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HOGUERAS CREATIVAS POR CLARISSA PINKOLA ESTÉS, DE SU AUDIO LIBRO "EL FUEGO CREATIVO"
La creatividad aplicada al arte y a la vida surge de fuerzas misteriosas: llamas que se encienden en la mente y en el corazón.
Hace algunos años, comencé a cartearme con algunos artistas jóvenes que me consultaban sobre la esencia de la vida creativa, ese fuego que arde en el centro de todas las psiques. Sin abrir juicio sobre sus afanes artísticos, me concentré en delinear las premisas más profundas de la vida creativa, tal como yo las entendía a partir de mi experiencia clínica y personal. Puse especial empeño en bosquejar las fuerzas más oscuras y misteriosas de la creatividad, fuerzas de las que muy poco se habla en términos llanos y sinceros… por muy buenas razones, como uno mismo puede descubrir.
He aquí diez premisas acerca de la vida creativa; no son, necesariamente, las únicas, sino las que me han dictado la mente y el corazón.
1 La creatividad no consiste tanto en crear cosas, sino en la habilidad y el tesón para utilizar las pruebas, los intentos y logros que se presentan a lo largo de nuestra vida a fin de convertirse uno mismo en una verdadera obra de arte viviente.
Esta es la primera, la letra alef de todas las premisas, el primer sonido que engendra todos los sonidos, la idea primaria que da luz a todas las ideas. Si esta se olvida, las otras pierden su fuerza vital. Como un árbol en flor, te revelará, con el tiempo, distintas facetas que irás descubriendo. No es estática; se moviliza y cambia continuamente. Si te olvidas de las demás, mantente cerca de este principio, que te servirá para siempre. Es el meollo, la médula, la pepita y la flor. Más allá de todo lo demás que yo pueda decirte, aquí está todo lo que tengo que decirte.
Clarissa Pinkola Estés
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity (El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity (El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica.
2.
2 El canto original es bueno, pero el origen del canto es maravilloso.
Permíteme comenzar con un relato.
De chica solía regresar a casa por el bosque con mi vieja tía Irena. Cuando escuchaba el canto de un pajarito, mi tía solía decir: ¨Bonito es, aunque su origen no se ve¨. Durante mucho tiempo creí que era una linda manera de expresar la alegría que causaba escuchar algo sin haber visto de dónde provenía exactamente.
Un día, volvíamos con paso cansado, cuando comenzamos a oír un trinar brillante y continuo. Abandonamos el camino y nos internamos en el bosque espeso, esquivando trampas, trepando y bajando. Una planta de gruesas espinas, más alta que mi tía, le desarmó el rodete y una rama de sauce me golpeó en el rostro dejándome dos largas marcas en la mejilla… Pero no bastó para detenernos.
Al rato, las oscuras medias de algodón de la tía Irena estaban todas corridas; los puntos sueltos formaban largas escaleras negras sobre sus piernas. Mi falda estaba llena de las púas azules de los cardos. Como tuvimos que arrastrarnos de panza sobre un enorme tronco caído, estábamos cubiertas de tierra. Pero seguíamos el canto… seguíamos el canto… lo seguíamos… hasta que, al acercarnos a un claro, fuimos testigos de una experiencia de la que jamás pudimos recobrarnos. Tampoco lo intentamos.
Como solían hacerlo los granjeros antes de que pudieran comprarse comederos para pájaros en los negocios, alguien había atado pequeños manojos de trigo, centeno y otros granos tiernos en las ramas del único árbol del claro. Ese roble estaba lleno, de pies a cabeza, de pajaritos de color rojo muy brillante, que comían y cantaban, cantaban y comían. Decenas y decenas de pajaritos rojos, rojos, rojísimos sobre el roble verde, verde, verdísimo.
En contraste, mi tía y yo, desaliñadas y grises de polvo, nos agachamos entre los matorrales y nos tomamos de la mano mientras observábamos lo que mi tía definió como ¨una fiesta para los ojos, otra para los oídos y todo para el alma¨. Permanecimos allí un largo, largo rato.
Cuando las dos tontas felices llegamos a casa, ya estaba oscuro. ¨¿Dónde se habían metido?¨, nos interpelaron.
¨Estuvimos… estuvimos…¨, traté de explicar.
¨Ah, ya veo… ¿mirando pajaritos rojos en un árbol verde?, me imitaron con sorna. ¨Basta de pavadas. No hay más que hablar. A cenar, hacer los deberes, cepillarse el pelo, los dientes y a la cama. ¡Irresponsable!¨
Cuando mi tía se iba, vi su dedo levantado sobre los hombros de los adultos que la despedían sin ceremonias. La escuché decir: ¨Jamás lo olvides, nenita¨.
Ese día y durante esa noche empecé a entender que el origen de la canción constituía muchísimo más que la canción.
Ese día y durante esa noche empecé a entender lo que, más tarde, llamaría ¨fenómenos numinosos¨. Empecé a darme cuenta de que no podían ser transmitidos por completo a alguien que jamás los había experimentado de modo directo hasta ese momento.
Fue también ese día, y durante esa noche de mi niñez, que tuve que soportar dolorosos tirones de pelo al tratar de liberarlo del montón de espinas que habían quedado enganchadas en él. Esa noche soplé sobre mis heridas, tan bien ganadas, para calmar el ardor del ungüento anaranjado. Esa noche lavé de mi blusa las manchas verdes de la maleza, y me senté junto a la ventana blanca, bajo la luz de las estrellas, a zurcir mi falda para el día siguiente.
Tener que pagar esas pequeñas deudas con tanto esfuerzo me ayudó a entender que, seguramente, siempre tendría un precio desviarse del camino acostumbrado, salir a buscar el origen de las cosas, y que ese precio aumentaría en proporción a la distancia recorrida.
Ese día y durante esa noche empecé a entender que experimentar en forma directa y vívida la vida creativa puede cambiar profundamente a una persona, convertirla en una esclava danzante, alegre y voluntaria de la suprema belleza transformadora.
Ese día y durante esa noche empecé a concebir un pensamiento que, más tarde, maduraría en la idea de que el arte es lo que hacemos para impulsar a los otros a recordar la fuente original, a tomar conciencia de su deseo de encontrarla. El arte es lo que hacemos para plasmar lo numinoso –la emoción de la experiencia directa, el despertar de la conciencia– en algo visible, táctil, conocible para los demás.
Desde ese día supe que, aunque me prohibiesen salirme del camino acostumbrado, aunque me amenazasen con los castigos más severos, desafiaría a las autoridades más estrictas, con plena conciencia, esperanzada y feliz, y me lanzaría a ¨buscar el origen del canto¨.
De chica solía regresar a casa por el bosque con mi vieja tía Irena. Cuando escuchaba el canto de un pajarito, mi tía solía decir: ¨Bonito es, aunque su origen no se ve¨. Durante mucho tiempo creí que era una linda manera de expresar la alegría que causaba escuchar algo sin haber visto de dónde provenía exactamente.
Un día, volvíamos con paso cansado, cuando comenzamos a oír un trinar brillante y continuo. Abandonamos el camino y nos internamos en el bosque espeso, esquivando trampas, trepando y bajando. Una planta de gruesas espinas, más alta que mi tía, le desarmó el rodete y una rama de sauce me golpeó en el rostro dejándome dos largas marcas en la mejilla… Pero no bastó para detenernos.
Al rato, las oscuras medias de algodón de la tía Irena estaban todas corridas; los puntos sueltos formaban largas escaleras negras sobre sus piernas. Mi falda estaba llena de las púas azules de los cardos. Como tuvimos que arrastrarnos de panza sobre un enorme tronco caído, estábamos cubiertas de tierra. Pero seguíamos el canto… seguíamos el canto… lo seguíamos… hasta que, al acercarnos a un claro, fuimos testigos de una experiencia de la que jamás pudimos recobrarnos. Tampoco lo intentamos.
Como solían hacerlo los granjeros antes de que pudieran comprarse comederos para pájaros en los negocios, alguien había atado pequeños manojos de trigo, centeno y otros granos tiernos en las ramas del único árbol del claro. Ese roble estaba lleno, de pies a cabeza, de pajaritos de color rojo muy brillante, que comían y cantaban, cantaban y comían. Decenas y decenas de pajaritos rojos, rojos, rojísimos sobre el roble verde, verde, verdísimo.
En contraste, mi tía y yo, desaliñadas y grises de polvo, nos agachamos entre los matorrales y nos tomamos de la mano mientras observábamos lo que mi tía definió como ¨una fiesta para los ojos, otra para los oídos y todo para el alma¨. Permanecimos allí un largo, largo rato.
Cuando las dos tontas felices llegamos a casa, ya estaba oscuro. ¨¿Dónde se habían metido?¨, nos interpelaron.
¨Estuvimos… estuvimos…¨, traté de explicar.
¨Ah, ya veo… ¿mirando pajaritos rojos en un árbol verde?, me imitaron con sorna. ¨Basta de pavadas. No hay más que hablar. A cenar, hacer los deberes, cepillarse el pelo, los dientes y a la cama. ¡Irresponsable!¨
Cuando mi tía se iba, vi su dedo levantado sobre los hombros de los adultos que la despedían sin ceremonias. La escuché decir: ¨Jamás lo olvides, nenita¨.
Ese día y durante esa noche empecé a entender que el origen de la canción constituía muchísimo más que la canción.
Ese día y durante esa noche empecé a entender lo que, más tarde, llamaría ¨fenómenos numinosos¨. Empecé a darme cuenta de que no podían ser transmitidos por completo a alguien que jamás los había experimentado de modo directo hasta ese momento.
Fue también ese día, y durante esa noche de mi niñez, que tuve que soportar dolorosos tirones de pelo al tratar de liberarlo del montón de espinas que habían quedado enganchadas en él. Esa noche soplé sobre mis heridas, tan bien ganadas, para calmar el ardor del ungüento anaranjado. Esa noche lavé de mi blusa las manchas verdes de la maleza, y me senté junto a la ventana blanca, bajo la luz de las estrellas, a zurcir mi falda para el día siguiente.
Tener que pagar esas pequeñas deudas con tanto esfuerzo me ayudó a entender que, seguramente, siempre tendría un precio desviarse del camino acostumbrado, salir a buscar el origen de las cosas, y que ese precio aumentaría en proporción a la distancia recorrida.
Ese día y durante esa noche empecé a entender que experimentar en forma directa y vívida la vida creativa puede cambiar profundamente a una persona, convertirla en una esclava danzante, alegre y voluntaria de la suprema belleza transformadora.
Ese día y durante esa noche empecé a concebir un pensamiento que, más tarde, maduraría en la idea de que el arte es lo que hacemos para impulsar a los otros a recordar la fuente original, a tomar conciencia de su deseo de encontrarla. El arte es lo que hacemos para plasmar lo numinoso –la emoción de la experiencia directa, el despertar de la conciencia– en algo visible, táctil, conocible para los demás.
Desde ese día supe que, aunque me prohibiesen salirme del camino acostumbrado, aunque me amenazasen con los castigos más severos, desafiaría a las autoridades más estrictas, con plena conciencia, esperanzada y feliz, y me lanzaría a ¨buscar el origen del canto¨.
Clarissa Pinkola Estés
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity (El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity (El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica
3.
3 La vida creativa es esencial.
A menudo te preguntas cómo explicar a las personas tu devoción, testaruda si se quiere, por la creatividad, la producción y la vida artística. Sientes una vocación esencial hacia la vida creativa, hacia los grandes objetivos. Es difícil explicar esa clase de llamado. Algunos te dirán: ¨No digas nada, deja que los tontos se imaginen lo que quieran¨. Por mi parte, considero que hay algo más útil para decir, algo que puede sembrar una semillita en el intrigado, una semilla que quizá florezca con el tiempo.
Se trata de una frase breve, tierna y sin vueltas que aprendí cuando tenía siete años. Les rogué a mis padres que me dejaran ir sola a ver Las zapatillas rojas. Era, por lo menos, la décima vez que daban esa película, filmada en 1947, sobre una bailarina. En esa época todavía se podía dejar a un chico solo en el cine toda la tarde, aunque sólo hubiera una madre o un padre presente. ¨Chsss… Ahora cállate y escucha el noticiero. Siéntate. Quita los pies del asiento. ¿Dónde vives? ¿En un potrero? ¿Voy a tener que levantarme? ¡No me hagas levantar, eh!¨ Y todo eso.
