EL CENTRO DE LA CRUZ por Paule Salomon



¿Y si el resplandor espiritual descansa en lo más recóndito del sexo y del vientre de la mujer? ¿Y si le corresponde a ella hacerlo surgir de las mutilaciones y las culpas? La sacerdotisa reconocida deja entonces paso a un nuevo sacerdote, no el de la castración y el hábito, sino un hombre de una inmensa dulzura aliada con su fuerza, capaz de acoger a una mujer y dejar que ella lo acoja para compartir el infinito del amor. El trayecto del amor romántico al amor consciente abre el camino a una nueva espiritualidad.

LAS MUJERES GUARDIANAS
En la gran empresa de laminado de la era patriarcal, la mujer no sólo ha sido despojada de todo valor y sometida al yugo, a la ley de lo masculino; también ha perdido su valor como iniciada o, al menos, lo ha sumergido en las aguas del inconsciente. Como Blancanieves o la Belladurmiente, es la princesa dormida, protegida de un destino más funesto merced a ese mismo sueño. Duerme y vela a un tiempo, como la semilla enterrada en el suelo durante las heladas del invierno, y aguarda la primavera de su alma. La mujer se resguarda y deposita en lo más hondo de su corazón el mensaje del amor, y nadie sabe quién vendrá a liberarla. Es la historia del Grial y de los caballeros que buscan la copa de la feminidad, el vaso sagrado.
Sin embargo, los caballeros de la Mesa redonda desaparecieron en el horizonte. No volverán, pues no compete a los hombres salvar el alma enferma del mundo, enferma por falta de amor. Las mujeres empiezan a saber que el caballero, el príncipe esperado, surgirá en ellas, y que la espera ha de sufrir una conversión: de exterior a de pasar a ser interior.
Se escucha una música muy lejana, aún quejumbrosa, doliente y disonante. La de las mujeres que se alzan y se despiertan en un ballet incierto. Estas mujeres, ¡qué incompletas y mutiladas están! ¡Cómo se buscan, se autodestruyen y se destruyen entre ellas, ignorantes de su belleza y hermandad! Sin embargo, las manos se levantan, se unen, esbozan la forma de una copa, hacen nacer un sol. Ese sol palidece y parece que va a desaparecer, pero de nuevo brilla por encima de las cabezas. Los cantos se hacen más melódicos, más poderosos. Una ola cae como lluvia fecundante sobre la sedienta humanidad. El canto del ser se extiende e irriga todas las almas. La esperanza de este mundo está en manos de las mujeres.


SOY MUJER por Alejandra Pizarnik


Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y corazón guerrero.

Alejandra Pizarnik
Arte: Margarita Sikorskaia

DEJA IR LA URGENCIA por Melody Beattie



Una cosa a la vez.
Eso es todo lo que tenemos que hacer. No dos cosas a la vez, sino una cosa hecha en paz.
Una tarea a la vez. Un sentimiento a la vez. Un día a la vez. Un problema a la vez. Un paso a la vez.
Un placer a la vez.
Relájate. Deja ir la urgencia. Empieza calmadamente ahora. Toma una solo cosa a la vez.
¿Ves cómo todo se arregla?
Hoy haré en paz una sola cosa a la vez. Cuando tenga dudas haré primero lo primero.


Melody Beattie
El lenguaje del adiós
Arte: Lucy Campbell

FORTALEZA por Melody Beattie


No siempre tenemos que ser fuertes para ser fuertes. A veces, nuestra fortaleza se expresa siendo vulnerables. A veces, necesitamos deshacernos en pedazos para rehacernos, y seguir sobre el camino.
Todos tenemos días en que no podemos empujar más duro. En que no podemos contener las dudas en nosotros mismos, en que no podemos dejar de concentrarnos en el miedo, en que no podemos ser fuertes.
Hay días en que no podemos concentrarnos en ser responsables. Ocasionalmente, no queremos quitarnos el pijama. A veces, lloramos delante de los demás. Exponemos nuestro cansancio, nuestra irritabilidad o nuestra ira.
No tienen nada de malo esos días. No tienen nada de malo. Parte de cuidar de nosotros mismos significa darnos permiso de "deshacernos" cuando lo necesitamos. No tenemos por qué ser torres perpetuas de fortaleza. Somos fuertes. Lo hemos probado. Seguiremos siendo fuertes aunque tengamos el valor de permitirnos sentirnos temerosos, débiles y vulnerables cuando necesitamos experimentar esos sentimientos.


