son solamente carencia de poder. El poder de que se habla no es más que prepotencia. Por eso la esperanza de la especie reside en nuevos seres potenciados desde adentro, que construyan afuera una cultura acorde con su cordura interior.
La Potenciadora ya trabaja para ellos. Lentamente madura en las mujeres que están abiertas para dar salida a lo consciente femenino. Poco a poco se instala en sus centros sensibles para fortalecerlas, y las prepara como instrumentos afinados que le permitirán llegar al mundo con nuevas instrucciones, otros métodos, renovados tesoros de sabiduría práctica que den potenciación.
Todas podremos ser canales de poder si lo aceptamos. Si comprendemos que con nuestros pies la Diosa puede caminar otra vez sobre la tierra. Si nos unimos como ente colectivo redentor que puede dar a luz, nutrir y potenciar a una humanidad más sana.

Fragmento del libro "La Diosa en Nosotras" por Ethel Morgan
Agradezco la imagen a Clio Wondrausch

EL ARQUETIPO DE LA BRUJA...


"La Bruja y la Luna Nueva representan la fase de la menstruación. Puede comenzar unos días antes del sangrado y finalizar aproximadamente cuando concluye el flujo menstrual.
Es una etapa de introspección, donde te conectas con tu ser interior y con tu cuerpo.
En este período se equilibran la expresión interna de la intuición con la manifestación externa de nuestra racionalidad.
La línea que separa la mente conciente de la subconsciente está muy desdibujada permitiendo que puedas fluir e interactuar con tu conciencia corporal. Tienes la sensación de formar parte de un todo y es el mejor momento para que tu inconciente se manifieste y encuentre salida a través de tu mente conciente.
Es una etapa de recogimiento, de quietud, de aceptación previa a la irrupción nuevamente en el mundo exterior con las energías de la Virgen. Es el final de un ciclo y el inicio de otro."

©Germana Martin, de su libro "Creando con mis lunas"
La  bella imagen es de la artista argentina Sandra Peñalva, que colabora amorosamente con nuestro blog. ¡Muchísimas gracias!

EL ARQUETIPO DE LA HECHICERA...


"La Hechicera y la Luna Menguante reflejan la reducción de la energía física desde la ovulación hasta la menstruación (etapa pre-menstrual)
Al igual que la fase de la Virgen, ésta es una etapa de gran dinamismo pero con la significativa diferencia que en ella las energías se mueven orientadas hacia el interior y no hacia el exterior.
Aumenta la necesidad de conocer tu mundo interno, tornándote más intuitiva y abierta a la expresión de tus aptitudes psíquicas (sueños premonitorios, visiones)
Te vuelves más conciente del aspecto sobrenatural de lo que te rodea y sientes que puedes caminar entre dos mundos: lo visible y lo invisible, ese sutil espacio abierto al hechizo."

©Germana Martin, de su libro "Creando con mis lunas"
La bella imagen es de la artista argentina Sandra Peñalva, que colabora amorosamente con nuestro blog. ¡Muchísimas gracias!

EL ARQUETIPO DE LA MADRE...


"La Madre y la Luna Llena representan la fase misma de la ovulación y las energías son semejantes a las de la maternidad, con su capacidad de criar, sustentar y fortalecer.
Te sientes predispuesta a sentir la abnegación que caracteriza a la maternidad, olvidándote un poco de ti misma. Tus deseos y necesidades se vuelven menos importantes, volviéndote más protectora con los otros. Te sientes responsable de tus nuevos proyectos y “alimentas” con alegrías los ya existentes.
Atraes con tu poderosa energía a los demás, sobre todo a aquellos que necesitan contención y ayuda."



©Germana Martin, de su libro "Creando con mis lunas"
La bella imagen es de la artista argentina Sandra Peñalva, que colabora amorosamente con nuestro blog. ¡Muchísimas gracias!


EL ARQUETIPO DE LA VIRGEN...




"La Virgen y la Luna Creciente representan la fase que se extiende desde el fin del “sangrado” hasta el comienzo de la ovulación (etapa pre-ovulatoria). Las energías que se manifiestan durante este tiempo se asemejan a las de una joven y vital doncella.

En esta etapa de tu devenir menstrual te encontrarás en un momento de renacimiento, plena de entusiasmo y energía.
Las energías oscuras se transforman en nuevas metas y te sientes dinámica, emprendedora, fuerte.
La fase de la menstruación ha finalizado y el cuerpo recupera su vitalidad, su flexibilidad, su júbilo."


©Germana Martin, de su libro "Creando con mis lunas"
La  bella imagen es de la artista argentina Sandra Peñalva, que colabora amorosamente con nuestro blog. ¡Muchísimas gracias!

MADRE DE LA MAR POR GUADALUPE URBINA

ABUELA MARGARITA CANTA: "AMADA TONANTZIN"

"CUANDO QUIERO ALGO, ME LO PIDO A MÍ MISMA" ABUELA MARGARITA

ABUELA MARGARITA CANTA "SOY EL PODER DENTRO DE MÍ"

ABUELA MARGARITA: "Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida."



En una entrevista publicada en La Voz de la Arboleda de Gaia se le pregunta a la Abuela Margarita: ¿Cuál es la misión de la mujer? Y ella responde:
"-Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. 
La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? 
Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. 
Cuando la mente se une al corazón todo es posible."

Abuela Margarita

ABUELA MARGARITA CANTANDO: "YO SOY DIOS"

ABUELA MARGARITA..."DEBEMOS ENTENDER QUE SOMOS SERES SAGRADOS..."



"Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. 
Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. 
Debemos entender que somos seres sagrados, que la Tierra es nuestra Madre y el Sol nuestro Padre. 
Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. “¿Cómo voy a ser propietario de la Madre Tierra?”, decían."