Me había sentado en mitad de la sala, en una butaca áspera, rellena de crines de caballo. Las cabezas de los actores eran grandes como montañas y unas rayas negras aparecían y desaparecían en la pantalla. Tardé años en saber que no estaba lloviendo (incluso en los interiores) en todas las películas que había visto, sino que eran hilachas las que formaban esas rayas sobre el celuloide.
De pronto, apareció una mujer hermosa. Tenía los ojos grandes y se apoyaba en las mesas y las paredes como si fuera muy débil o algo así. (Nunca había visto a una mujer coquetear con su cuerpo.) Había un hombre que tenía el pelo tan brillante que parecía de charol. El hombre bajó la mirada. Su tono de voz me resultó muy poco familiar. (Jamás había escuchado la palabra ¨cínico¨. Tampoco conocía la palabra ¨sarcástico¨.)
Finalmente, la mujer hermosa resultó no ser para nada débil. Era una bailarina muy fuerte, que actuaba de ese modo cuando no estaba bailando en el escenario. La cuestión era que estaba dedicada íntegramente a su arte. La gente la había presionado para que dejara esa pavada de la danza, se casara y tuviera chicos. Pero ella se había negado.
El hombre del pelo de charol le preguntó con frialdad: ¨¿Por qué quieres bailar?¨ Ella lo miró, un poco desesperanzada, y le preguntó a su vez: ¨¿Por qué quieres vivir?¨
El hombre se sintió molesto por la pregunta, pero no quiso demostrarlo. ¨No sé exactamente por qué¨, contestó, ¨pero debo hacerlo.¨
Entonces la bailarina dijo con suavidad: ¨Esa es también mi respuesta¨.
Se trata de una frase breve, tierna y sin vueltas que aprendí cuando tenía siete años. Les rogué a mis padres que me dejaran ir sola a ver Las zapatillas rojas. Era, por lo menos, la décima vez que daban esa película, filmada en 1947, sobre una bailarina. En esa época todavía se podía dejar a un chico solo en el cine toda la tarde, aunque sólo hubiera una madre o un padre presente. ¨Chsss… Ahora cállate y escucha el noticiero. Siéntate. Quita los pies del asiento. ¿Dónde vives? ¿En un potrero? ¿Voy a tener que levantarme? ¡No me hagas levantar, eh!¨ Y todo eso.
Me había sentado en mitad de la sala, en una butaca áspera, rellena de crines de caballo. Las cabezas de los actores eran grandes como montañas y unas rayas negras aparecían y desaparecían en la pantalla. Tardé años en saber que no estaba lloviendo (incluso en los interiores) en todas las películas que había visto, sino que eran hilachas las que formaban esas rayas sobre el celuloide.
De pronto, apareció una mujer hermosa. Tenía los ojos grandes y se apoyaba en las mesas y las paredes como si fuera muy débil o algo así. (Nunca había visto a una mujer coquetear con su cuerpo.) Había un hombre que tenía el pelo tan brillante que parecía de charol. El hombre bajó la mirada. Su tono de voz me resultó muy poco familiar. (Jamás había escuchado la palabra ¨cínico¨. Tampoco conocía la palabra ¨sarcástico¨.)
Finalmente, la mujer hermosa resultó no ser para nada débil. Era una bailarina muy fuerte, que actuaba de ese modo cuando no estaba bailando en el escenario. La cuestión era que estaba dedicada íntegramente a su arte. La gente la había presionado para que dejara esa pavada de la danza, se casara y tuviera chicos. Pero ella se había negado.
El hombre del pelo de charol le preguntó con frialdad: ¨¿Por qué quieres bailar?¨ Ella lo miró, un poco desesperanzada, y le preguntó a su vez: ¨¿Por qué quieres vivir?¨
El hombre se sintió molesto por la pregunta, pero no quiso demostrarlo. ¨No sé exactamente por qué¨, contestó, ¨pero debo hacerlo.¨
Entonces la bailarina dijo con suavidad: ¨Esa es también mi respuesta¨.
Clarissa Pinkola Estés
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity (El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity (El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica
4.
4 Todas las personas nacen con el don.
Te preguntas si todas las personas cuentan con el don de la creatividad o si sólo algunas lo poseen. Creo que todos los jóvenes artistas se hacen esa pregunta. Pueden quedarse tranquilos. En realidad, no es que ¨algunos son llamados y pocos escogidos¨, sino que ¨todos son llamados, algunos escuchan y muy pocos responden con perseverancia¨.
Algunos no quieren escuchar; algunos creen que lo que oyeron carece de importancia; algunos creen que lo que oyeron es algo grandioso, irrumpen en la maleza sin saber qué es lo que están buscando y quedan enmarañados en alguna u otra cosa. Algunos han tocado de cerca la fuerza creativa pero los aterroriza; otros la han tocado pero se consideran indignos de ella. Algunos, al encontrarla, se enamoran tanto que no pueden hacer nada con ella; otros, entran en un éxtasis estúpido. Algunos la meten en el congelador; otros la hacen bullir hasta que se evapora. Algunos la pasan por el tamiz racional, le cortan las alas hasta que muere.
A lo largo de muchos años de práctica clínica, he podido analizar la infraestructura de la vida creativa de muchas personas. No tengo ninguna duda de que ni la clase social, la etnia, las preferencias sexuales, el género, las creencias religiosas, ni ningún otro factor –ni siquiera el nivel de inteligencia– tiene nada que ver con el hecho de que las personas sean creativas o no. La creatividad es innata, todos nacemos con ella. Desde el día de nuestro nacimiento es un fait acompli, un don irreversible. Si hay algo que falta, no es la fuerza creativa, sino el interés por ella y el conocimiento de sus exigencias.
De todas las personas dotadas, aquellas que mantengan firme la promesa de responder con perseverancia y en profundidad, que trabajen con el alma y la mente, las que a pesar de quedar con las manos vacías de vez en cuando ansíen zambullirse una y otra vez en ese territorio psíquico, tendrán mayores posibilidades de llegar a conocerlo.
Algunos no quieren escuchar; algunos creen que lo que oyeron carece de importancia; algunos creen que lo que oyeron es algo grandioso, irrumpen en la maleza sin saber qué es lo que están buscando y quedan enmarañados en alguna u otra cosa. Algunos han tocado de cerca la fuerza creativa pero los aterroriza; otros la han tocado pero se consideran indignos de ella. Algunos, al encontrarla, se enamoran tanto que no pueden hacer nada con ella; otros, entran en un éxtasis estúpido. Algunos la meten en el congelador; otros la hacen bullir hasta que se evapora. Algunos la pasan por el tamiz racional, le cortan las alas hasta que muere.
A lo largo de muchos años de práctica clínica, he podido analizar la infraestructura de la vida creativa de muchas personas. No tengo ninguna duda de que ni la clase social, la etnia, las preferencias sexuales, el género, las creencias religiosas, ni ningún otro factor –ni siquiera el nivel de inteligencia– tiene nada que ver con el hecho de que las personas sean creativas o no. La creatividad es innata, todos nacemos con ella. Desde el día de nuestro nacimiento es un fait acompli, un don irreversible. Si hay algo que falta, no es la fuerza creativa, sino el interés por ella y el conocimiento de sus exigencias.
De todas las personas dotadas, aquellas que mantengan firme la promesa de responder con perseverancia y en profundidad, que trabajen con el alma y la mente, las que a pesar de quedar con las manos vacías de vez en cuando ansíen zambullirse una y otra vez en ese territorio psíquico, tendrán mayores posibilidades de llegar a conocerlo.
Clarissa Pinkola Estés
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity (El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity (El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica
5.
5 Un deseo insatisfecho y profundo debe ser entendido como un llamado de la vida creativa.
Casi medio siglo de vida dedicada a la poesía y el relato me ha ayudado a disipar un poco la neblina que oculta la vida creativa y a aclarar mi entendimiento sobre las ricas cualidades innatas del talento humano. Tras haber realizado análisis estructurales de la creatividad en los primeros años de mi carrera y de haber escrito una tesis sobre la psicología del individuo creador, he descubierto esta simple verdad: el llamado de la psique para desarrollar los dones innatos propios debe ser respondido o, de lo contrario, atenerse a las consecuencias.
Aquellos que son, podría decirse, ¨muy llamados¨, es decir, empujados sin remedio –no sólo invitados– por una especie de destino, a ingresar en el reino creativo deberán pagar costos mundanos y psíquicos considerables por responder a la convocatoria, pero los costos serán aún mayores si no lo hacen. No responder implica la pérdida gradual del sentimiento, de la imaginación vibrante, de la capacidad de concebir o hacer algo que ayer no existía y, finalmente, de la facultad de imaginar las acciones necesarias para desarrollar una vida más fructífera y un mundo más justo.
No tienes salida. Si te comprometes con la vida creativa, debes someter tus huesos al fuego continuo. No puede aprenderse en los libros, sino mediante la confrontación cara a cara, el reconocimiento del linaje compartido con la fuerza creativa. Sólo por medio de esa transmisión podemos comprender la seriedad del compromiso.
Al tomar contacto con la vida creativa real, uno suele dudar si está inmerso en una relación amorosa con uno mismo o en una lucha a muerte. Por el bien del progreso de tu trabajo creativo, te imparto esta bendición: ¨Que te conviertas en un experto, tanto en el arte de la guerra como en el arte del amor¨.
Aquellos que son, podría decirse, ¨muy llamados¨, es decir, empujados sin remedio –no sólo invitados– por una especie de destino, a ingresar en el reino creativo deberán pagar costos mundanos y psíquicos considerables por responder a la convocatoria, pero los costos serán aún mayores si no lo hacen. No responder implica la pérdida gradual del sentimiento, de la imaginación vibrante, de la capacidad de concebir o hacer algo que ayer no existía y, finalmente, de la facultad de imaginar las acciones necesarias para desarrollar una vida más fructífera y un mundo más justo.
No tienes salida. Si te comprometes con la vida creativa, debes someter tus huesos al fuego continuo. No puede aprenderse en los libros, sino mediante la confrontación cara a cara, el reconocimiento del linaje compartido con la fuerza creativa. Sólo por medio de esa transmisión podemos comprender la seriedad del compromiso.
Al tomar contacto con la vida creativa real, uno suele dudar si está inmerso en una relación amorosa con uno mismo o en una lucha a muerte. Por el bien del progreso de tu trabajo creativo, te imparto esta bendición: ¨Que te conviertas en un experto, tanto en el arte de la guerra como en el arte del amor¨.
Clarissa Pinkola Estés
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity (El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity (El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica
6.
6 La vida creativa no es optativa.
Eres un eterno emigrante. Al comprometerte con la vida creativa, dejas una tierra para ingresar en otra; dejas la tierra de tu nacimiento ordinario para ingresar en la de tu nacimiento extraordinario. Empacas tu lápiz, tus pinceles y colores o, quizás, tus zapatillas de baile gastadas, y allá vas, de día o de noche, hacia donde te convoque.
Si te resistes al llamado, sufres una ansiedad constante y profunda. No puedes vivir así. Es como la agonía que sufre un perro atado que escucha el llamado de su amo.
Si, cuando te convoque, puedes optar –casi siempre podemos hacerlo– ve con ella. Mantenerse cerca de las fuerzas creativas de la psique interior es una práctica exigente. No voy a engañarte. Requiere una fortaleza muy grande, una fortaleza que se construye con el tiempo, mediante esfuerzos siempre renovados por permanecer cerca de la meta.
Como somos personitas insignificantes, comparadas con la gran fuerza arquetípica llamada creatividad, es común, incluso entre las personas con mayor vocación, contemplar la idea de abandonar –nunca para siempre– la vida creativa. Sea que esto te pase porque estás cansado, enojado, o por cualquier otra razón, de todos modos debes ponerte a trabajar de nuevo. Aunque sufras fracasos, depresiones, te falte mérito –o creas que te falta–, te falte habilidad o creas que te falta, debes sobreponerte y volver al trabajo. Aquellos que se detienen y se quedan estancados terminan sufriendo un problema psíquico tan grave que equivale a vivir con poco agua. Sí, sin duda, se puede vivir sin demasiada hidratación por un largo, largo tiempo. Uno se vuelve más gris, más frágil y limitado y menos consciente. Pero eso no es vivir, es una manera de expirar.