Melody Beattie
El lenguaje del adiós
Arte: Olesya Serzhantova

CONEXIÓN ENTRE MUJERES por Anne Wilson Schaef


Como mujeres, tenemos una gran capacidad de conexión unas con otras. Nos han educado para ser competitivas con otras mujeres y verlas como enemigas y competidoras.
También hemos sido educadas para ver a las demás mujeres como inferiores y se nos ha dicho que, si queríamos salir adelante, necesitábamos identificarnos con los hombres, o incluso volvernos como ellos o ser como ellos quieren que seamos. Todo ha sido muy confuso. Frecuentemente nos hemos sentido solas y aisladas.
Un factor principal de nuestra curación ha sido reconocer que somos mujeres y buscar la conexión con las demás. Nos vemos reflejadas en sus historias, y nuestra soledad cambia entonces en sentimiento de relación.
No estoy sola. Otras mujeres comparten mis experiencias. Curación y actitud de conexión son lo mismo.


Anne Wilson Schaef
Meditaciones para mujeres que hacen demasiado
Arte: Leticia Banegas

CANCIÓN DEL YO: LA ABUELA por Alma Luz Villanueva


Rodeada por mis escudos estoy.
Rodeada por mis hijos estoy.
Rodeada por el vacío estoy.
Soy el vacío.
Soy la matriz de la memoria.
Soy la oscuridad floreciente.
Soy la flor, carne primera.

En la oscuridad total habito-
-allí, contemplo el despliegue de la creación allí,
sé que empezamos y acabamos-
-sólo para empezar, una y otra vez-, otra vez.
En esta oscuridad estoy volviéndome,
volviéndome hacia un nacimiento:
el mío -una abuela recién nacida soy, mamando luz.
La serpiente del arco iris me cubre, de la cabeza a los pies,
en círculos sin fin -me cubre,
para que pueda yo vivir siempre, en esta forma u otra.
La piel que deja atrás resplandece con la pregunta,
con la respuesta, con la promesa:
«¿Te acuerdas de mí?»
«Siempre soy mujer.»
«La carne es flor, para siempre.»

Entro en la oscuridad, para entrar en el nacimiento,
para vestirme con el arco iris,
para oírla sisear con fuerza, claramente,
en mi oído interior: amor.

Estoy girando en espiral, estoy dando vueltas,
estoy cantando esta Canción de la Abuela.
Estoy recordando para siempre, de donde somos.

Alma Luz Villanueva
"Espejo del yo" , Christine Downing y Otros.
Imagen: Abuela Margarita, fotografía tomada de la Web.

DEL AMOR HUMANO por Robert A. Johnson


La gente queda tan hastiada de los ciclos y callejones sin salida del romance, que comienza a preguntarse si existe algo que sea "amor". Pues sí, existe. Pero a menudo debemos efectuar cambios de actitud muy profundos antes de poder apreciar qué es el amor y hacerle un espacio en nuestras vidas.
El amor entre seres humanos es una de las realidades absolutas de la naturaleza humana. Del mismo modo que el alma - Psique - era una de las deidades del panteón griego, también lo era el amor: se llamaba Eros. Los griegos entendían que, como un arquetipo del inconsciente colectivo, el amor era a la vez eterno y universal en la humanidad. Para ellos, eso bastaba para considerarlo un dios.
Dado que el amor es un arquetipo, tiene un carácter propio, trazos específicos, su propia "personalidad". Igual que un dios, el amor se comporta en el inconsciente como una "persona", un ser separado de la psique. El amor se diferencia del ego; el amor existía antes de que le ego ingresara al mundo. Cuando mi ego parta, el amor seguirá aquí. No obstante, el amor es algo o "alguien" que vive dentro de cada cual. El amor es una fuerza que actúa desde adentro, permite que el ego mire fuera de sí mismo, para ver a nuestros semejantes como algo a ser valorado y tratado con cariño, no apenas algo para ser usado.
Por lo tanto, cuando digo que "amo", no soy yo quien ama sino, en realidad, es el Amor que actúa a través de mí. El amor no es algo que hago sino algo que soy. El amor no es un quehacer sino un estado del ser: un vínculo, una ligazón con otro ser mortal, una identificación con él o ella que simplemente fluye dentro de mí y a través de mí, independientemente de mis intenciones o mis esfuerzos.