Abuela Margarita

ABUELA MARGARITA CANTANDO "GRAN ESPÍRITU

Soy Fragmento... poema de Aída Suárez



Soy un fragmento de mi cuerpo de mujer. 
Siento que el otro fragmento eres tu, tu, tu y tu… 
La varias partes de mi cuerpo 
son piezas de varios cuerpos pero laten en un solo corazón. 
Mis labios desean cantar, mi pecho desea sentir 
y la alegría invade cada extremo de este cuerpecito mío 
y mi barriga desea reír, reír, reír... 
Mi mano siente mi pecho, mi cadera, mi barriga…. 
Y siguo explorando… por mis muslos, por mi estrella…
Soy yo…me siento…soy toda yo. 
¿Quién soy? 
Soy un cuerpo femenino colmado de goce, 
valiente, 
dócil, 
salvaje… 
un cuerpo que se RE-integra… 
que RE-construye los fragmentos que vuelven y regresan a su lugar, 
se Re-unen, 
se RE-encuentran. 
Me lleno de sentimientos, 
de formas de sentir, 
de hacer sentir… inmensos sentidos. 
Uno, 
dos, 
tres, 
cuatro, 
cinco, 

seis… 

7.

abrazO raíz.

Aida 

Siete posibilidades de relacionarme con el mundo de mi ser… 
Soy sintiendo lo que soy. 

Aída Suárez
integrante del taller La Palabra Chamánica
http://elsenderodemisdias.blogspot.com/

la bella imagen es de Cristina López Casas

Activando los arquetipos de las diosas... Jean Shinoda Bolen


He escrito "Las diosas de la mujer madura" para que las mujeres puedan nombrar y reconocer aquello que les inquieta. El origen de estos sentimientos son los arquetipos de la diosa que hay en nuestro interior, los patrones y las energías de la psique. 
Al saber quiénes son las diosas, las mujeres pueden llegar a ser más concientes de las potencialidades que hay en ellas, las cuales, una vez reconocidas, son fuente de espiritualidad, sabiduría, compasión y acción. Cuando los arquetipos se activan, por consiguiente, nos proporcionan energía y nos transmiten una sensación de autenticidad y de haber encontrado un sentido a nuestra vida."

Jean Shinoda Bolen
"Las diosas de la mujer madura"
(fragmento de la Introducción)

Los ciclos femeninos... Clarissa Pinkola Estés


"Los ciclos femeninos según la tare de Vasalisa son los siguientes:
-Planificar los propios pensamientos y renovar regularmente los propios valores.
-Eliminar las trivialidades que ocupan la psique, barrer el propio yo, limpiar con regularidad los propios pensamientos y estados emocionales.
-Encender un fuego duradero debajo de la vida creativa y guisar sistemáticamente ideas significa sobre todo guisar con originalidad mucha vida sin precedentes para poder alimentar la relación entre la mujer y su naturaleza salvaje."

Clarissa Pinkola Estés
"Mujeres que corren con los lobos"

ATRÉVETE.... CAMBIA...

INVITACIÓN A LA DANZA DE LA VIDA... fragmentos del libro "Mapas al éxtasis" de Gabrielle Roth


"Este libro es un mapa para el éxtasis en todas sus formas. El éxtasis es mi "vuelo", un estado natural de puro ser. El éxtasis es mi experiencia de Dios. Es un estado de plena vitalidad y unidad de cuerpo, corazón, mente, alma y espíritu. Es lo que necesitamos para sanar nuestro desmembramiento psíquico. No podemos continuar divididos, el cuerpo contra la mente, la mente contra el corazón, o lo que fuere. Conozco el dolor del desmembramiento, de estar escindida de mí y contra mí. El éxtasis ha sido mi curación.
Nací para moverme y para enseñar a otros a moverse. A mover sus cuerpos. Sus corazones. Sus mentes. Sus almas. Su espíritu. Para salvar la brecha entre sueño y realidad, entre experiencia y potencial.
Mi trabajo es una unión de arte y sanación, que busca catalizar nuestra plenitud por medio de la danza, el canto, la poesía, el ritual y la meditación. A través del sufrimiento y de la experimentación he aprendido a transformar la vida cotidiana en arte sagrado.
Desde pequeña, mis energías fueron las de una sanadora: entraba en trance con facilidad, veía a través de los cuerpos, olía la muerte, sentía el nacimiento, sabía cuando alguien sufría y cómo guiarlo a través del dolor, me resultaba instintivo convertir el sufrimiento en arte. Arte de supervivencia, lo llamo.
Mi tarea consiste en despertar poder en las personas por medio del proceso creativo. Doy por supuesto que todas las personas son como yo: quieren despertar, liberarse. Liberar el cuerpo para experimentar el poder del ser. Expresar el corazón para experimentar el poder del amor. Vaciar la mente para experimentar el poder del autoconocimiento. Despertar el alma para experimentar el poder de ver. Encarnar el espíritu para experimentar el poder de sanar.
El movimiento es medicina. El ritmo es nuestra lengua madre universal. Es el lenguaje del alma y, sin embargo, porque vivimos en gran medida separados de la fuente de nuestro verdadero poder personal, es un lenguaje olvidado. Vivimos en nuestras cabezas. Vivimos una idea de lo que somos. Pensamos que sólo somos nuestra personalidad. Pero un cuerpo sin alma no tiene ritmo. Una persona sin movimiento es apenas un bulto ambulante.
En mi opinión, todos somos bailarines. Todos llevamos dentro un chamán a la espera de despertar, listo para danzar sobre el filo de la realidad."

Gabrielle Roth
Fragmento del prólogo de su libro "Mapas al éxtasis"

LOS 5 RITMOS DE GABRIELLE ROTH... UNA MIRADA...