En realidad, la persona que recibe un llamado muy fuerte para realizar esta clase de trabajo no tiene opción. Puede postergarlo, retrasarlo, comenzarlo a medias (como el nadador asustado que no se anima a zambullirse en el río correntoso), pero, en el fondo, es menos una elección que un imperativo psicológico. Cuando digo ¨psicológico¨ me refiero al verdadero sentido de la palabra: es un imperativo que, pase lo que pase –abundancia o vacío, productividad o inactividad, exigencia o amor–, está estrechamente relacionado con el alma.
Si te resistes al llamado, sufres una ansiedad constante y profunda. No puedes vivir así. Es como la agonía que sufre un perro atado que escucha el llamado de su amo.
Si, cuando te convoque, puedes optar –casi siempre podemos hacerlo– ve con ella. Mantenerse cerca de las fuerzas creativas de la psique interior es una práctica exigente. No voy a engañarte. Requiere una fortaleza muy grande, una fortaleza que se construye con el tiempo, mediante esfuerzos siempre renovados por permanecer cerca de la meta.
Como somos personitas insignificantes, comparadas con la gran fuerza arquetípica llamada creatividad, es común, incluso entre las personas con mayor vocación, contemplar la idea de abandonar –nunca para siempre– la vida creativa. Sea que esto te pase porque estás cansado, enojado, o por cualquier otra razón, de todos modos debes ponerte a trabajar de nuevo. Aunque sufras fracasos, depresiones, te falte mérito –o creas que te falta–, te falte habilidad o creas que te falta, debes sobreponerte y volver al trabajo. Aquellos que se detienen y se quedan estancados terminan sufriendo un problema psíquico tan grave que equivale a vivir con poco agua. Sí, sin duda, se puede vivir sin demasiada hidratación por un largo, largo tiempo. Uno se vuelve más gris, más frágil y limitado y menos consciente. Pero eso no es vivir, es una manera de expirar.
En realidad, la persona que recibe un llamado muy fuerte para realizar esta clase de trabajo no tiene opción. Puede postergarlo, retrasarlo, comenzarlo a medias (como el nadador asustado que no se anima a zambullirse en el río correntoso), pero, en el fondo, es menos una elección que un imperativo psicológico. Cuando digo ¨psicológico¨ me refiero al verdadero sentido de la palabra: es un imperativo que, pase lo que pase –abundancia o vacío, productividad o inactividad, exigencia o amor–, está estrechamente relacionado con el alma.
Clarissa Pinkola Estés
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity (El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica.
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
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para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica.
7.
7 La vida creativa se desarrolla en ciclos de luz y oscuridad.
Cuando estás tratando de crear, sueles sentirte esperanzado, te distraes, sufres. Lanzar al mundo la creación terminada lleva tiempo, a menudo mucho más del que jamás imaginaste. No debes desviarte de la meta. En cada proceso creativo surgen hiatos naturales. Son cortos y pasan.
Sin embargo, especialmente si aún eres un pichón, también puede sobrevenir un tiempo en que las fuerzas ocultas de la psique te arrebaten el proceso creativo. Tu objetivo desaparece y, no importa lo que hagas, no puedes encontrarlo o volver a erigirlo. Mantente firme. En todo proceso creativo existe un ciclo de oscuridad.
En la mitología griega hay un relato poshelénico sobre esta clase de pérdida y recuperación. Deméter, la Madre Tierra, es una mujer bella y generosa. Los contornos de su cuerpo son redondeados, sus pechos nunca dejan de tener leche y siempre es fértil. Tiene miles de ideas sobre la vida. Permanentemente embarazada, da a luz a hermosos niños, así como a otras formas de vida maravillosas.
El mundo se halla en un estado ideal gracias a la fertilidad y la capacidad de procrear hijos de Deméter. Tiene una hija llamada Perséfone, una doncella muy jovencita, casi una adolescente. Perséfone es la luz de los ojos de su madre.
Perséfone juega. Esa es su tarea en el mundo. Su juego, al igual que el significado de su nombre –ser perceptiva– tiene por objeto recibir, mediante los sentidos y la mente, impresiones del mundo que la rodea. La percepción es su vida entera y, sin duda, una parte fundamental de la creatividad.
Esta historia, como en la vida real, el idilio –de la creación perfecta y armoniosa, de la dulce inocencia del juego, de la creatividad como algo mágico que aparece cuando uno lo desea– pronto se romperá y nunca más volverá a ser lo que fue. Quizás creas que es una tragedia. En realidad, no lo es. Se trata de algo necesario, que conlleva dolor y generosidad. Conforme continúa la historia, descubrirás que la maduración psíquica es el trabajo más genuino que la psique objetiva nos pide a todos que llevemos a cabo.
Las imágenes e instintos que se encuentran en el inconsciente ¨apartado del camino¨ tienen una capacidad increíble para purificar y/o incrementar la cosmovisión propia. Si abandonas el camino, sufrirás cambios. Si aún no los sufriste, no te has aventurado más allá del borde del camino. Sigue avanzando.
Sin embargo, especialmente si aún eres un pichón, también puede sobrevenir un tiempo en que las fuerzas ocultas de la psique te arrebaten el proceso creativo. Tu objetivo desaparece y, no importa lo que hagas, no puedes encontrarlo o volver a erigirlo. Mantente firme. En todo proceso creativo existe un ciclo de oscuridad.
En la mitología griega hay un relato poshelénico sobre esta clase de pérdida y recuperación. Deméter, la Madre Tierra, es una mujer bella y generosa. Los contornos de su cuerpo son redondeados, sus pechos nunca dejan de tener leche y siempre es fértil. Tiene miles de ideas sobre la vida. Permanentemente embarazada, da a luz a hermosos niños, así como a otras formas de vida maravillosas.
El mundo se halla en un estado ideal gracias a la fertilidad y la capacidad de procrear hijos de Deméter. Tiene una hija llamada Perséfone, una doncella muy jovencita, casi una adolescente. Perséfone es la luz de los ojos de su madre.
Perséfone juega. Esa es su tarea en el mundo. Su juego, al igual que el significado de su nombre –ser perceptiva– tiene por objeto recibir, mediante los sentidos y la mente, impresiones del mundo que la rodea. La percepción es su vida entera y, sin duda, una parte fundamental de la creatividad.
Esta historia, como en la vida real, el idilio –de la creación perfecta y armoniosa, de la dulce inocencia del juego, de la creatividad como algo mágico que aparece cuando uno lo desea– pronto se romperá y nunca más volverá a ser lo que fue. Quizás creas que es una tragedia. En realidad, no lo es. Se trata de algo necesario, que conlleva dolor y generosidad. Conforme continúa la historia, descubrirás que la maduración psíquica es el trabajo más genuino que la psique objetiva nos pide a todos que llevemos a cabo.
Las imágenes e instintos que se encuentran en el inconsciente ¨apartado del camino¨ tienen una capacidad increíble para purificar y/o incrementar la cosmovisión propia. Si abandonas el camino, sufrirás cambios. Si aún no los sufriste, no te has aventurado más allá del borde del camino. Sigue avanzando.
Clarissa Pinkola Estés
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity (El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica.
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity (El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica.
8.
8 La primera tarea no consiste en crear, sino en dejarse llevar.
Al principio, mientras uno conserva la inocencia respecto de las verdades de la vida creativa, puede creer que, al dedicarse a ella, la existencia será color de rosa. Sin embargo, todo artista que tenga su fervor brillante e intacto sufre una ruptura. Suele ser un quiebre difícil y paradójico, pues le muestra la realidad desnuda de la vida creativa y, al mismo tiempo, le otorga una fortaleza muy grande, cuyos beneficios descubrirá más tarde.
En el mito griego, dicha ruptura se expresa en las siguientes imágenes y metáforas. Perséfone está jugando en el prado de flores cuando, de repente, el sol se oscurece y la tierra comienza a vibrar. Se abre una grieta en zigzag y del mundo de los muertos (es decir, de las entrañas de la tierra) surge el gran Dios de la oscuridad, Hades.
Perséfone, con sus sandalias desatadas y las cintas al viento, es tomada por la cintura y raptada. Con ella en su carro negro, tirado por cuatro corceles negros que lanzan fuego por los ollares, Hades se hunde cada vez más en las profundidades. La tierra se cierra sobre ellos sin dejar una sola huella, como si nada hubiera pasado.
Para aquellos que se abran camino hasta el hogar de la psique en el inconsciente, esta constituye la primera entrega, la rasgadura del ego que permite la revelación del deseo más profundo del alma. ¿Acaso piensas que sólo debes crear cosas lindas, buenas y dulces? ¿Lechuzas sin garras, leones sin colmillos, mujeres y hombres sin aspectos oscuros? ¿Eliminar la ferocidad? ¿Crear estabilidad sin cavar pilares profundos? Si es así, un dios oscuro acechará para raptarte.
Si dejas que la fuerza creativa te lleve a las tierras desconocidas, descubrirás que el verdadero estado de creación es un estado místico que te transporta adonde él quiere y, lo que es mejor, engendra en ti pensamientos que no sueles tener.
Los novelistas, por ejemplo, generalmente lo explican así: ¨Algo se apodera de mí, algo que soy yo y que no soy yo¨. ¨Ser llevado¨ a algún sitio valioso es el deseo de todo artista sensible y también lo que más teme. ¨Ser llevado¨ es el premio que recibes por haber tenido la valentía de salirte del camino e introducirte en la oscuridad del bosque.
En el mito griego, dicha ruptura se expresa en las siguientes imágenes y metáforas. Perséfone está jugando en el prado de flores cuando, de repente, el sol se oscurece y la tierra comienza a vibrar. Se abre una grieta en zigzag y del mundo de los muertos (es decir, de las entrañas de la tierra) surge el gran Dios de la oscuridad, Hades.
Perséfone, con sus sandalias desatadas y las cintas al viento, es tomada por la cintura y raptada. Con ella en su carro negro, tirado por cuatro corceles negros que lanzan fuego por los ollares, Hades se hunde cada vez más en las profundidades. La tierra se cierra sobre ellos sin dejar una sola huella, como si nada hubiera pasado.
Para aquellos que se abran camino hasta el hogar de la psique en el inconsciente, esta constituye la primera entrega, la rasgadura del ego que permite la revelación del deseo más profundo del alma. ¿Acaso piensas que sólo debes crear cosas lindas, buenas y dulces? ¿Lechuzas sin garras, leones sin colmillos, mujeres y hombres sin aspectos oscuros? ¿Eliminar la ferocidad? ¿Crear estabilidad sin cavar pilares profundos? Si es así, un dios oscuro acechará para raptarte.
Si dejas que la fuerza creativa te lleve a las tierras desconocidas, descubrirás que el verdadero estado de creación es un estado místico que te transporta adonde él quiere y, lo que es mejor, engendra en ti pensamientos que no sueles tener.
Los novelistas, por ejemplo, generalmente lo explican así: ¨Algo se apodera de mí, algo que soy yo y que no soy yo¨. ¨Ser llevado¨ a algún sitio valioso es el deseo de todo artista sensible y también lo que más teme. ¨Ser llevado¨ es el premio que recibes por haber tenido la valentía de salirte del camino e introducirte en la oscuridad del bosque.
Clarissa Pinkola Estés
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity (El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica.
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity (El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica.
9.
9 En la vida creativa, rica, siempre llega un momento en que todo parece inmutable o perdido. Esto es necesario.
Quizá sería mejor llamar a la fuerza creativa de la psique una ¨apertura¨ o ¨meridiano¨ de la psique, pues por ella se vierten materiales centrales y periféricos que ¨no somos nosotros¨ y, sin embargo, se convierten en parte nuestra. A estos materiales sólo accedemos mediante un trabajo arduo y, por eso mismo, nos hacen ser más de lo que éramos.
Cuando nuestra vida creativa se debilita y nos sentimos perdidos y como muertos, ese territorio parece estar enterrado, pero no lo está. Perdura, al igual que las estrellas durante el día, que permanecen en su lugar aunque no podamos sentirlas o verlas por un tiempo. No poder verla, no sentirse cerca de la vida creativa propia, aunque sepamos que sigue existiendo en algún lugar recóndito de nuestra psique, nos provoca temor y tristeza.