ENTREVISTA A MARION WOODMAN SOBRE ADICCIÓN Y ESPIRITUALIDAD


Rachel V: En La Virgen embarazada usted habla de cómo la curación tiene que venir a través de la herida. Esa paradoja me recuerda los comentarios de Cristo acerca de cómo los débiles pueden confundir a los fuertes.

Marion: El débil confunde a los fuertes. El yo consciente puede saber exactamente lo que quiere, puede moverse en la dirección correcta a lo largo de toda la vida de manera muy fuerte, dirigido a un objetivo y en un camino ambicioso, pero inconscientemente, un lado infantil de la personalidad puede abatir al yo. De hecho, hundirá al yo, a menos que esto se reconozca.
El lado débil es el lado adictivo, así que sólo funcionará el tratamiento con ese lado inmaduro / infantil que el individuo es en última instancia. La cadena es tan fuerte como lo sea su eslabón más débil. Es ese lado débil el que está involucrado con la divinidad, tal como yo lo veo. Esa parte infantil tan incontrolable, tan exigente y tan tiránica, es al mismo tiempo la que trae alegría y creatividad a la vida. Es el alma que no será silenciada. Enterrada en la materia, anhela el espíritu. Un anhelo de alcohol simboliza un anhelo de espíritu. Piense en los griegos con Dionisos, el dios de la vid. La intoxicación y la experiencia trascendente con el dios estaban íntimamente conectadas.
Piense en el simbolismo en la misa cristiana, donde el vino se convierte en la sangre de Dios y el pan en el cuerpo de Dios, el espíritu y la materia. Los alcohólicos anhelan el espíritu por estar tan sumidos en la materia, pero cometen el error de concretar esa búsqueda en el alcohol. Tal vez si ellos realmente entendieran lo que anhelan y pudieran entrar en el reino de la imagen, el reino del alma, entonces algo muy diferente podría comenzar a suceder.
¿Qué es esta terrible hambre en una adicción? Es como si toda nuestra civilización estuviera alimentando el hambre, no para satisfacernos, sino para hacernos más hambrientos. Ese es el sentido del “Yo quiero más, más, más de todo”. En los trastornos de alimentación, anorexia, bulimia, usted encuentra la misma impulsividad. Los adictos hacen todo lo posible para disciplinarse a sí mismos y pueden hacer un muy buen trabajo de 7 de la mañana a 9 de la noche. Luego se van a dormir. La fuerza de su yo se viene abajo y de repente emerge el inconsciente. Tan pronto como hace erupción el inconsciente con todos sus impulsos instintivos, el yo pierde el control. A continuación, la adicción se convierte en un tirano. Su voz es la de un niño perdido muerto de hambre: “Yo quiero, yo quiero, yo quiero, y voy a tener.” Hay una instancia de lo débil que confunda al fuerte.

CONSEJOS PARA LA MUJER FUERTE por Gioconda Belli


Si eres una mujer fuerte
protégete de las alimañas que querrán
almorzarte el corazón.
Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra
Se visten como culpas, como oportunidades,
como precios que hay que pagar
Te hurgan el alma;
meten el barreno de sus miradas o sus llantos,
hasta lo más profundo del magma de tu esencia
no para alumbrarse con tu fuego
sino para apagar la pasión
la erudición de tus fantasías.
Si eres una mujer fuerte
tienes que saber que el aire que te nutre
acarrea también parásitos, moscardones,
menudos insectos que buscarán alojarse en tu sangre
y nutrirse de cuanto es sólido y grande en ti.
No pierdas la compasión, pero témele a cuanto conduzca
a negarte la palabra, a esconder quien eres,
lo que te obligue a ablandarte
y te prometa un reino terrestre a cambio
de la sonrisa complaciente.
Si eres una mujer fuerte
prepárate para la batalla:
aprende a estar sola
a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo,
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta,
a nadar contra corriente.
Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto.
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo,
rodealo de fosos profundos,
sin olvidar anchas puertas y ventanas.
Es menester que cultives enormes amistades
que quienes te rodeen y quieran, sepan lo que eres;
que te hagas un círculo de hogueras
y enciendas en el centro de tu habitación
una estufa siempre ardiente
donde se mantenga el hervor de tus sueños.
Si eres una mujer fuerte
protégete con historias y árboles,
con recetas antiguas de cantos y encantamientos.
Has de saber que eres un campo magnético
hacia el que viajarán aullando clavos herrumbrados
y el óxido mortal de todos los naufragios.
Ampara.
Pero amparate primero.
Guarda las distancias.
Constrúyete. Cuidate.
Atesora tu poder.
Defiéndelo.
Hazlo por ti.
Te lo pido en nombre de todas nosotras.
Gioconda Belli