EL CUERPO COMO CAMINO ESPIRITUAL Sistema 5 Ritmos de Gabrielle Roth


Los 5 Ritmos pueden ser practicados en una sucesión continua denominada “ola”, que ayuda al practicante a transitar de uno a otro identificando a través de su cuerpo las diferentes manifestaciones y aspectos de cada ritmo e induciéndolo a estados de consciencia propios de cada uno.

Todo ello se realiza a través de la danza, una danza en la que no existen pasos o formas estéticas concretas sino, más bien, constituye la expresión única e irrepetible de la experiencia de cada ser en ese momento guiada por el ritmo.

Fluido, Stacatto, Caos, Lírico y Quietud son 5 Ritmos que constituyen una meditación enmovimiento. Cada uno conforma un campo energético diferente en el que es posible crear con plena libertad expresiones coreográficas personales.
El ritmo Fluido busca la continuidad del movimiento, la relación entre el cuerpo y la respiración, y la recuperación de la conexión con la tierra. Ello mediante una danza circular en la que se siente el peso del cuerpo en cada nuevo apoyo. Es así como ciertos movimientos van cobrando mayor relevancia para el cuerpo y espontáneamente comienzan a emerger algunas formas que tienden a repetirse. 
Se identifica con nuestra verdad, el impulso a seguir la fluidez de nuestra propia energía, vivir escuchando y atendiendo nuestras propias necesidades, receptivos a nuestro mundo interno. Cuando nos abrimos a la fluidez de nuestros seres físicos, cuando sentimos nuestros cuerpos, otros caminos se abren. 
Físicamente, este ritmo es la manifestación de lo femenino. Se identifica con todo lo receptivo, lo circular, lo cíclico, lo continuo, la contención. Es aquí donde invitamos a la danza a entrar en nosotros. En la respiración llevamos la consciencia a la inhalación.
La parte del cuerpo más importante en esta etapa de la “ola” son los pies; por lo tanto, se pone énfasis en el enraizamiento, el peso del cuerpo, el sostén de la tierra.
En el Stacatto, los movimientos tienden a ser determinados. De él surgen ángulos y líneas con direcciones definidas que abren camino a una manifestación concreta de la energía interior. Es identificable con todo lo masculino y, al mismo tiempo, es la puerta al corazón. Este ritmo guarda las enseñanzas de cómo salir al mundo conectados con nuestros pies y nuestros sentimientos. Es el que sostiene todo aquello que es lineal, al guerrero que todos llevamos dentro.
Es la parte en nosotros que se manifiesta y lucha por lo y los que amamos. Es el maestro de los límites, el protector y el embajador del ser fluido que vive en nosotros, de la claridad y de llevar nuestras intenciones a la acción.
En lo físico se expresa con movimientos percusivos, lineales, con definición, con principio y final. En el cuerpo, la puerta del Staccato es la cadera. En la respiración, la consciencia se lleva a la exhalación.
El Caos, en tanto, tiene que ver con la acción de “soltar” haciendo que la vibración de la música sea la fuerza que impulsa cada movimiento. La mente ocupa todos los espacios en total libertad.
Es la unión de lo femenino y lo masculino, que da como resultado el acto de creación, el arte. En él soltamos todo aquello que ya no nos sirve, liberándonos de nuestros preconceptos e ideas, y entregándonos a la experiencia de quiénes somos realmente, seres libres, creativos e intuitivos.
Es el lugar de la mente integral y el espacio de lo desconocido. Físicamente se manifiesta a través de soltar el cuerpo y toda su resistencia o rigidez, disolviendo las formas, las estructuras, llevados por el ritmo. La cabeza es la puerta de conexión con este ritmo. Aquí se encuentran la exhalación y la inhalación.
El Lírico es un íntimo reconocimiento de la energía del ser humano. Aquí el movimiento trasciende el cuerpo físico, mezclándose con el espacio que lo rodea, en un todo.
Es el ritmo de nuestra alma, el ritmo de la liviandad que se produce tras la liberación del Caos, de lo expansivo, del juego y de la conexión con nuestra humanidad y con las múltiples maneras en la que esta se expresa.
La conexión con la totalidad, con la sacralizad de lo mundano.
En lo físico se manifiesta con movimientos livianos y aéreos, repetitivos. Su puerta de manifestación es a través de la interconexión de manos y pies.
La Quietud, finalmente, manifiesta la unidad experimentada por cada ritmo -el movimiento, la personalidad de quien baila, la respiración, el espacio externo-. Se llega, entonces, a un mayor grado de conciencia del momento presente.
Es el espacio hacia donde los participantes se dirigen a través de esta práctica. La danza es el vehículo, la quietud es el destino. Moverse en la quietud y ser quietud en el movimiento es la manifestación de la más elevada sabiduría humana. Tomar consciencia del vacío interno y ser un receptáculo de ese vacío.
La expresión física del movimiento es guiada por los pies y pautada por la respiración y por el mismo vacío, que toma múltiples formas.

Carolina Montiel
Artículo publicado en la revista Uno Mismo 


y tomado del blog 5 Ritmos

CUANDO LAS ABUELAS HABLAN ... TEXTO DE SOPHIA STYLE


“El Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas se propone dar nueva vida a ritos y prácticas que ayuden a salvar los problemas de la Tierra y de los pueblos que en ella habitan para acercarnos a la paz mundial.”
Veintidós de julio de 2008. Llegó la hora. El ritmo del tambor se va acercando mientras observo a varias mujeres que contemplan el cielo azul. Tres águilas vuelan en suaves círculos sobre el fuego alrededor del cual estamos reunidas. Detrás nuestro aparece una procesión llena de color y vemos las inconfundibles figuras de 13 ancianas. Las hay altas y bajitas, algunas en silla de ruedas o ayudándose de otra para caminar, pero todas con una presencia formidable que nos recuerda algo olvidado, antiguo y propicio.
Sólo con mirarlas corren las lágrimas por las mejillas de docenas de personas. Hemos venido de toda Europa, incluso de Perú, a una finca cerca de Borja (Zaragoza) para vivir tres días con el Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas.