En el mito ocurre algo similar. La oscuridad se adueña de la tierra. Deméter, la Gran Madre, llama a su hija pero no recibe respuesta alguna. Siente terror al darse cuenta de que Perséfone se ha desvanecido. Se suelta la larga cabellera y, usándola como alas oscuras, sobrevuela toda la tierra buscando a su hija, sin hallarla por ninguna parte. Al igual que las personas que dejan de sentirse vivas tras haber recibido una emoción muy violenta, tiene una reacción dramática: se vuelve infecunda. La vida deja de importarle.
La gente creativa designa ese sentimiento con una expresión más coloquial: ¨estar bloqueado¨. Como las personas ¨bloqueadas¨, Deméter tiene emoción pero no energía, tiene poder pero ya no sabe cómo usarlo. Tiene pasión pero no le interesa la vida.
Como resultado de su gran pérdida, descuida dar alimento a la vida. Todos los cultivos mueren: el maíz, el trigo, los campos mueren; mueren las flores y los árboles. El mundo se convierte en un paraje yermo y devastado que refleja la esterilidad de Deméter. Al perder a Perséfone, ha perdido la fuerza creativa.
Todos los que se dedican a la vida creativa sufren la pérdida de la creatividad utópica. La primera pérdida de la inocencia acerca de la realidad de los ciclos creativos, suele ser la más dolorosa. Sólo salimos adelante si nos damos cuenta, cuando llega esa primera vez, de que la pérdida y el dolor son partes del ciclo creador, y siempre será así. Habrá un tiempo de generosidad, otro de oscuridad; un tiempo de plenitud, otro de carestía. Y así una y otra vez.
Esto no debería desesperarte. Por el contrario, debería darte esperanza. Desnudo de tus fantasías, sumergido en las frías aguas de la realidad psíquica, avanzas en un proceso increíble, al que Jung denominó ¨el viaje del héroe¨. Si heroísmo es no dejarse detener por una pérdida, avanzar de noche por un territorio desconocido, si te sientes aterrorizado pero igual prosigues, entonces, no importan los resultados, estás en camino. Sigue adelante. Eso es, precisamente, lo que los héroes hacen una y otra vez, siguen adelante.
No importa cuál sea tu arte –la música, el diseño, el teatro, la pintura, la escultura, la escritura, la repostería, cómo dispondrás esa silla en el living de tu casa o dónde plantarás esos bulbos en primavera–, tu arte está relacionado con la fuerza creativa. Te sientes seguro, y todo va bien hasta que, de pronto, el juego se termina. En un abrir y cerrar de ojos, la tierra se abre y, no importa cuánto hayas cuidado de lo que tenías, desaparece. Nos sentimos confundidos y murmuramos: ¨Bueno, no sé qué pasó. Se evaporó¨. ¨Eso¨ que era nuestra idea o inspiración, nuestro talento o nuestra vitalidad, nuestra agudeza, energía o ingenio, desapareció.
Surgió algo de las profundidades del inconsciente y se apoderó del espíritu del juego, ese duende deambulante que tanto contribuye a la animación verdadera de nuestra vida.
La vida creativa esperará a que te sobrepongas.
Deméter deambula por toda la tierra buscando a su hija. A menudo, tú también caminarás sin rumbo durante mucho tiempo. Si has sido muy creativo, si estabas completamente compenetrado en un proyecto y de golpe caes en un punto muerto, es difícil entender qué sucedió, adónde se fue tu pasta creativa. Es posible, entonces, que te enfrentes con el ¨dilema de Deméter¨. Una parte tuya ha caído, surgió algo del inconsciente que te ha robado un aspecto esencial.
No sabes dónde está, no sabes cómo pasó, no puedes siquiera pensar; y, especialmente aún no has experimentado lo bastante para conocer los ciclos de la vida creativa: atesoramientos y desprendimientos, pérdidas y encuentros, creaciones y hurtos, trabajos en la luz y hundimientos en la oscuridad repentina. Comienzas una búsqueda sin rumbo fijo. Pero no debe ser como el deambular de Perséfone para ver qué puedes encontrar. Dar vueltas así no te llevará a ninguna parte, no tiene sentido esperar que mágicamente se acomoden los pensamientos, y que las esperanzas, la sensibilidad y la percepción regresen.
Entre la gente que crea para vivir y/o porque debe hacerlo son muy comunes ciertas prácticas. Los escritores, por ejemplo, sacan punta a su lápiz cuarenta y cinco veces antes de sentarse a escribir una sola palabra. Ni bien se sientan, vuelven a levantarse para salir a comprar un cuaderno nuevo, de color rojo, para levantarles el ánimo. Se sientan en el parque, limpian la oficina, charlan con un amigo. Todos tenemos la vana esperanza de que estas distracciones den resultado. No es así, pues lo que se ha extraviado, se perdió dentro del inconsciente. Sólo podrá recobrarse si se lo busca en el interior y no afuera. ¿Me comprendes? Lo que estás buscando, también te está buscando a ti.
Cuando nuestra vida creativa se debilita y nos sentimos perdidos y como muertos, ese territorio parece estar enterrado, pero no lo está. Perdura, al igual que las estrellas durante el día, que permanecen en su lugar aunque no podamos sentirlas o verlas por un tiempo. No poder verla, no sentirse cerca de la vida creativa propia, aunque sepamos que sigue existiendo en algún lugar recóndito de nuestra psique, nos provoca temor y tristeza.
En el mito ocurre algo similar. La oscuridad se adueña de la tierra. Deméter, la Gran Madre, llama a su hija pero no recibe respuesta alguna. Siente terror al darse cuenta de que Perséfone se ha desvanecido. Se suelta la larga cabellera y, usándola como alas oscuras, sobrevuela toda la tierra buscando a su hija, sin hallarla por ninguna parte. Al igual que las personas que dejan de sentirse vivas tras haber recibido una emoción muy violenta, tiene una reacción dramática: se vuelve infecunda. La vida deja de importarle.
La gente creativa designa ese sentimiento con una expresión más coloquial: ¨estar bloqueado¨. Como las personas ¨bloqueadas¨, Deméter tiene emoción pero no energía, tiene poder pero ya no sabe cómo usarlo. Tiene pasión pero no le interesa la vida.
Como resultado de su gran pérdida, descuida dar alimento a la vida. Todos los cultivos mueren: el maíz, el trigo, los campos mueren; mueren las flores y los árboles. El mundo se convierte en un paraje yermo y devastado que refleja la esterilidad de Deméter. Al perder a Perséfone, ha perdido la fuerza creativa.
Todos los que se dedican a la vida creativa sufren la pérdida de la creatividad utópica. La primera pérdida de la inocencia acerca de la realidad de los ciclos creativos, suele ser la más dolorosa. Sólo salimos adelante si nos damos cuenta, cuando llega esa primera vez, de que la pérdida y el dolor son partes del ciclo creador, y siempre será así. Habrá un tiempo de generosidad, otro de oscuridad; un tiempo de plenitud, otro de carestía. Y así una y otra vez.
Esto no debería desesperarte. Por el contrario, debería darte esperanza. Desnudo de tus fantasías, sumergido en las frías aguas de la realidad psíquica, avanzas en un proceso increíble, al que Jung denominó ¨el viaje del héroe¨. Si heroísmo es no dejarse detener por una pérdida, avanzar de noche por un territorio desconocido, si te sientes aterrorizado pero igual prosigues, entonces, no importan los resultados, estás en camino. Sigue adelante. Eso es, precisamente, lo que los héroes hacen una y otra vez, siguen adelante.
No importa cuál sea tu arte –la música, el diseño, el teatro, la pintura, la escultura, la escritura, la repostería, cómo dispondrás esa silla en el living de tu casa o dónde plantarás esos bulbos en primavera–, tu arte está relacionado con la fuerza creativa. Te sientes seguro, y todo va bien hasta que, de pronto, el juego se termina. En un abrir y cerrar de ojos, la tierra se abre y, no importa cuánto hayas cuidado de lo que tenías, desaparece. Nos sentimos confundidos y murmuramos: ¨Bueno, no sé qué pasó. Se evaporó¨. ¨Eso¨ que era nuestra idea o inspiración, nuestro talento o nuestra vitalidad, nuestra agudeza, energía o ingenio, desapareció.
Surgió algo de las profundidades del inconsciente y se apoderó del espíritu del juego, ese duende deambulante que tanto contribuye a la animación verdadera de nuestra vida.
La vida creativa esperará a que te sobrepongas.
Deméter deambula por toda la tierra buscando a su hija. A menudo, tú también caminarás sin rumbo durante mucho tiempo. Si has sido muy creativo, si estabas completamente compenetrado en un proyecto y de golpe caes en un punto muerto, es difícil entender qué sucedió, adónde se fue tu pasta creativa. Es posible, entonces, que te enfrentes con el ¨dilema de Deméter¨. Una parte tuya ha caído, surgió algo del inconsciente que te ha robado un aspecto esencial.
No sabes dónde está, no sabes cómo pasó, no puedes siquiera pensar; y, especialmente aún no has experimentado lo bastante para conocer los ciclos de la vida creativa: atesoramientos y desprendimientos, pérdidas y encuentros, creaciones y hurtos, trabajos en la luz y hundimientos en la oscuridad repentina. Comienzas una búsqueda sin rumbo fijo. Pero no debe ser como el deambular de Perséfone para ver qué puedes encontrar. Dar vueltas así no te llevará a ninguna parte, no tiene sentido esperar que mágicamente se acomoden los pensamientos, y que las esperanzas, la sensibilidad y la percepción regresen.
Entre la gente que crea para vivir y/o porque debe hacerlo son muy comunes ciertas prácticas. Los escritores, por ejemplo, sacan punta a su lápiz cuarenta y cinco veces antes de sentarse a escribir una sola palabra. Ni bien se sientan, vuelven a levantarse para salir a comprar un cuaderno nuevo, de color rojo, para levantarles el ánimo. Se sientan en el parque, limpian la oficina, charlan con un amigo. Todos tenemos la vana esperanza de que estas distracciones den resultado. No es así, pues lo que se ha extraviado, se perdió dentro del inconsciente. Sólo podrá recobrarse si se lo busca en el interior y no afuera. ¿Me comprendes? Lo que estás buscando, también te está buscando a ti.
Clarissa Pinkola Estés
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity (El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica.
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica.
10.
10 La vida creativa y su oscuridad requieren paciencia y buen humor.
Descubrimos que tenemos que hacer lo mismo que hace Deméter. Empezar a buscar por la tierra, por el territorio interior. Ir más allá de las fronteras, de las aguas divisorias. Buscar esa parte de nosotros que es capaz de intentar de nuevo y de producir el misterioso proceso de convertir en materia lo que de él proviene.
El mito continúa así: Una diosa llamada Baubo, la diosa de la obscenidad (de la obscenidad femenina en particular), llega hasta Deméter que está sentada en una piedra con el pelo cubriéndole el rostro. Tiene la ropa sucia y harapienta, los pies ampollados y lastimaduras y moretones en todo el cuerpo, por haber buscado a Perséfone encima y debajo de todas las cosas sin poder hallarla. Baubo se pone a bailar una danza lujuriosa. De a poco, Deméter levanta la cabeza y comienza a observarla. Baubo empieza a contar chistes obscenos. Paradójicamente, Deméter, pese a su enorme pena, se pone a reír. La risa bendita de ambas rodea las montañas y llega hasta las profundidades marinas. Se dice que Perséfone, bajo la tierra, pudo percibirla apenas y, por un instante, su dolor se desvaneció y sintió un destello de esperanza.
Mientras Deméter reía, una parte de vida volvió a ella. La risa vuelve difusa la emoción. Puede quebrar una emoción negativa o dañina. La risa no es premeditada, ocurre en momentos insólitos, generalmente en instantes mágicos de gran alegría o de tristeza profunda, que son, en cierto modo, aunque sólo sea un poquito, transformadores. Reírnos es lo mejor que podemos hacer para romper el bloqueo del ritmo creativo o para recobrar las esperanzas de que no todo está perdido.