Arte: Mucha Kachidza

MI TAREA...


"Mi tarea consiste en despertar poder en las personas por medio del proceso creativo. Doy por supuesto que todas las personas son como yo: quieren despertar, liberarse. Liberar el cuerpo para experimentar el poder del ser. Expresar el corazón para experimentar el poder del amor. Vaciar la mente para experimentar el poder del autoconocimiento. Despertar el alma para experimentar el poder de ver. Encarnar el espíritu para experimentar el poder de sanar."
Gabrielle Roth

La bella imagen es de Arla Patch

LA HEROÍNA DE HOY por Maureen Murdock


"La tarea de la heroína de hoy, a medida que nos acercamos al milenio, es extraer el oro y la plata de la mina de sí misma. Debe desarrollar una relación positiva con su hombre de corazón y hallar la voz de su mujer sabia para sanar su alejamiento de lo femenino sagrado. Al honrar su cuerpo y su alma así como su mente, cura la brecha que existe entre ella misma y la cultura. Las mujeres de hoy están logrando el valor de expresar su visión, la fuerza para establecer límites y están dispuestas a hacerse responsables de sí mismas y de los demás de una forma nueva. Están recordando a la gente sus orígenes, la necesidad de vivir velando, y su obligación de preservar la vida en la tierra."

Maureen Murdock 

"Ser mujer. Un viaje heroico"
Imagen: Colette Calascione

RECUPERAR EL MISTERIO FEMENINO DE LA CREACIÓN, por Llewellyn Vaughan-Lee.



LA MATRIZ DE LA CREACIÓN

Lo femenino es la matriz de la creación. Esta verdad es algo profundo y elemental, y toda mujer la conoce desde las células de su cuerpo, desde la profundidad de su instinto. La vida surge de la substancia de su propio cuerpo. Las mujeres pueden concebir y dar a luz, ser partícipes del mayor misterio, que es traer un alma al mundo. Y, no obstante, nos hemos olvidado, o se nos ha privado, de la profundidad de este misterio, de cómo la luz divina del alma crea un cuerpo en el seno de la mujer, y de cómo las mujeres participan en este misterio, entregando su propia sangre, su propio cuerpo, a aquello que va a nacer. El enfoque de nuestra cultura en un Dios incorpóreo, trascendente, ha dejado a las mujeres despojadas, negándoles el carácter sagrado de este sencillo misterio de amor divino.

De lo que no nos damos cuenta es de que esta negación patriarcal no sólo afecta a todas las mujeres, sino también a la vida misma. Cuando negamos el misterio divino de lo femenino, también le estamos negando algo fundamental a la vida. Estamos separando la vida de su núcleo sagrado, de la matriz que alimenta a toda la creación. Separamos nuestro mundo de la única fuente que puede sanarlo, alimentarlo y transformarlo. La misma fuente sagrada que nos dio la vida a cada uno de nosotros es necesaria para darle significado a nuestras vidas, para alimentarlas con lo que es verdadero, y para revelarnos el misterio, el propósito divino de estar vivos.

CÓMO ELEGIR UN COMPAÑERO PARA UNA RELACIÓN DE TODA LA VIDA, por CLARISSA PINKOLA ESTÉS.