LA VISIÓN QUE LAS UNIÓ

Hace cuatro años, este grupo impresionante de mujeres de todo el mundo se reunió por vez primera en tierras de la confederación iroquesa en el estado de Nueva York. La principal impulsora de esta iniciativa visionaria y ambiciosa es la doctora Jeneane Prevatt, más conocida como Jyoti, que fundó el Centro de Estudios Sagrados de Sonora (California) con el fin de conservar formas indígenas de vivir y de orar. Durante años, ella y otros miembros de la comunidad kayumari tuvieron la visión de un círculo de mujeres, todas ancianas, se unirían para ayudar a sanar la Tierra. En el año 2002, Jyotiviajó para compartir esta visión con Bernadette Rebienot, anciana bwiti de Gabón, y con Maria Alice Campos Freire, sanadora tradicional de la Amazonia brasileña. Ambas se entusiasmaron: también ellas habían estado recibiendo esa visión. Y ambas acababan de firmar cartas prácticamente idénticas con otros grupos tribales en las que declaraban que había llegado la hora de que los pueblos originarios emergieran como guardianes del planeta.
Jyoti comprendió que era el momento de reunir a abuelas de todo el mundo, como cuentan antiguas profecías: “Cuando las abuelas de las cuatro direcciones hablen, estará llegando una nueva era.” Jyoti inició entonces su búsqueda a partir de los contactos con grupos indígenas que el Centro de Estudios Sagrados había ido desarrollando. Envió cartas de invitación a 16 abuelas indígenas de todo el mundo. A algunas las conocía ya; a otras, no. Aceptaron 13, todas ellas sanadoras y mujeres de medicina plenamente reconocidas y respetadas en sus comunidades. Procedían de las selvas de África y América del Sur, de las llanuras, de bosques y desiertos de América del Norte, de las montañas de Oaxaca, del Ártico, de Guatemala, de Nepal y de Tíbet.
La primera vez se reunieron alrededor de una mesa sobre la que lucía una tela ritual expresamente decorada con las 13 lunas del año. Rita Pitka Blumenstein, la abuela yupik, repartió con lágrimas en los ojos una piedra y una pluma de águila para cada una de las otras abuelas. Las había guardado como un tesoro desde que su bisabuela se las dio cuando tenía 9 años diciéndole que algún día sería miembro de un consejo de abuelas y que tendría que compartir con ellas las 13 plumas y piedras. También las demás abuelas, cada una a su manera, habían recibido sus propios signos y profecías y se sentían llamadas a hacer que se cumplieran.

NACIMIENTO DEL CONSEJO

Decidieron dar fuerza a sus voces con una alianza global que diera nueva vida a tradiciones, ritos y prácticas que pueden ayudar a sanar los problemas de la Tierra y de los pueblos que en ella habitamos. Así nació el Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas, tras lo cual se propusieron reunirse cada seis meses en la tierra de cada una de ellas hasta el año2012 para compartir las antiguas prácticas y ceremonias de sus comunidades y unir sus oraciones por la paz mundial.
Con increíbles esfuerzos físicos y logísticos, y no sin obstáculos, desde mayo de 2005 las abuelas se han reunido ya en las comunidades de cuatro de ellas. Han estado en Santa Fe (Nuevo México), hogar actual de Flordemayo, la abuela maya originaria de Guatemala; en Oaxaca (México), con la chamana mazateca, mamá Julieta; en Dharamsala (India), donde recibieron la bendición del Dalai Lama, con la abuela tibetana Tsering Dolma Gyaltang, y en las Black Hills de Dakota del Sur, hogar de las hermanas Beatrice y Rita Long Visitor Holy Dance. En ese quinto encuentro en Dakota del Sur, la fundadora del colectivo de mujeres Arboleda de Gaia, Marianna García Legar, invitó a las 13 abuelas a venir a España para traer a Europa su sabiduría ancestral. Aceptaron encantadas, ya que se trata de su única visita a Europa antes de 2012. Aprovechando este viaje histórico a la tierra de los conquistadores, las abuelas hicieron escala en el Vaticano para entregar personalmente al Papa una carta en la que piden que se anule la bula papal de 1493 que sentó las bases para el exterminio de millones de hombres y mujeres indígenas en todo el mundo.

SUS INSTRUMENTOS DE ORACIÓN Y SANACIÓN

Tras volver del encuentro con las 13 abuelas, a menudo la gente me preguntaba: “¿Y qué hicisteis?”. Yo les respondía que estar presente en un encuentro de las abuelas es como cruzar un umbral que lleva a un mundo increíblemente rico en significado y en símbolos, en belleza y en autenticidad. Las abuelas son, sobre todo, mujeres de oración, y gran parte del encuentro, mañana, tarde y noche, consistió en ceremonias de oración guiadas por cada una de las abuelas según sus respectivas tradiciones en un amplio campo bajo el sol radiante o bajo el cielo estrellado. En el centro de los rituales arde un fuego vivo y sus instrumentos de oración y sanación incluyen tambores (latidos de la Madre Tierra), incienso, plumas y agua para purificar. Cantan, danzan, entran en trance y tejen su magia de forma tangible y apasionante. Cuando rezan en voz alta, sentimos la grandeza de sus corazones. Las abuelas interceden continuamente por todo el mundo; por los que sufren y por la Tierra. Expresan su gratitud y reverencia ante la vida, piden sanación y perdón individuales y colectivos, y se desplazan alrededor del círculo para dar bendiciones personales a las más de 150 personas que estamos allí reunidas. Bajo la sombra de los árboles escuchamos a cada una de las abuelas. Sus palabras mesuradas, simples pero profundas, nos recuerdan formas antiguas que están en vías de extinción. Según ellas, ahora es el momento de decidir cómo vamos a vivir y a perdurar sobre la Tierra. Su sentimiento de apremio es fruto de la experiencia: aguas contaminadas en Dakota por la minería de uranio, desechos radiactivos que se almacenan en Tíbet, alcoholismoy drogadicción en las reservas de los nativos norteamericanos, patentes pirata sobre las plantas y el saber de la Amazonia. Cuando la abuela africana Bernadette Rebienot, con su presencia poderosa e inmensa, afirma que “ha llegado la hora”, no cabe dudarlo. Las mismas profecías tribales que otorgan un papel clave a las abuelas en la renovación del mundo afirman también que estamos en la “undécima hora”; que si no transformamos nuestra forma de relacionarnos entre nosotros y con la Madre Tierra, viviremos cataclismos apocalípticos.