El estudio de los sueños y de las imágenes espontáneas que surgen del inconsciente demuestran que el alma y el espíritu, las fuerzas que dan vida a la psique, cuentan con un lenguaje simbólico completo, una especie de música perenne, una voz divina. La erupción espontánea de la risa alegre tiene poco que ver con el ego. No tiene nada que ver con los proyectos que uno tiene en mente, ni con los aspectos cognitivos, ni con ninguna otra cosa parecida. Tiene que ver con la emoción pura del alma. La risa libera y luego vuelve a acumular energía nueva para el individuo.
La aparición de Baubo en el equilibrio creativo es esencial. Gracias a la risa, Deméter logró aclarar sus pensamientos. Aún no encontró a su hija, pero empezó a pensar que quizá hubiera algo más que podía hacer y que aún no había hecho. No sabía con exactitud qué, pero reflexionó: ¨Mmm… A lo mejor deba seguir intentando, hacer algo diferente¨.
La historia de Deméter y Perséfone continúa, pero prefiero interrumpirla aquí para preguntarte a ti: ¨¿Y después qué?¨ Tal es la única pregunta que te hará la vida creativa. Seguro que te la has planteado. Y, ¿qué respondes? Vamos, tú conoces la respuesta. Dila ya. Muéstrame las cenizas del fuego creativo que arde en ti.
El mito continúa así: Una diosa llamada Baubo, la diosa de la obscenidad (de la obscenidad femenina en particular), llega hasta Deméter que está sentada en una piedra con el pelo cubriéndole el rostro. Tiene la ropa sucia y harapienta, los pies ampollados y lastimaduras y moretones en todo el cuerpo, por haber buscado a Perséfone encima y debajo de todas las cosas sin poder hallarla. Baubo se pone a bailar una danza lujuriosa. De a poco, Deméter levanta la cabeza y comienza a observarla. Baubo empieza a contar chistes obscenos. Paradójicamente, Deméter, pese a su enorme pena, se pone a reír. La risa bendita de ambas rodea las montañas y llega hasta las profundidades marinas. Se dice que Perséfone, bajo la tierra, pudo percibirla apenas y, por un instante, su dolor se desvaneció y sintió un destello de esperanza.
Mientras Deméter reía, una parte de vida volvió a ella. La risa vuelve difusa la emoción. Puede quebrar una emoción negativa o dañina. La risa no es premeditada, ocurre en momentos insólitos, generalmente en instantes mágicos de gran alegría o de tristeza profunda, que son, en cierto modo, aunque sólo sea un poquito, transformadores. Reírnos es lo mejor que podemos hacer para romper el bloqueo del ritmo creativo o para recobrar las esperanzas de que no todo está perdido.
El estudio de los sueños y de las imágenes espontáneas que surgen del inconsciente demuestran que el alma y el espíritu, las fuerzas que dan vida a la psique, cuentan con un lenguaje simbólico completo, una especie de música perenne, una voz divina. La erupción espontánea de la risa alegre tiene poco que ver con el ego. No tiene nada que ver con los proyectos que uno tiene en mente, ni con los aspectos cognitivos, ni con ninguna otra cosa parecida. Tiene que ver con la emoción pura del alma. La risa libera y luego vuelve a acumular energía nueva para el individuo.
La aparición de Baubo en el equilibrio creativo es esencial. Gracias a la risa, Deméter logró aclarar sus pensamientos. Aún no encontró a su hija, pero empezó a pensar que quizá hubiera algo más que podía hacer y que aún no había hecho. No sabía con exactitud qué, pero reflexionó: ¨Mmm… A lo mejor deba seguir intentando, hacer algo diferente¨.
La historia de Deméter y Perséfone continúa, pero prefiero interrumpirla aquí para preguntarte a ti: ¨¿Y después qué?¨ Tal es la única pregunta que te hará la vida creativa. Seguro que te la has planteado. Y, ¿qué respondes? Vamos, tú conoces la respuesta. Dila ya. Muéstrame las cenizas del fuego creativo que arde en ti.
Clarissa Pinkola Estés
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
Selección y traducción de Alejandra Abajo y Leandro Wolfson,
del audio libro The Creative Fire: Myths and Stories about the Cycles of Creativity ( El Fuego Creativo: Mitos y Cuentos sobre los Ciclos de la Creatividad)
para la Revista Uno Mismo, nº 138, diciembre 1994, pps. 34-42
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica.
Digitalizado por Omar Daniel Pereira para Palabra Chamánica.
“CUANDO DIOS ERA MUJER¨ por Mirka Knaster - Primera Parte
¿Otra novela utópica? ¿Una fantasía feminista? Nada de eso, según Marija Gimbutas, profesora de arqueología en la UCLA (Universidad de California en Los Angeles) y ex curadora de arqueología del Mundo Antiguo en el Museo de Historia Cultural de la misma universidad. La escena que acabamos de visualizar es “nuestra auténtica herencia europea”, afirma Gimbutas. Europa no es sólo una historia de agresión y violencia llena de catástrofes y de figuras tipo Hitler o Stalin. Una cultura como la que hemos descrito floreció en tiempos neolíticos en la Europa sudoriental (7.000-3.000 a.C.) y occidental (4.500-2.500 a.C.). Pero a fines del quinto milenio, indoeuropeos o ¨kurganos¨ (del ruso que significa túmulo, ya que enterraban a sus muertos en túmulos redondos) iniciaron repetidas incursiones a caballo, armados de dagas, desde las estepas rusas. En dos mil años destruyeron la sociedad matrilineal de la vieja Europa -no matriarcal, corrige Gimbutas-, en que la descendencia se establecía a través de la línea femenina, y la reemplazaron por el patriarcado. La Diosa nutricia fue sustituida por panteones de dioses masculinos, y sus diversas manifestaciones pasaron a ser sus esposas, consortes e hijas.
Extraído de la Revista Uno Mismo Nº 119, mayo 1993, página 56
“CUANDO DIOS ERA MUJER¨ por Mirka Knaster - Segunda Parte: El metalenguaje de las figurinas
Marija Gimbutas ofrece evidencia de esta tesis singular en El lenguaje de la Diosa(1989), una obra reciente dentro de una producción académica que incluye más de veinte libros y doscientos artículos.
Allí categoriza cuidadosamente una multitud de hallazgos arqueológicos, establece vínculos entre ellos y las deidades, interpreta sus significados y demuestra cómo han perdurado hasta el siglo XX. Algunos símbolos son la tri-línea, la red, el triángulo y la serpiente, todos los que se asocian, según Gimbutas, con la creación de la vida y la regeneración. Los zigzags y las M grabadas o pintadas dentro de formas de útero o de vulva, sugieren la humedad femenina y el fluido amniótico.
Rana o sapo, tortuga, erizo y pez, símbolos a la vez funerarios y de vida, se relacionan también con el útero. Entre egipcios, griegos y romanos el sapo era considerado ¨una epifanía de la Diosa¨ o de su útero; de allí la creencia en ¨el útero ambulante¨ que describen tanto Hipócrates como Platón. Aún hoy, dice Gimbutas, los campesinos europeos consideran al sapo presagio de embarazo.
De esta manera, Gimbutas ha podido reconstruir la arcadia prehistórica precursora de la religión y de la mitología occidentales. Fue como trabajar en un gigantesco rompecabezas, al que además le faltaban dos tercios de las piezas. Aunque había visto en libros y museos, diminutas y voluptuosas figuras femeninas, no emprendió una investigación seria antes de dirigir excavaciones neolíticas en la Europa sudoriental.
“Cuando vi un material tan rico decidí estudiarlo”, dice. “Era muy atrayente: bellas cerámicas, pinturas. Era como volver al paraíso tras lo que sucedió más tarde.”
Gimbutas intuyó que las llamadas ¨Venus¨, con sus pechos, vientres y nalgas excesivas, significaban otra cosa. La diosa Venus era famosa por su belleza y por ser la amada de los dioses masculinos. Las figurinas que encontró Gimbutas no eran hermosas en el sentido convencional, debido a sus piernas cónicas, su falta de rasgos faciales y sus partes femeninas de tamaño exagerado. Le llevó casi dos décadas darse cuenta de lo que transmitían.
Mientras ciertos investigadores habían atribuido anteriormente su ¨peculiar ideal de belleza¨ a un ¨gusto propio de bárbaros¨, Gimbutas empezó a ver que las enormes nalgas y pechos pendulares-globulares eran una metáfora del símbolo del doble huevo o vientre preñado: la idea de una gran fecundidad.
Sólo después de recorrer a fondo los museos de Europa y conducir nuevas excavaciones en Grecia, Italia y Yugoslavia, clasificando y reclasificando millares de piezas, entendió finalmente “la gramática y la sintaxis de una especie de metalenguaje”. Para Gimbutas, los símbolos eran algo más que meros patrones geométricos. Eran parte de ¨un alfabeto de lo metafísico¨, que revela la visión básica del mundo de la cultura de la vieja Europa.
En su prefacio para El lenguaje de la Diosa, Joseph Campbell compara esta investigación pionera con la de Jean-François Champollion, que al decodificar la Piedra Rosetta a principios del siglo XIX, fue capaz de establecer un glosario de jeroglíficos que sirvieron como claves para el pensamiento religioso egipcio del 3.200 al 30 a.C.
Gimbutas presentó por primera vez sus nuevas ideas en Dioses y diosas de la vieja Europa: 7000-3500 a.C. (1974). Sus colegas se resistieron a sus conclusiones o las ignoraron llanamente. Su editor inglés no quiso aceptar su título, que era Diosa y dioses de la vieja Europa, pese al hecho de que las diosas constituyen más del 95 por ciento de las figurinas. Fue sólo en 1982, cuando el libro volvió a publicarse en rústica, que el orden de las palabras fue restaurado.
“Ni siquiera pensé que sería criticada”, dijo Gimbutas con ese acento que evoca a su Lituania nativa. “Me sorprende que la gente no esté dispuesta a aceptar la verdad. Hay demasiada evidencia de la existencia de la Diosa y de una cultura matrística anterior a los indoeuropeos. Realmente duele oír lo que dicen algunos que solían ser mis amigos; duele porque me doy cuenta de que no quieren saber.”
Allí categoriza cuidadosamente una multitud de hallazgos arqueológicos, establece vínculos entre ellos y las deidades, interpreta sus significados y demuestra cómo han perdurado hasta el siglo XX. Algunos símbolos son la tri-línea, la red, el triángulo y la serpiente, todos los que se asocian, según Gimbutas, con la creación de la vida y la regeneración. Los zigzags y las M grabadas o pintadas dentro de formas de útero o de vulva, sugieren la humedad femenina y el fluido amniótico.
Rana o sapo, tortuga, erizo y pez, símbolos a la vez funerarios y de vida, se relacionan también con el útero. Entre egipcios, griegos y romanos el sapo era considerado ¨una epifanía de la Diosa¨ o de su útero; de allí la creencia en ¨el útero ambulante¨ que describen tanto Hipócrates como Platón. Aún hoy, dice Gimbutas, los campesinos europeos consideran al sapo presagio de embarazo.
De esta manera, Gimbutas ha podido reconstruir la arcadia prehistórica precursora de la religión y de la mitología occidentales. Fue como trabajar en un gigantesco rompecabezas, al que además le faltaban dos tercios de las piezas. Aunque había visto en libros y museos, diminutas y voluptuosas figuras femeninas, no emprendió una investigación seria antes de dirigir excavaciones neolíticas en la Europa sudoriental.
“Cuando vi un material tan rico decidí estudiarlo”, dice. “Era muy atrayente: bellas cerámicas, pinturas. Era como volver al paraíso tras lo que sucedió más tarde.”
Gimbutas intuyó que las llamadas ¨Venus¨, con sus pechos, vientres y nalgas excesivas, significaban otra cosa. La diosa Venus era famosa por su belleza y por ser la amada de los dioses masculinos. Las figurinas que encontró Gimbutas no eran hermosas en el sentido convencional, debido a sus piernas cónicas, su falta de rasgos faciales y sus partes femeninas de tamaño exagerado. Le llevó casi dos décadas darse cuenta de lo que transmitían.
Mientras ciertos investigadores habían atribuido anteriormente su ¨peculiar ideal de belleza¨ a un ¨gusto propio de bárbaros¨, Gimbutas empezó a ver que las enormes nalgas y pechos pendulares-globulares eran una metáfora del símbolo del doble huevo o vientre preñado: la idea de una gran fecundidad.