1- Elige a alguien como si fueras ciego. Cierra los ojos y observa qué puedes sentir de esa persona, de su gentileza, su lealtad, su comprensión, su devoción, su habilidad para ocuparse de ti, su habilidad para cuidar de sí mismo como un ser independiente. En nuestra cultura nos basamos mucho en lo que vemos con nuestros ojos externos. Pero cuando miramos al objeto de nuestro amor, es mucho más importante lo que vemos con los ojos cerrados.

2- Elige a alguien que tenga la habilidad de aprender. Si hay algo que verdaderamente hace diferencia entre un amante para toda la vida y uno fugaz, es una persona que tenga la habilidad de aprender. Dice el refrán “el ignorante es poco tolerante”. Aquellos que no pueden aprender cosas nuevas, ver las cosas a la luz de lo nuevo, ser curiosos acerca del mundo y de cómo funcionan las cosas o las personas, a menudo se cierran y dicen. “No, esto tiene que ser así, de este modo” y para una relación de toda la vida es mejor estar con alguien que se abra y se cierre aprendiendo y evolucionando.

3- Elige a alguien que quiera ser como tú, fuerte y sensible a la vez. Para no confundir el significado de estas palabras, no relacionarlas con la rigidez y la fragilidad. La fuerza en el sentido en que es fuerte un árbol: pueden soplar fuertes vientos pero se sostendrá porque es flexible y se moverá para adelante y para atrás con el viento. Y en cuando a la sensibilidad, estoy hablando de ver, estar alerta a las cosas que están alrededor de uno. Algunas personas pueden necesitar una pequeña ayuda en esto, pero a menudo en algún en algún lugar profundo en su mente, o en su corazón, ya están despiertos y alerta a todas estas cosas, si bien no saben cómo articularlas. Y es por eso que el número 2 es tan importante: la habilidad para aprender. Puedes tener todas las posibilidades, todas las potencialidades del mundo para ser amable, amoroso, devoto, bueno y el mejor amante conocido del género humano pero si no puedes aprender a desarrollar ese potencial. ¡Entonces no sirve de nada!

LA PÉRDIDA DE LA INOCENCIA por Clarissa Pinkola Estés (Primera Parte).

La bella imagen es del pintor búlgaro Valeri Tsenov



La vida creativa no es un idílico paraíso, ni un camino lineal donde, cada tanto, aparecen molestos ¨bloqueos¨. Para crear, el alma necesita visitar el oscuro mundo de Hades: como la mítica Perséfone, en ese fuego arde y descubre lo nuevo.

Repasemos el mito clásico, poshelénico, de Deméter, diosa de la Tierra –esposa de Zeus–, y de su hija Perséfone.
Perséfone crecía feliz entre las ninfas cuando un día la tierra se abrió y surgió de las profundidades el dios Hades, quien, enamorado de ella, la raptó y la llevó a su frío mundo subterráneo, en una carroza negra. Perséfone lanza un grito antes de desaparecer; su madre lo escucha y acude angustiada al lugar, pero la tierra se ha cerrado sin dejar un solo rastro de lo sucedido. Se inicia así una larga peregrinación de Deméter en busca de su hija, mientras la tierra se reseca, mueren todos los brotes y sólo crece el polvo. Se encuentra primero con Baubo, la diosa de la obscenidad, que la hace reír con sus bromas desenfadadas, y luego con la hechicera Hécate, la que le aconseja ir a pedir ayuda a Helios, el Sol. 
Helios la saluda diciéndole: ¨Has venido a buscar ayuda al lugar correcto, pues veo lejos y veo todo. Tú quieres saber quién se llevó a tu hija. Yo lo sé: se la llevó Hades. Lo sé porque lo vi¨
Deméter siente una ira profunda pero a la vez un gran alivio, pues ahora sabe que Perséfone está viva y conoce su paradero. Tiene una dirección concreta en la cual encaminarse. Perséfone está en el mundo subterráneo. Aun sin reunirse con ella, el solo hecho de verificar su estado y situación la consuela inmediatamente. 
En el plano metafórico, este pasaje simboliza un movimiento esencial de toda vida creadora: la función perceptiva, dinámica, juvenil de la psique es como sustraída de tanto en tanto, y de manera irregular, de la conciencia. Es robada hacia el inconsciente, donde parece esfumarse sin dejar rastros. 
Este es un fenómeno muy conocido por quienes crean de manera esporádica, un día sí y un día no. En un ataque súbito y furtivo, un complejo negativo existente en el propio inconsciente o algún factor sombrío y engañoso del destino hacen zozobrar de pronto toda la creatividad, disociando la pauta habitual de aparición de ideas y de su manifestación en diversas formas. Por un lapso, parecería que los medios creativos de los que uno disponía han desaparecido. La mente se llena de pensamientos que discurren a excesiva velocidad, de modo tal que es muy difícil atraparlos; o bien semeja una tierra arrasada donde nada brota y uno se pregunta si alguna vez lo hará. 
En estos períodos de descenso, de aparente decadencia, es importante saber que, irrefutablemente, hay en el centro de nosotros mismos algo (simbolizado aquí muy bien por Helios) que es como un astro de luz que lo ve todo, conoce lo que sucede –siempre lo ha sabido– y está permanentemente atento a lo que pasa en la psique. Esta luz central es el ¨consultor¨ primordial del artista, sobre todo en ese descenso a las tinieblas.