EN COMUNIÓN CON EL MUNDO NATURAL

Las abuelas practican y predican un activismo espiritual que hunde sus raíces en la naturaleza. Son mujeres de oración y de acción, y para ellas la búsqueda de la paz mundial no puede separarse del camino de sanación que todos necesitamos emprender para recobrar la paz interior y la plenitud. El núcleo de su mensaje es el principio más básico de las culturas indígenas: toda vida es sagrada. Lejos de ver a la naturaleza como almacén de materias primas o de recursos naturales, las abuelas nos guían hacia una relación de reverencia y de unión con los elementos; imparten su sabiduría a quienes están abiertos a escuchar y a aprender.
Cuando le preguntamos de qué manera podemos cambiar las cosas, la abuela Mona Polacca, con su hermosa sencillez, responde:
“Cada uno de nosotros puede cambiar las cosas desde el momento en que nos levantamos con el modo en que usamos el agua, el modo en que respiramos el aire, el modo en que agradecemos este nuevo día, la luz del sol o el abuelito fuego, o el modo en que tocamos la tierra.”
Cuidar el agua es un mensaje urgente que se repite en sus encuentros y que ha sido un tema central en su visita a España. Las abuelas rezan por la recuperación de las aguas en todo el mundo y participan en proyectos que emplean la permacultura para proteger las aguas locales y hacer renacer las fuentes.
En una entrevista en la conferencia de Bioneers de 2007, en California, la Abuela Maria Alice mencionó una visita que había realizado a España. Llegó a un lugar que parecía completamente seco, pero a pesar de ello sentía una presencia muy poderosa del agua. Luego le contaron que chamanes y sanadores de todo el mundo habían dicho que “éste es lugar de agua”. Y ella comprendió “que el agua se esconde de la gente que no se entrega a ella, que no la consagra, que no la contempla y dice ‘esto es sagrado y precioso’. El agua se esconde… y tendremos sed.”
En el corazón de todos los proyectos en los que las abuelas participan late un mensaje de fondo: las soluciones a los problemas de hoy radican en una profunda transformación del modo en que vemos el mundo y en el redescubrimiento de nuestra conexión espiritual con nosotros mismos, con nuestros hermanos y hermanas de todas partes y con la Tierra.

EL USO DE PLANTAS MEDICINALES SAGRADAS

Otro aspecto clave de muchas de las prácticas de sanación de las abuelas es la utilización de plantas medicinales sagradas, como el peyote y los hongos sagrados en América del Norte, el Santo Daime (ayahuasca) en la Amazonia o la raíz de iboga en África. Las abuelas afirman su derecho a usarlas sin trabas legales, puesto que las consideran regalos de la Tierra para ayudarnos a recuperar nuestra conexión con el espíritu y son usadas en sus comunidades desde hace mucho tiempo para sanar enfermedades físicas y mentales.
Como señala Jyoti, estas mujeres son literalmente “bibliotecas andantes” con un saber inmenso sobre los remedios tradicionales ahora codiciado por las multinacionales farmacéuticas.
La Abuela nepalí Aama Bombo –que significa “madre chamana”– recibe cada mañana en su casa a más de cien pacientes. Su padre era un importante chamán de la tradición tamang, en la que la práctica del chamanismo está vedada a las mujeres. Por esa razón fue mantenida al margen de las prácticas chamánicas,
pero los espíritus de su padre y otras divinidades y fuerzas empezaron a visitarla después de la muerte de éste y la enseñaron a ser chamana y a sanar.

EN BUENAS MANOS

Las 13 abuelas reviven la antigua tradición precristiana de la sacerdotisa o mujer medicina que ha sido iniciada a través del rito de paso de la menopausia y puede compartir la sabiduría que ha ido adquiriendo a lo largo de las lunas.
De hecho, en muchas culturas tribales originarias existía un consejo de abuelas que tenía la última palabra sobre cuestiones clave para la comunidad, como el ir o no a la guerra. Tomaban sus decisiones tras considerar a fondo las consecuencias de sus actos en las siete generaciones siguientes.
La abuela Bernadette señala que las abuelas de Gabón se reúnen regularmente en la selva para compartir visiones y orar por la paz mundial y el bienestar de su pueblo, y que en Gabón, “cuando las abuelas hablan, el presidente escucha”. En Borja, una de las que escucharon fue Manuela de Madre, figura prominente de la política catalana.
Para muchos, este consejo internacional de abuelas señala el despertar de lo que se ha llamado “arquetipo de la abuela” o “era de las abuelas”. Según Jyoti, el arquetipo de la anciana sabia “toca y nutre algo muy profundo en nuestro interior”.
Como no podía ser de otra manera, en nuestra cultura adolescente e hiperactiva, que rinde culto a lo joven y a lo superficial y que desde hace tantas generaciones reprime lo femenino, son las ancianas sabias quienes nos guían a recuperar el equilibrio. Ellas representan todo lo que el Occidente moderno ha querido ignorar. Héctor Figueredo, uno de los pocos hombres que asistieron al encuentro, decía que “aquí debería haber habido más hombres que mujeres”. Los hombres que participaron fueron reconocidos por las abuelas como ejemplos de una nueva relación entre lo masculino y lo femenino. El momento clave para Héctor fue oír a la abuela cheyene Margaret Behan referirse a todos nosotros como “mis nietos”. “De repente, sentí en mis huesos que ellas son nuestras abuelas”, abuelas adoptivas y espirituales. Una profecía hopi afirma que “cuando las abuelas hablen, el mundo sanará”. Estamos en buenas manos. 