Sólo después de recorrer a fondo los museos de Europa y conducir nuevas excavaciones en Grecia, Italia y Yugoslavia, clasificando y reclasificando millares de piezas, entendió finalmente “la gramática y la sintaxis de una especie de metalenguaje”. Para Gimbutas, los símbolos eran algo más que meros patrones geométricos. Eran parte de ¨un alfabeto de lo metafísico¨, que revela la visión básica del mundo de la cultura de la vieja Europa.
En su prefacio para El lenguaje de la Diosa, Joseph Campbell compara esta investigación pionera con la de Jean-François Champollion, que al decodificar la Piedra Rosetta a principios del siglo XIX, fue capaz de establecer un glosario de jeroglíficos que sirvieron como claves para el pensamiento religioso egipcio del 3.200 al 30 a.C.
Gimbutas presentó por primera vez sus nuevas ideas en Dioses y diosas de la vieja Europa: 7000-3500 a.C. (1974). Sus colegas se resistieron a sus conclusiones o las ignoraron llanamente. Su editor inglés no quiso aceptar su título, que era Diosa y dioses de la vieja Europa, pese al hecho de que las diosas constituyen más del 95 por ciento de las figurinas. Fue sólo en 1982, cuando el libro volvió a publicarse en rústica, que el orden de las palabras fue restaurado.
“Ni siquiera pensé que sería criticada”, dijo Gimbutas con ese acento que evoca a su Lituania nativa. “Me sorprende que la gente no esté dispuesta a aceptar la verdad. Hay demasiada evidencia de la existencia de la Diosa y de una cultura matrística anterior a los indoeuropeos. Realmente duele oír lo que dicen algunos que solían ser mis amigos; duele porque me doy cuenta de que no quieren saber.”
Extraído de la Revista Uno Mismo Nº 119, mayo 1993, páginas 56-57
CUANDO DIOS ERA MUJER por Mirka Knaster Tercera parte: En el comienzo era el útero
En esa atmósfera de controversia, que Gimbutas no haya sido la primera en hacer afirmaciones acerca de un orden matrístico de pensamiento y de vida suele pasarse por alto. Campbell observa, sin embargo, en su prefacio que las publicaciones de Jakob Bachofen y de Lewis H. Morgan a mediados del siglo pasado demostraron la existencia de sistemas de parentesco matrilineal en Europa, Asia y América. Y en su best-seller El cáliz y la espada (1987), Riane Eisler cita hallazgos del arqueólogo británico James Mellaart, en Çatal Huyuk (ahora Turquía), en los años 60, que sugieren una organización social matrilineal y matrilocal (en que los matrimonios van a vivir con los parientes de la esposa).
Gimbutas no concuerda con los colegas que creen que nunca se llegará a conocer el significado del arte y de la religión prehistóricas. Si bien la escasez de fuentes puede hacer difícil la reconstrucción en otros casos, sostiene que en este no es así, y señala la rica documentación ya disponible en tumbas, templos, frescos, relieves, esculturas, figurinas y pinturas. Pero para analizarla es necesario ampliar el campo más allá de lo arqueológico para incluir mitología, fuentes históricas primitivas, lingüística, folklore y etnografía histórica. De este modo, El lenguaje de la Diosa es un estudio dentro de lo que ella ha bautizado ¨arqueomitología¨.
Como su propio background no tiene nada de estrecho –antes de ser arqueóloga estudió folklore, mitología y lingüística, llegando a leer en más de veinte idiomas europeos-, fue capaz de discernir en las figurinas lo que otros no habían advertido. “Nunca las consideré simples objetos de fertilidad, pornografía o mal gusto”, dice. “Lo que no se entendía era descrito a veces como objeto de culto, pero al mismo tiempo se lo descartaba y disminuía.”
Para muchos arqueólogos, hablar de espiritualidad es cosa de locos; según ellos la arqueología tiene que ver sólo con el plano material: clima, condiciones, suelo, casas, herramientas, explica Gimbutas. ¨No entienden lo importante que era la religión en la prehistoria de Europa; que la religión era un modo de vida y la vida era religión. Eran una sola cosa. La gente prehistórica vivía su mitología, pero hasta el día de hoy la arqueología de Europa está absolutamente separada de la investigación de la religión.¨
Fuera del ámbito académico la perspectiva de Gimbutas encuentra mucha aceptación. Eisler construyó ¨El cáliz y la espada¨ (17 ediciones hasta ahora) basándose en las ideas de Gimbutas. Allí sostiene que patriarcado, belicosidad y competitividad –características de lo que llama ¨sociedad de dominador¨- son desarrollos tardíos que se deben a los merodeadores indoeuropeos (la espada). Las culturas centradas en la Diosa, que amaban la tierra y prosperaban en un espíritu de cooperación, representaban una sociedad ¨de consorcio o de asociación¨ (el cáliz).
La obra de Eisler, se apoya en los estudios de varios arqueólogos, pero rinde “un honor muy especial” a Marija Gimbutas porque “ella ha sido la más explícita, la más valiente. Muchos han observado los datos pero han sido vacilantes”. Los académicos tienden a ser un grupo cauto, observa, pero esto va más allá de la cautela y del hecho de que la mayoría de los eruditos difieran en detalles de interpretación. Se trata de desafiar a las “vacas sagradas”.
¨La obra de Marija amenaza algunos de los paradigmas más establecidos: por ejemplo, que la dominación masculina ha sido siempre tal como es ahora, que la guerra existió siempre, y que si se adoró alguna vez a la Diosa, no se trató de una religión respetable sino de alguna clase de culto de fertilidad”, explica Eisler. Sus críticos “están tratando básicamente de descartar la posibilidad de que exista otra alternativa para la humanidad: un nuevo comienzo más holístico, más equilibrado, de ninguna manera ideal pero dotado de una diferente dirección. Marija está generando mucha resistencia precisamente por eso. También porque es mujer, y porque, francamente los demás no han despertado tanta atención como ella”.
La historiadora de arte Merlin Stone, cuya propia obra pionera sobre la adoración de la Diosa en todo el mundo (Cuando Dios era mujer, 1976) no despertó tal resistencia, sugiere por qué la erudición de Gimbutas puede ser objeto de críticas académicas. Si bien elogia El lenguaje de la Diosa como “análisis bellamente documentado de los símbolos y sistemas de creencias asociados con la veneración europea de la Diosa”, también comenta que “gran parte de su interpretación es especulativa, pero no es presentada como especulación”
No obstante, la analista jungiana Jean Shinoda Bolen, autora de Diosas en cada mujer(1984), señala que aunque hubiera conjeturas no científicas o intuitivas, ello no sería razón para descartar las conclusiones de Gimbutas. “Hay una especie de ‘¡ajá!’ que le llega al arqueólogo tanto como al psicólogo”, observa. Ambos usan la psique humana como instrumento para juntar las piezas que consiguen, ya sea fragmentos de la historia de alguien para entender el sentido de su vida o restos del pasado para entender la historia de un pueblo. “Sin embargo, la mente científica alega que no hay pruebas directas”, concluye.
Pese a las dificultades, Gimbutas ha continuado imperturbable con su obra. Recientemente completó La civilización de la Diosa: la Europa neolítica antes del patriarcado, que describe culturas de Rusia a Irlanda entre 8000 y 9000 a.C. Continuará con otro libro: La espiritualidad de la vieja Europa.
En cuanto a las primeras impresiones no del todo favorables publicadas por los diarios al conocerse El lenguaje de la Diosa, predice con confianza que “el futuro eliminará lo que estaba equivocado. El conocimiento de la Diosa se difundirá como semillas, y de estas semillas algo nacerá, tal vez una generación después de mí”. Tal como la medicina occidental sufre de una exagerada especialización, al dividir el cuerpo en distintas partes tratadas por expertos diferentes, nuestro sistema universitario adolece también de compartimentalización. “No vamos a mirar lo que hay en la otra caja”, dice, y luego pregunta: “¿Por qué hay que separar?”, refiriéndose a que etnología, folklore, mitología y religión son separados de la arqueología.
Pero el optimismo es un rasgo que Gimbutas nunca parece abandonar, no importan los obstáculos que haya que vencer. ¨Ahora tendremos los ojos abiertos en cuanto a lo que existió en el pasado, y empezaremos a interpretarlo de maneras diferentes.¨, dice. ¨Ya no veremos sólo a bárbaros luchando unos con otros, guerra tras guerra. Es bueno saber que hubo alguna cultura mejor que la nuestra. Ella debería servirnos de modelo. Porque no podemos vivir si no creemos en comienzos benévolos.¨
Extraído de la Revista Uno Mismo Nº 119, mayo 1993, páginas 58-60-61-150-151
Gimbutas no concuerda con los colegas que creen que nunca se llegará a conocer el significado del arte y de la religión prehistóricas. Si bien la escasez de fuentes puede hacer difícil la reconstrucción en otros casos, sostiene que en este no es así, y señala la rica documentación ya disponible en tumbas, templos, frescos, relieves, esculturas, figurinas y pinturas. Pero para analizarla es necesario ampliar el campo más allá de lo arqueológico para incluir mitología, fuentes históricas primitivas, lingüística, folklore y etnografía histórica. De este modo, El lenguaje de la Diosa es un estudio dentro de lo que ella ha bautizado ¨arqueomitología¨.
Como su propio background no tiene nada de estrecho –antes de ser arqueóloga estudió folklore, mitología y lingüística, llegando a leer en más de veinte idiomas europeos-, fue capaz de discernir en las figurinas lo que otros no habían advertido. “Nunca las consideré simples objetos de fertilidad, pornografía o mal gusto”, dice. “Lo que no se entendía era descrito a veces como objeto de culto, pero al mismo tiempo se lo descartaba y disminuía.”
Para muchos arqueólogos, hablar de espiritualidad es cosa de locos; según ellos la arqueología tiene que ver sólo con el plano material: clima, condiciones, suelo, casas, herramientas, explica Gimbutas. ¨No entienden lo importante que era la religión en la prehistoria de Europa; que la religión era un modo de vida y la vida era religión. Eran una sola cosa. La gente prehistórica vivía su mitología, pero hasta el día de hoy la arqueología de Europa está absolutamente separada de la investigación de la religión.¨
Fuera del ámbito académico la perspectiva de Gimbutas encuentra mucha aceptación. Eisler construyó ¨El cáliz y la espada¨ (17 ediciones hasta ahora) basándose en las ideas de Gimbutas. Allí sostiene que patriarcado, belicosidad y competitividad –características de lo que llama ¨sociedad de dominador¨- son desarrollos tardíos que se deben a los merodeadores indoeuropeos (la espada). Las culturas centradas en la Diosa, que amaban la tierra y prosperaban en un espíritu de cooperación, representaban una sociedad ¨de consorcio o de asociación¨ (el cáliz).
La obra de Eisler, se apoya en los estudios de varios arqueólogos, pero rinde “un honor muy especial” a Marija Gimbutas porque “ella ha sido la más explícita, la más valiente. Muchos han observado los datos pero han sido vacilantes”. Los académicos tienden a ser un grupo cauto, observa, pero esto va más allá de la cautela y del hecho de que la mayoría de los eruditos difieran en detalles de interpretación. Se trata de desafiar a las “vacas sagradas”.
¨La obra de Marija amenaza algunos de los paradigmas más establecidos: por ejemplo, que la dominación masculina ha sido siempre tal como es ahora, que la guerra existió siempre, y que si se adoró alguna vez a la Diosa, no se trató de una religión respetable sino de alguna clase de culto de fertilidad”, explica Eisler. Sus críticos “están tratando básicamente de descartar la posibilidad de que exista otra alternativa para la humanidad: un nuevo comienzo más holístico, más equilibrado, de ninguna manera ideal pero dotado de una diferente dirección. Marija está generando mucha resistencia precisamente por eso. También porque es mujer, y porque, francamente los demás no han despertado tanta atención como ella”.