LA PÉRDIDA DE LA INOCENCIA por Clarissa Pinkola Estés (Segunda Parte).

La bella imagen es del pintor búlgaro Valeri Tsenov

Mientras uno está ocupado ejercitando su creatividad, su creatividad está ocupada tratando de hacer algo útil y digno de uno.

Mi abuela Beneficia era una mujer muy interesada en las cuestiones relativas a lo mundano y lo espiritual. Creía que todo ser humano lleva consigo una parcela de tierra que le ha dado Dios, y que esa parcela tiene mil ojos, no tanto para vernos como para permitirnos ver lo cotidiano y lo que está más allá. A esta fuerza ella la llamaba ¨la luz¨. En la psicología analítica, esta luz, simbolizada por Helios, es denominada el self (sí mismo o identidad). El self es consciente de todos los esquemas y pautas de la psique, de todos los ciclos comunes a los seres humanos, de los impulsos rituales; Jung postuló que, además, tiene acceso a cuestiones que están fuera del mundo material. Un artista joven e inexperto tal vez ignore que el proceso de pérdida y retorno es una de las cosas más importantes que puede enseñarnos la vida creativa. ¿Acaso creemos que la creación sólo consiste en ¨hacer cosas¨? No, esa es su función más secundaria; su objetivo principal es hacernos, es decir, hacer de una persona (si tiene suerte) un ser de mil ojos, que sepa desplazarse con facilidad por el mundo terrenal y también por el de los espíritus. 
A lo largo de los años, mantuve muchas charlas con mi abuela acerca del arte. Yo solía preguntarle: ¨Abuelita, ¿qué es el arte?¨ Ella movía el dedo índice en señal negativa: ¨Hay que esperar, hay que esperar…¨, me decía. Fumaba cigarrillos negros y nos servía un café espesísimo. Una vez me mostró un gastado cucharón de madera que, en una ocasión, por accidente, se había quemado en uno de los extremos. 
¨¿Ves este cucharón?¨, me preguntó, levantándolo para que yo viera que en el otro extremo tenía grabada la figura de un árbol que mi abuelo había hecho con su cortaplumas. ¨Si no tuviera grabada esa figura, yo tendría que hacerla¨- añadió. 
Yo no comprendía cuál era el sentido de tallar la madera si el cucharón cumplía una finalidad puramente utilitaria. Con o sin grabado, podía servir igual. Ella me explicó: ¨Hacer señales buenas o bellas en los objetos que usamos diariamente es nuestra manera de llamar a Dios para que baje y se nos presente. Si tú quieres ir a algún sitio lejano, necesitas un mapa. Dios necesita señales para venir aquí¨. 
Me convenció de que las obras de arte son diagramas para guiar a Dios hacia la propia familia o comunidad. 
¨Yo lo atraigo a Dios con las señales más hermosas que puedo, con lindas plegarias, eligiendo las mejores frutas y verduras en nuestra huerta, bordando algún pequeño dibujo en los repasadores y hasta adornando todo, incluso poniéndome linda yo misma… Todo esto lo guía a Dios para que llegue aquí sin perderse.¨ 
¿Y por qué se lo necesitaría a Dios en medio del revoltijo de la cocina? 
¨Porque, sin el Gran Señor, uno podría pasarse cocinando todo el día y nunca cambiaría. Con el Señor, uno cambia. Eso es todo.¨ 
¿Y qué pasa con los que descuidan la tarea de hacerle señales? 
¨Si alguien asegura que puede crear algo bueno, algo que alimente, sin la presencia de Dios, si alguien te dice que se convirtió en un ser importante sin la ayuda del Señor, no hace más que hablar pura porquería.¨ 
Me quedó en la memoria el énfasis con que dijo ¨pura porquería¨. 
Ella me convenció de que Dios ama el arte, que no puede vivir sin él, y que anda rondando cerca de toda obra de arte realizada con una intención genuina. Mi abuela sentía esta verdad en sus huesos. Si el self está presente en el proceso creador, no sólo el arte se torna más profundo, porta mayor sentido, sino que también el artista cambia y crece.