Texto: Sophia Style, en la revista Integral.

¿QUÉ SON LOS CÍRCULOS MATRÍZTICOS? Entrevista a nuestra querida Mahi, co-fundadora del Círculo Matríztico de Chile

1.- ¿Qué son los círculos matrízticos?
Los círculos matrízticos son espacios de encuentro entre mujeres, en un ambiente de contención, respeto, amor, conversación, celebración, sanación, ritual y espiritualidad femenina, en los cuales compartimos conocimientos, sabiduría, experiencias de vida, rezos y ofrendas a nuestra Tierra, danzamos, festejamos la vida en todas sus facetas, nos reconocemos como mujeres con nuestros dolores y nuestras dichas, sintiendo el poder que llevamos en el corazón.
Buscamos tejer redes entre diversos círculos de mujeres existentes en diferentes rincones de Chile y de todo el mundo, así como también impulsamos la creación de nuevos círculos femeninos, para que cada día mas mujeres puedan experimentar la magia que se crea cuando las mujeres nos reunimos en un círculo con un centro espiritual, y recuperar esos perdidos espacios de encuentro femenino, de “escuela de vida” en la cual aprendemos las unas de las otras, compartiendo con mujeres de diversas edades y generaciones, descubriendo el encanto de ser mujeres, de conectarnos con nuestra naturaleza femenina y sus ciclos.
En el entendimiento de que somos nosotras mismas quienes primero que todo tenemos que honrarnos y reconocernos como mujeres sagradas, creadoras de vida, y apreciarnos, amarnos, tratarnos con respeto, y así a nuestras hijas, nuestras madres, amigas, hermanas, y compañeras de camino.
Somos un entramado entre diversas relaciones basadas en el amor, el respeto y la aceptación. Retomamos el legado de nuestros antepasados a través de las ceremonias de círculos y honramos la energía femenina que surge de la matriz, desde nuestro vientre y que nos hermana como mujeres, como madres, como compañeras de tribu, validando el pensar conectado al corazón, nuestra intuición, nuestra creatividad, el arte de ser mujeres y compartir en unidad.
2.- ¿Cuál es la relación entre ustedes y la espiritualidad de las mujeres?
Como todo circulo siempre tiene un centro, el nuestro está en la espiritualidad femenina, que es el eje que nos sostiene, y se manifiesta como un compartir en conexión con una forma de espiritualidad que encarna lo sagrado de la vida desde lo terrenal y cotidiano, en el valor de nuestras relaciones, con nosotras mismas, los otros y toda nuestra Tierra.
Una espiritualidad que nos abarca mas allá del individuo, como comunidad, como círculo, en la que nos reconocemos como madres creadoras de vida en los diferentes niveles (ya sea que seamos madres físicamente o no) una forma de espiritualidad que no esta separada de nuestro cuerpo de mujer, ni del “cuerpo” de nuestra Tierra, una forma de espiritualidad que nos recuerda que todas podemos ser sacerdotisas de nuestro propio templo, valorando la diversidad, la fluidez, reconociendo la belleza que vive en nuestro interior y que podemos vernos en los espejos de las otras, lo que nos trae la conciencia de la unidad, del espacio uterino, circular, acogedor y de amor infinito más allá de toda diferencia.
3.- ¿Cuál es el objetivo de los ritos y ceremonias que realizan? ¿Cuáles son las más importantes o significativas?
En nuestro círculo recogemos diferentes ritos y ceremonias de diversas tradiciones y tiempos, validando la diversidad y la integración. El objetivo profundo tiene que ver con el recuperar los espacios de intercomunicación con las diversas fuerzas de la vida y de toda la naturaleza, así como compartir en comunidad las influencias de las diversas energías de la naturaleza, recordar el valor de agradecer, hacer ofrendas y pedir bendiciones para momentos importantes de nuestras vidas, así también el recuperar los ritos de paso (menarquia , matrimonio, parto, menopausia, etc.) como una forma de generar un espacio para elaborar tanto internamente, como en comunidad, todos los cambios que nos traen las transiciones.
En general los ritos más significativos son los que están conectados con los ciclos de la naturaleza, con el ciclo de la luna (celebraciones de luna nueva y luna llena por ejemplo) y los que tienen que ver con la rueda del año (equinoccios, solsticios y los puntos intermedios entre estos) ya que todas esas son fechas de poder y mayor energía, sin embargo lo más importante, más allá de la forma y el momento en que lo hagamos, es el sentido que tiene el rito que estamos haciendo, y cual es nuestra intención y propósito que estamos sosteniendo con ello.
4.- ¿Por qué los ritos que realizan son importantes para el trabajo espiritual de las mujeres que participan?
Es importante recuperar nuestra memoria, que es la memoria de nuestras abuelas, nuestras antepasadas y nuestros antepasados que vivían en conexión con la naturaleza y sus ciclos. Hoy es importante redespertar esa fuente que ha sido dormida por la inercia del status quo en el que vivimos, redespertar esas claves que llevamos en la sangre y grabada en la piel y que se manifiesta como una necesidad de conectarnos con los principios sagrados de la existencia, y de recuperar la fuente de ritos de pasaje como experiencia en nuestra vida, que actualmente se han perdido y hace mas difícil la aceptación de las diversas etapas de la vida, así como de los acontecimientos importantes de la vida. Los ritos nos recuerdan el sentido de los procesos y los ciclos y que no vivimos una vida lineal, ni unidireccional, sino que llena de transiciones que es bueno establecer para encarnar de mejor forma todo lo que ellas implican, así como también recuperar las instancias de sanación, y de conexión con la inmensa fuente de vida que palpita en el corazón de la naturaleza, en sus ciclos.
5.- ¿Sientes que hay una necesidad espiritual en las mujeres hoy en día? ¿Cuáles son las características de las mujeres que llegan o integran circulo matríztico?
La necesidad espiritual creo ha estado siempre, sin embargo por la forma de vida que llevamos hoy en día en el acelerado mundo urbano occidental, en un sistema capitalista y patriarcal la necesidad espiritual resurge con mas fuerza en las mujeres que nos damos cuenta del malestar que todo este sistema implica, de lo al revés que funciona el mundo y sentimos esa necesidad de retomar el contacto con referentes de espiritualidad que estén conectados a nuestra experiencia de mujeres.
Creo que la característica principal es la diversidad, de colores, de aromas, de formas, de edades, mas en el reconocimiento de la igualdad que hay más allá de eso y de que el hecho de ser mujeres nos hermana de una forma muy especial y misteriosa. En general son mujeres que llevan un largo camino de espiritualidad y sienten la alegría de compartir desde un espacio amor, belleza y fuerza femenina, así como también mujeres que han relegado su ser esencial por mucho tiempo y que se sienten llamadas a buscar algo mas, mujeres que buscan contención, sanación, protección, y un espacio de inspiración mutua, de mucha retroalimentación desde la diversidad
6.- ¿Creen en el poder de las espiritualidad para sanar a las personas?
Totalmente. Desde la conexión con la espiritualidad es que podemos trasformar de raíz nuestras vidas, y en esa transformación está la sanación, una sanación desde el alma, desde el corazón que encuentra la paz, el regocijo, la calma, el amor infinito y la comprensión de que somos parte de un todo interconectado, que nuestra labor en la vida es ser instrumentos de la energía divina, manifestándola con la cualidad única e irrepetible que llevamos cada uno de nosotros, y a través de esa fuente tenemos también la posibilidad de ser instrumentos de sanación, sobretodo las mujeres que tenemos una cercanía natural con los dones de sanar, a través de las hierbas, los masajes, a través de una caricia, de un abrazo, de una mirada llena de amor, de un rezo profundo desde el corazón, desde la aceptación de mi misma, y de mis compañeras, desde el no juzgar es que generamos aceptación y con ello sanación y transformación