La historiadora de arte Merlin Stone, cuya propia obra pionera sobre la adoración de la Diosa en todo el mundo (Cuando Dios era mujer, 1976) no despertó tal resistencia, sugiere por qué la erudición de Gimbutas puede ser objeto de críticas académicas. Si bien elogia El lenguaje de la Diosa como “análisis bellamente documentado de los símbolos y sistemas de creencias asociados con la veneración europea de la Diosa”, también comenta que “gran parte de su interpretación es especulativa, pero no es presentada como especulación”
No obstante, la analista jungiana Jean Shinoda Bolen, autora de Diosas en cada mujer(1984), señala que aunque hubiera conjeturas no científicas o intuitivas, ello no sería razón para descartar las conclusiones de Gimbutas. “Hay una especie de ‘¡ajá!’ que le llega al arqueólogo tanto como al psicólogo”, observa. Ambos usan la psique humana como instrumento para juntar las piezas que consiguen, ya sea fragmentos de la historia de alguien para entender el sentido de su vida o restos del pasado para entender la historia de un pueblo. “Sin embargo, la mente científica alega que no hay pruebas directas”, concluye.
Pese a las dificultades, Gimbutas ha continuado imperturbable con su obra. Recientemente completó La civilización de la Diosa: la Europa neolítica antes del patriarcado, que describe culturas de Rusia a Irlanda entre 8000 y 9000 a.C. Continuará con otro libro: La espiritualidad de la vieja Europa.
En cuanto a las primeras impresiones no del todo favorables publicadas por los diarios al conocerse El lenguaje de la Diosa, predice con confianza que “el futuro eliminará lo que estaba equivocado. El conocimiento de la Diosa se difundirá como semillas, y de estas semillas algo nacerá, tal vez una generación después de mí”. Tal como la medicina occidental sufre de una exagerada especialización, al dividir el cuerpo en distintas partes tratadas por expertos diferentes, nuestro sistema universitario adolece también de compartimentalización. “No vamos a mirar lo que hay en la otra caja”, dice, y luego pregunta: “¿Por qué hay que separar?”, refiriéndose a que etnología, folklore, mitología y religión son separados de la arqueología.
Pero el optimismo es un rasgo que Gimbutas nunca parece abandonar, no importan los obstáculos que haya que vencer. ¨Ahora tendremos los ojos abiertos en cuanto a lo que existió en el pasado, y empezaremos a interpretarlo de maneras diferentes.¨, dice. ¨Ya no veremos sólo a bárbaros luchando unos con otros, guerra tras guerra. Es bueno saber que hubo alguna cultura mejor que la nuestra. Ella debería servirnos de modelo. Porque no podemos vivir si no creemos en comienzos benévolos.¨
Extraído de la Revista Uno Mismo Nº 119, mayo 1993, páginas 58-60-61-150-151
MARIJA GIMBUTAS, SU VIDA Y SU VALIOSO APORTE SOBRE LAS CULTURAS QUE HONRABAN A LA DIOSA
Marija Alseikaite Gimbutas nació en 1921, en Vilna, Lituania.
Gimbutas huyó de su patria, Lituania, durante la Segunda Guerra Mundial, que en ese momento fue ocupada y anexada por la Unión Soviética.
Gimbutas huyó de su patria, Lituania, durante la Segunda Guerra Mundial, que en ese momento fue ocupada y anexada por la Unión Soviética.
En 1946, obtuvo un doctorado en arqueología en la Universidad de Tubinga (Alemania). Su formación fue interdisciplinaria e incluyó una base sólida en lingüística, etnología e historia de las religiones, lo cual era inusual para un arqueólogo.
En 1949, se mudó a los Estados Unidos, donde permanecería hasta su muerte, cuatro décadas más tarde.
Con su amplio conocimiento de las lenguas europeas, Marija Gimbutas fue contratada por la Universidad de Harvard en 1950. Ella fue asignada a la tarea de llevar a cabo la investigación y escritura de textos sobre la prehistoria europea. Gimbutas fue capaz de leer y traducir los informes arqueológicos de Europa del Este,lo cual introdujo a los americanos a las nuevas ideas sobre arqueología. Permaneció en Harvard durante trece años, donde también se convirtió en profesora en el Departamento de Antropología. En 1955 Marija Gimbutas fue nombrada miembro del Museo Peabody de la misma universidad.
En 1956 brindó una conferencia internacional en Filadelfia, y fue aquí que Marija Gimbutas presentó su "Hipótesis Kurgana", que combina el estudio arqueológico de los característicos "túmulos Kurganos"con la lingüística, para desentrañar algunos de los problemas en el estudio de los pueblos proto-indo-europeos, es decir, para dar cuenta de su origen y localizar la ruta de sus migraciones dentro de Europa. La palabra "Kurgano" es una palabra rusa de origen túrquico, que describe el tipo de tumbas y sepulcros (túmulos) construidos por la gente de esta cultura.
En 1963, Marija Gimbutas fue invitada a enseñar en la Universidad de California en Los Ángeles, donde permaneció como profesora hasta su jubilación en 1989.
En el sur de California, dio clases sobre estudios eslavos y bálticos. Gimbutas fue miembro de la cátedra de Arqueología Europea. Ella creó el Instituto de Arqueología y estimuló el desarrollo de los estudios indo-europeos.También fue la curadora de Arqueología del Viejo Mundo en el Museo de Historia Cultural.
Marija Gimbutas editó publicaciones relacionadas con la arqueología académica, así como sus propias obras mientras viajaba y dictaba conferencias por todo el mundo.
Fue co-fundador de la publicación The Journal of Indo-European Estudies. Ella contribuyó con revistas y enciclopedias lituanas. Gimbutas fue siempre una figura importante en los estudios Bálticos.
Gimbutas se ganó una reputación como especialista de importancia mundial sobre la Edad de Bronce de Indoeuropea, así como en el arte folklórico lituano, y la prehistoria de los pueblos bálticos y eslavos, resumido parcialmente en el definitivo Bronze Age Cultures of Central and Eastern Europe (Culturas de la Europa Central y Oriental,1965 ).
Su "arqueomitología" analiza científicamente la base de datos material para el estudio de la Vieja Europa, ésta condujo a inferencias posibles y probables, a partir de estos análisis, para reconstruir la ideología religiosa y simbólica de la Vieja Europa. Su trabajo resultó en la publicación deThe Goddesses and Gods of Old Europe (Diosas y dioses de la vieja Europa), escrito mientras residió en Holanda con una beca del Instituto Holandés de Estudios Avanzados en Humanidades y Ciencias Sociales (1973-1974).
Después de años de investigación solitaria, los temas principales del arte y la religión de la Vieja Europa fueron presentados en The Language of the Goddess (El lenguaje de la Diosa, 1989).
Su último libro The Civilization of the Goddess (La civilización de la diosa, 1991), presentó un panorama general de sus teorías sobre las culturas del Neolítico en Europa: los patrones de vivienda, la estructura social, el arte, la religión y la naturaleza de la alfabetización. El libro profundizó sobre lo que ella vio como las diferencias entre el sistema de la Antigua Europa, que ella consideraba matriarcal y centrado en la Diosa, y los elementos patriarcales de la cultura indoeuropea de la Edad de Bronce. Según su especulación, ambos sistemas se fusionaron para formar las sociedades europeas clásicas.
En junio de 1993, Marija Gimbutas recibió un doctorado honorario en la Universidad Vytautas Magnus de Kaunas, Lituania.
El agradecimiento enorme que recibió de los eruditos, los estudiantes y un sinnúmero de ciudadanos lituanos se repitió también en América, al año siguiente, cuando Marija Gimbutas murió en Los Ángeles, el 2 de febrero de 1994.
Miles de personas vinieron a expresar su amor y respeto por esta gran mujer y erudita lituana.
Traducción de la página oficial de Marija Gimbutas, realizada por Omar Pereira, para Palabra Chamánica
En 1949, se mudó a los Estados Unidos, donde permanecería hasta su muerte, cuatro décadas más tarde.
Con su amplio conocimiento de las lenguas europeas, Marija Gimbutas fue contratada por la Universidad de Harvard en 1950. Ella fue asignada a la tarea de llevar a cabo la investigación y escritura de textos sobre la prehistoria europea. Gimbutas fue capaz de leer y traducir los informes arqueológicos de Europa del Este,lo cual introdujo a los americanos a las nuevas ideas sobre arqueología. Permaneció en Harvard durante trece años, donde también se convirtió en profesora en el Departamento de Antropología. En 1955 Marija Gimbutas fue nombrada miembro del Museo Peabody de la misma universidad.
En 1956 brindó una conferencia internacional en Filadelfia, y fue aquí que Marija Gimbutas presentó su "Hipótesis Kurgana", que combina el estudio arqueológico de los característicos "túmulos Kurganos"con la lingüística, para desentrañar algunos de los problemas en el estudio de los pueblos proto-indo-europeos, es decir, para dar cuenta de su origen y localizar la ruta de sus migraciones dentro de Europa. La palabra "Kurgano" es una palabra rusa de origen túrquico, que describe el tipo de tumbas y sepulcros (túmulos) construidos por la gente de esta cultura.
En 1963, Marija Gimbutas fue invitada a enseñar en la Universidad de California en Los Ángeles, donde permaneció como profesora hasta su jubilación en 1989.
En el sur de California, dio clases sobre estudios eslavos y bálticos. Gimbutas fue miembro de la cátedra de Arqueología Europea. Ella creó el Instituto de Arqueología y estimuló el desarrollo de los estudios indo-europeos.También fue la curadora de Arqueología del Viejo Mundo en el Museo de Historia Cultural.
Marija Gimbutas editó publicaciones relacionadas con la arqueología académica, así como sus propias obras mientras viajaba y dictaba conferencias por todo el mundo.
Fue co-fundador de la publicación The Journal of Indo-European Estudies. Ella contribuyó con revistas y enciclopedias lituanas. Gimbutas fue siempre una figura importante en los estudios Bálticos.
Gimbutas se ganó una reputación como especialista de importancia mundial sobre la Edad de Bronce de Indoeuropea, así como en el arte folklórico lituano, y la prehistoria de los pueblos bálticos y eslavos, resumido parcialmente en el definitivo Bronze Age Cultures of Central and Eastern Europe (Culturas de la Europa Central y Oriental,1965 ).
Su "arqueomitología" analiza científicamente la base de datos material para el estudio de la Vieja Europa, ésta condujo a inferencias posibles y probables, a partir de estos análisis, para reconstruir la ideología religiosa y simbólica de la Vieja Europa. Su trabajo resultó en la publicación deThe Goddesses and Gods of Old Europe (Diosas y dioses de la vieja Europa), escrito mientras residió en Holanda con una beca del Instituto Holandés de Estudios Avanzados en Humanidades y Ciencias Sociales (1973-1974).
Después de años de investigación solitaria, los temas principales del arte y la religión de la Vieja Europa fueron presentados en The Language of the Goddess (El lenguaje de la Diosa, 1989).
Su último libro The Civilization of the Goddess (La civilización de la diosa, 1991), presentó un panorama general de sus teorías sobre las culturas del Neolítico en Europa: los patrones de vivienda, la estructura social, el arte, la religión y la naturaleza de la alfabetización. El libro profundizó sobre lo que ella vio como las diferencias entre el sistema de la Antigua Europa, que ella consideraba matriarcal y centrado en la Diosa, y los elementos patriarcales de la cultura indoeuropea de la Edad de Bronce. Según su especulación, ambos sistemas se fusionaron para formar las sociedades europeas clásicas.
En junio de 1993, Marija Gimbutas recibió un doctorado honorario en la Universidad Vytautas Magnus de Kaunas, Lituania.
El agradecimiento enorme que recibió de los eruditos, los estudiantes y un sinnúmero de ciudadanos lituanos se repitió también en América, al año siguiente, cuando Marija Gimbutas murió en Los Ángeles, el 2 de febrero de 1994.
Miles de personas vinieron a expresar su amor y respeto por esta gran mujer y erudita lituana.
Traducción de la página oficial de Marija Gimbutas, realizada por Omar Pereira, para Palabra Chamánica
La comprensión de tu propio ciclo menstrual, fragmento del libro Luna Roja de Miranda Gray
"La comprensión de tu propio ciclo menstrual y la interacción con él es un proceso de aprendizaje que continuará a lo largo de toda tu vida menstrual; pero no esperes verlo reflejado en un cambio brusco de los síntomas o la regularidad de tu ciclo: será una gradual aceptación, comprensión e integración de las energías propias de cada fase lo que te permitirá equilibrar éstas en tu vida.
En ciertos momentos te resultará difícil tomar plena conciencia de tu naturaleza de mujer, pues las exigencias y obligaciones que impone la sociedad moderna serán muy fuertes; sin embargo ten presente que siempre contarás con la posibilidad de despertar el vínculo entre tu mente, tu cuerpo y las energías creativas cada vez que tengas la oportunidad de hacerlo.
La conciencia y el conocimiento que has ganado a lo largo del ciclo menstrual crecen y decrecen como la luna, de modo que la percepción que obtengas de la experiencia en una de las fases puede perderse en otra. Esta es la razón por la que la búsqueda del conocimiento del ciclo menstrual se convierte en una continua espiral que abarca toda la vida menstrual de la mujer: siempre estarás aprendiendo.
La única constante es el aquí y el ahora, la fase que estás atravesando y la percepción y conocimiento que te proporcionan."
Miranda Gray, de su libro "Luna Roja. Los dones del ciclo menstrual" (Epílogo)
La imagen es de Claudia Olivos, artista chilena.
¡Muchas gracias!
La expresión creativa, fragmento del libro "Luna Roja" de Miranda Gray
"Recuerda que al expresar la creatividad inherente a su condición, la mujer acepta sus energías, toma conciencia de ellas y las celebra, y que cuanto más las deje fluir en su interior, más rápidamente podrá disponer de ellas y más sencillo le resultará decidir de qué método puede valerse a la hora de dejarlas salir.
Lo más importante es plasmar la energía: el producto que resulte de ese proceso, el modo en que se lleve a cabo su ejecución es secundario.
Si tomas conciencia de que estás generando una influencia mutua con tus aptitudes creativas, entonces cualquier acción o experiencia de tu vida podrán ser una manifestación de este tipo de energía; algunas expresiones te parecerán naturales y fáciles de hacer, mientras que otras requerirán perseverancia y práctica, pero lo verdaderamente importante es que encuentres los métodos que mejor se adapten a ti.
Si descubres cuáles son las expresiones que te brindan más satisfacciones y cuáles las que aparecen con más facilidad en los momentos de máxima creatividad, podrás manejar tu ciclo y tu vida para sacar el mayor provecho posible de esas aptitudes. Y entonces aprenderás a vivir dentro de tu ciclo en lugar de fuera de él."
Miranda Gray, de su libro "Luna Roja. Los dones del ciclo menstrual."
La imagen es de Claudia Olivos, artista chilena.
¡Muchas gracias!
La Diosa y nosotras... fragmento de Ethel Morgan
La tipología femenina desarrollada a partir de los aspectos de la Diosa, abre extraordinariamente el espectro de posibilidades de la mujer de hoy; esta mujer de fines del milenio que busca salirse de los moldes rígidos de una cultura que mantiene a raya las potencias de lo femenino, incompatibles por definición con el tipo de mentalidad que nos ha traído hasta el actual punto de crisis.
Los diez modelos de mujer o ginotipos que ya es posible empezar a describir, se inscriben naturalmente en el estudio del gran tema del momento: resurgimiento de lo Femenino Consciente, un arquetipo desconocido que está brotando de lo más hondo de la psique y haciéndose sentir de diversas maneras, una de ellas el llamado ¨Retorno de la Diosa¨.
No cabe duda de que analizar las posibilidades de lo femenino -alguna vez asumidas por mujeres concretas del prepatriarcado, o quizá intuídas simplemente por los pueblos veneradores de la Diosa y proyectadas como sus atributos-, puede contribuir a hacer consciente un género que hasta ahora sabe poco acerca de sí mismo. No tenemos por ahora otros indicios para saber qué es ser mujer.
Una más nueve
Por otra parte esta tipología, dada su estructura secuencial, puede ser en sí misma un instrumento de transformación y consolidación de la Mujer Consciente.
Detectar en nosotras uno o varios de los aspectos arquetípicos, observar en retrospectiva sus efectos sobre nuestras elecciones y decisiones personales, tratar de imaginar hacia dónde nos conducen, nos permite construir una armazón simbólica donde apoyar nuestra genuina identidad. Y, en un segundo paso, ejercitarlos ordenadamente puede llevarnos al florecimiento que se espera de nosotras en la siguiente etapa humana.
Siguiendo a Caitlín Matthews libremente, he diagramado los elementos de lo femenino universal como un espacio circular central -la Diosa como Creadora-, rodeado por nueve aspectos que se han manifestado en los mitos o en la historia, o han sido venerados en diversas religiones.
La Diosa Una es la totalidad creadora femenina que se expresa de multiples maneras. Los Nueve Aspectos son los modos principales en que actúa, tanto en lo individual como en lo colectivo para llevar adelante su creación. De modo que el conjunto puede describirse como sigue:
1. la Creadora
2. la Energizante
3. la Limitadora
4. la Protectora
5. la Iniciadora
6. la Desafiante
7. la Liberadora
8. la Conectora
9. la Nutricia
10. la Potenciadora
Estos aspectos de lo divino femenino codificados por Matthews, son también actitudes arquetípicas de las mujeres corpóreas, que van siendo más claras a medida que lo femenino se vuelve consciente. Cada uno desarrolla potencialidades diferentes, enfrenta problemas específicos y exige distintos tipos de responsabilidad, pero en conjunto pueden dividirse en dos subgrupos:
Del 2 al 7 son los aspectos destinados a fortalecer la personalidad de la mujer, ya que el ego femenino es demasiado débil y es preciso que se afirme para poder actuar como contenedor -según sugiere Marion Woodman- de las grandes fuerzas inconscientes que habrán de aflorar. Lejos de ser aniquilada, nuestra personalidad debe volverse un recipiente lo bastante flexible y resistente como para hacer contacto con ¨la otra realidad¨ sin identificarse con los arquetipos, y traer intactos sus tesoros a la vida cotidiana.
Del 8 al 10 tendríamos por otra parte la triplicidad madura de lo Femenino Consciente, la divina triada de la Doncella, la Madre y la Anciana que siempre reconoció y adoró la humanidad y que ahora es preciso recobrar. La Virgen-Alma, la Mujer Plena y la Vieja Sabia, que maduran juntas dentro del capullo de la neofeminidad.
Fragmento del capítulo La Diosa y Nosotras, del libro "La Diosa en Nosotras", de Ethel Morgan.
Agradezco la imagen de Clio Wondrauschhttp://www.wildhearth.co.uk/
La Creadora por Ethel Morgan
La Diosa total, lo femenino arquetípico creador que ahora recuperamos las mujeres, es ante todo un vasto principio materno.
Un gran mar cósmico, sugieren los cabalistas. Un infinito espacio grávido. La matriz arquetípica a través de la cual la vida llega a la manifestación.
Pero ese mar, ese espacio, esa matriz están también adentro de nosotras las mujeres, que estamos hechas a Su imagen. Hay en tu núcleo más central esa potencia femenina universal que trata de expresarse. La misma que los antiguos veneraban como Fuente y Dadora de todo lo que existe.
En lo recóndito de tu dolido corazón, encogido y estrujado por tantas frustraciones del pasado, se abre ese espacio vasto preñado de creaciones femeninas. La Creadora está en ti, como en todas nosotras.
Fragmento tomado del libro "La Diosa en Nosotras" de Ethel Morgan
Agradezco la imagen de Clio Wondrausch
http://www.wildhearth.co.uk/
La Energizadora por Ethel Morgan
La Diosa Da y la Diosa Toma en forma equilibrada, como la respiración, y sólo un dualismo exagerado puede hacernos creer que lo primero es ¨bueno¨ y lo segundo ¨malo¨. El principio divino femenino alienta en nosotras hacia afuera y hacia adentro, alternadamente y con un ritmo de mareas que hemos de aprender a distinguir.
El primer aspecto que surge de la Creadora es un puro dinamismo que pone en movimiento a la Creación. Lo que nace ha de moverse. Lo que se gestó en el espacio grávido debe recorrer el mundo.
Ese movimiento es la danza de la vida.
Fragmento del libro "La Diosa en Nosotras" de Ethel Morgan.
Agradezco la imagen a Clio Wondrausch
La Limitadora por Ethel Morgan
Como los procesos naturales son inteligentes, tras la estimulación de la Energizadora debe venir una tendencia de moderación que nos impida llegar a extremos indeseados.
La que Limita, o La que Mide la extensión de nuestro campo personal, es el Aspecto de la Diosa que representa esa tendencia. Como compensación del movimiento energizante, le pone límites a nuestra libertad para que eventualmente no dañemos a los otros, ni nos salgamos de nuestra trayectoria. Sin la Limitadora nos desbordaríamos y destruiríamos el diseño de nuestro destino individual.
Dentro de su Plan sabio florecemos plenamente.
Fragmento del libro "La Diosa en Nosotras" de Ethel Morgan
Agradezco la imagen a Clio Wondrausch
http://www.wildhearth.co.uk/
La Protectora por Ethel Morgan
Tras delimitar su territorio la Diosa lo protege. No puede ser de otra manera, porque cuando funciona la ley natural en el universo de la Madre, nada queda librado al azar.
La Protectora guarda el orden dentro del gran esquema cósmico establecido por La que Limita. Es defensora de los indefensos, porque todo abuso contra ellos destruye la armonía de la Creación, y porque la energía de la Creadora debe llegar hasta el más pequeño de sus hijos.
La que Protege es fuerte y tierna, porque muchas veces ha de ponerse firme en nombre del amor. Como la Artemisa de los griegos, porta en una mano un arco y con la otra sostiene a un animal herido, o a un bebé que nace, o a una planta arrancada de raíz que todavía puede ser devuelta a la tierra para que rebrote.
Todo este vasto mundo devastado es su campo de trabajo, y en los niveles invisibles nos refuerza para que podamos ser como ella.
Su santo enojo ante el maltrato de los débiles es la otra cara de su amor.
Agradezco la imagen a Clio Wondrausch
http://www.wildhearth.co.uk/
La Iniciadora por Ethel Morgan
Hay alguien que recorre mi territorio para defenderlo y velar por los derechos de la Diosa, y ahora llega el momento de saber quién es. Porque, aunque se trata de mí misma, todavía no me conozco.
Muchos siglos de condicionamiento nos impiden saber quiénes somos, o cómo es la historia mítica que nos toca vivir a cada una.
Necesariamente, lo Divino Femenino adopta un aspecto que viene en nuestra ayuda para mostrarnos nuestro verdadero rostro. Porque si no lo conocemos, no podemos reclamar nuestro justo lugar en el esquema universal.
La Iniciadora nos cuenta acerca de nuestro propio y desconocido corazón.
Fragmento del libro "La Diosa en Nosotras" por Ethel Morgan
Agradezco la imagen a Clio Wondrausch
La Desafiante por Ethel Morgan
Si la Iniciación es abrir una puerta, no es raro que algo pase a través de ella. Esa es La Desafiante, el aspecto de la Diosa que desarraiga definitivamente lo que estorba el fluir de la energía creadora.
Lo que antes era un No se convierte en un Basta. Toda la urgente necesidad de ser lo que se debe se concentra en ella.
Hay infinita solicitud en la acción desarraigante. Hay una definida preocupación por el buen resultado de cada proyecto, de cada creación en marcha. Por eso hay firmeza y decisión extirpadora.
A veces oponerse es el más radical acto de amor.
Fragmento del libro "La Diosa en Nosotras" de Ethel Morgan
Agradezco la imagen a Clio Wondrausch
La Liberadora por Ethel Morgan
Hay, se dice, un lugar dentro de nosotros desde donde pueden deshacerse los nudos que nos atan.
Algunos lo buscan en la infancia recordada, y hay también quienes lo imaginan como un limbo donde residen potencialidades nunca realizadas que esperan desde siempre su liberación.
¿Cómo ir hasta allí a rescatarlas?
Necesariamente tiene que haber una guía arquetípica que nos lleve de la mano y efectúe la transmutación liberadora. Por fuerza debe haber un aspecto de la Diosa que efectúe la redención.
Cuando se ha avanzado lo bastante en el camino hacia adentro, La Liberadora nos acompaña hasta esa prisión oscura, nos muestra cuánto hemos sufrido, y corta las cadenas de la Niña Interior.
Fragmento del libro "La Diosa en Nosotras" de Ethel Morgan
Agradezco la imagen a Clio Wondrausch
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