Entrevista realizada a Mahi (Psicóloga, Co-fundadora del Círculo Matríztico (Chile) por Patricia Cocq de Feministas Tramando

En la foto, Mahi y Zaida, queridas hermanas, en la Conferencia de la Diosa 2009, Capilla del Monte, Argentina.

EL VIAJE DE LA HEROÍNA por Germana Martin


Las mujeres que nos encontramos entre los treinta y los cincuenta años, al decir de Maureen Murdock, hemos transitado el estereotípico viaje heroico masculino buscando la aprobación de la sociedad y de lo externo. Hemos pasado gran parte de nuestra vida buscando reconocimiento fuera de nosotras mismas: nuestros padres, nuestra familia, nuestra pareja, nuestros amigos. Es decir, depositando nuestra autoestima y bienestar en los otros.

Muchas de nosotras nos hemos esforzado por cumplir con todos los mandatos patriarcales: tener una carrera profesional, ser independientes económicamente, obtener el éxito en lo que realizamos, etc. etc. Y cuando llegamos a este lugar de logros y metas alcanzadas, nos preguntamos ¿Para qué sirve todo esto?

Tomamos conciencia de todo lo que hemos sacrificado de nuestras vidas por seguir estos modelos impuestos, sin escuchar nuestras propias necesidades femeninas, sin respetar nuestros ciclos, nuestra naturaleza intuitiva, nuestros instintos sabios, nuestra voz más genuina y ancestral. Hemos seguido un modelo que niega lo que en realidad somos.

Es entonces, al llegar a este momento de crisis (cambio), cuando decidimos abrazar nuevamente nuestra verdadera naturaleza, recuperando nuestro valor como mujeres y sanando la herida de lo femenino.

Este viaje interior es muy importante, quizá lo hayamos empezado hace algún tiempo, y su punto de arribo es convertirnos en seres humanos integrados, equilibrados, completos.
Como en la mayoría de los viajes interiores el camino no es fácil. El sendero que recorremos como heroínas no tiene mapas, ni señales, ni guías turísticos. Nuestra propia intuición, nuestra energía femenina es la que nos guía como única brújula.
Es un viaje que no sigue caminos rectos, que nos conduce por lugares que parecen los mismos, haciéndonos sentir desorientadas o perdidas. Raramente contaremos con ayuda del mundo exterior y muy frecuentemente se nos boicoteará o interferirá en nuestro andar.
Algunas veces este viaje interno es consciente pero en otras ocasiones no lo es, generándose así en nosotras un significativo malestar emocional, conflictos con nuestros vínculos más próximos, enfermedades psicosomáticas y cierta insatisfacción que comienza a inquietarnos cada día más.
El viaje de la heroína es un recorrido psíquico y espiritual que nos lleva finalmente a una totalidad donde se integran todas las partes de nuestra naturaleza. 

“Todas nosotras podemos considerar nuestra propia vida como una historia que se desarrolla a través de una serie de experiencias cíclicas, cada una de las cuales tiene tres fases: separación, prueba (proceso de aprendizaje), retorno.”
Linda Sussman

El viaje fue iniciado hace un tiempo ya, cuando salimos a buscar nuestra propia identidad en una cultura signada por lo masculino y alejándonos de lo Femenino.
En esa primera etapa de nuestra vida hemos desarrollado habilidades masculinas, nos hemos vuelto competitivas y productivas, buscando el éxito en lo externo y en todo aquello que nos prometía nuestra cultura.
Hemos logrado todo lo que nos habíamos propuesto y, sin embargo, nos sentimos vacías, temerosas, indecisas o frustradas ¿Qué nos sucede entonces? ¿De qué nos ha servido todo esto?
Creo que la respuesta es que hemos perdido la relación íntima con nosotras mismas.
Joseph Campbell nos dice: “el interés primordial de la mujer es el criar. Puede criar un cuerpo, un alma, una civilización, una comunidad. Si no tiene nada que criar, de alguna forma pierde el sentido de su función.” Maureen Murdock agrega: “muchas mujeres que han abrazado el viaje heroico masculino han olvidado cómo criar, cómo criarse a sí mismas.”
Es así como, luego de enfrentarnos con el vacío al que nos arroja el modelo masculino, ya que nos hace sentir incompletas, salimos a buscar nuestra perdida alma femenina.
En este tramo del viaje heroico pasamos por momentos de confusión y de dolor, de enojo y de tristeza, buscando los pedazos de nosotras mismas que hemos perdido en el camino hasta hoy.
Debemos aprender nuevamente a escucharnos, a reconocernos, a percibir nuestro cuerpo y nuestro corazón. Debemos encontrar el camino de regreso a casa y es natural que tengamos miedo, ya que nos sentimos desprotegidas y confusas en un mundo de reglas masculinas, sin embargo contamos con nuestra sabiduría instintiva que es la que nos guiará de aquí en más.
Es en este momento de nuestras vidas, cuando sentimos muy fuertemente el anhelo de reunirnos con nuestra naturaleza femenina y curar esta ruptura.

“Cuando una mujer decide dejar de jugar según las reglas patriarcales, no tiene indicadores que le digan cómo actuar y sentir. Cuando no quiere ya perpetuar formas arcaicas, la vida se hace emocionante, terrorífica.”
Maureen Murdock

“El cambio asusta, pero donde hay miedo hay poder. Si aprendemos a sentir nuestro miedo sin dejar que nos detenga, el miedo se convierte en aliado, en una señal que nos dice que algo que hemos encontrado puede ser transformado. A menudo nuestra verdadera fuerza no radica en aquello que representa lo familiar, lo cómodo o positivo, sino en nuestro propio miedo y en nuestra resistencia a cambiar”
Starhawk

Al enumerar las etapas del viaje, hemos dicho que luego de un inicial alejamiento y rechazo de lo femenino (que se manifiesta también en un alejamiento y ruptura con la madre) nos sumergimos en el mundo masculino para conseguir lo que esta cultura patriarcal nos ofrece engañosamente como valioso.
Luego de este descenso que puede manifestarse de muchas maneras (depresión, ansiedad, confusión, pánico) comenzamos poco a poco a curar la herida que nos ocasionó la separación de nuestro universo femenino.
A este proceso Murdock lo llama sanación de la herida Madre/Hija, aunque esto puede o no coincidir con una curación literal de la relación con nuestras madres. Esta curación se dará dentro de nosotras cuando comencemos a nutrirnos, a conectarnos con nuestra intuición, nuestra sexualidad, nuestra creatividad y nuestro sentido del humor.
Es importante también que podamos identificar y rescatar todo lo masculino que nos ha enriquecido para poder integrar ambos aspectos, lo femenino y lo masculino.
Maureen Murdock explica muy claramente esta integración:

“La heroína tiene que convertirse en una guerrera espiritual. Esto exige que aprenda el delicado arte del equilibrio y tenga la paciencia para permitir la lenta y sutil integración de los aspectos femenino y masculino de sí misma. Primeramente anhela perder su ser femenino y fundirse con lo masculino, y una vez que lo ha hecho, empieza a darse cuenta de que esto no es ni la respuesta ni el fin. No debe descartar ni renunciar a lo que ha aprendido a través de su búsqueda heroica, sino que debe aprender a ver lo que con tanto esfuerzo ha aprendido y logrado, no tanto como una meta, sino como una parte de todo el viaje. Entonces empezará a usar estas habilidades que ha aprendido para la obra más ingente de unir a los demás, en lugar de usarlo para su propio beneficio personal. Este es el matrimonio sagrado de lo femenino y lo masculino: cuando una mujer puede servir de verdad, no sólo a las necesidades de los otros, sino a la vez responder y valorar las suyas propias.”

Si bien este viaje es todo un desafío que puede parecernos peligroso, es la más maravillosa aventura que podamos emprender.
En los momentos difíciles o confusos deberemos recordar que ninguna heroína viaja sola. Contaremos con muchas aliadas en nuestro camino, para vencer obstáculos y compartir dones, para acompañarnos en los momentos de crisis y celebrar juntas cada uno de nuestros logros.
Habremos aprendido a generar nuestros propios espacios, creando círculos de mujeres donde seremos escuchadas y contenidas, donde podremos espejarnos en nuestras compañeras de ruta sin ser juzgadas ni rechazadas.
Seremos maestras unas de otras, en un crecimiento mutuo que nos enriquecerá como individuos, haciendo extensivo este bienestar a nuestros seres más próximos como así también a nuestra comunidad.
Juntas transitaremos este sendero de retorno hacia lo Femenino Sagrado: nuestros mitos, nuestras diosas, los arquetipos que atesoran nuestra auténtica esencia de mujeres; todo aquello que nos llevará, paso a paso, hacia el centro de nosotras mismas.

 ©Germana Martin
Artículo basado en la interpretación del libro de
Maureen Murdock "Ser Mujer.Un viaje heroico"

La imagen es de Adelaida Guevara (México)
Ha sido tomada de su blog "mon petit monde"
http://adeguevara.blogspot.com/