LA PÉRDIDA DE LA INOCENCIA por Clarissa Pinkola Estés (Tercera Parte).

La bella imagen es del pintor búlgaro Valeri Tsenov

Cuando se habla del ¨bloqueo¨ de un escritor o un artista, no se describen adecuadamente las luchas transformadoras de la psique. Sería mejor llamarlas muerte, incubación, sueño, largas tinieblas.

Al igual que las olas del mar, diversos sectores de nuestra vida deberían, de cuando en cuando, volcarse hacia adentro y alejarse, apartarse bastante, a fin de cobrar renovado poder antes de regresar con la próxima oleada. Salvo que, de nuestra parte, haya pereza, descuido, indiferencia; salvo que secretamente hayamos renunciado a la vida creativa aunque aún no lo reconozcamos; salvo que adhiramos apenas tibiamente al proceso y sólo conservemos la fe cuando las cosas andan bien… Salvo que suceda todo eso, es seguro que, tras un lapso en barbecho, tras un tiempo de sequedad y de falta de frutos, habrá a la larga un resurgimiento, un llamado a que retorne el animador de la vida creadora. 
En el mito de Deméter, cuando ésta busca a su hija sin orientarse hacia el interior de la tierra, el pueblo griego perece por una hambruna generalizada. Entonces la gente se reúne y va al Monte Olimpo a protestarle a Zeus. Le piden que devuelva a Perséfone a su madre, porque ellos son su pueblo y están sufriendo mucho. Hasta lo amenazan con ir a buscar a otros dioses si no atiende a sus ruegos. Esto amilana a Zeus, quien no desea que su pueblo se aparte de él. Se devela este misterio: Zeus había conspirado con Hades para tender una emboscada a Perséfone y raptarla. Le había dado su expreso permiso para hacerlo. Ahora Zeus comprende que su trato con Hades tiene efectos más perjudiciales de lo que supuso y resuelve rever su decisión. Llama a Hades; la tierra tiembla y se abre formando una grieta enorme hasta el horizonte; salen del interior humo y llamas, y aparece Hades en su carroza negra tirada por caballos también negros, exhalando fuego. Zeus le ordena que devuelva a Perséfone, pero Hades no quiere plegarse a su solicitud. Perséfone es ahora su prometida y su reina. En ese frío mundo subterráneo en el que mora Hades –que no es como el infierno imaginado por religiones posteriores, sino más bien la tierra de los espíritus, tanto de los muertos que ya abandonaron el mundo como de los que aún deben encarnar en la materia, Perséfone, con sus buenos instintos y su imaginación, era un ser de una extraña calidez y Hades no quiere perderla. 
Al principio, Perséfone se afirma en su trono, pálida como la muerte, y se niega a retornar al mundo material; tampoco Hades tiene idea de cómo puede fundirse con las energías creadoras de Perséfone, pero con el tiempo, gracias a ella, aprende sobre el mundo de la materia y los requisitos para la vida. Al fin, Zeus hace un pacto con Hades: ¨Si Perséfone no ha comido nada en tu tierra de muertos y no nacidos, podrá volver con su madre para siempre, pero si ha comido algo, tendrá que pasar una buena parte del tiempo en el submundo¨.

LA PÉRDIDA DE LA INOCENCIA por Clarissa Pinkola Estés (Cuarta Parte).

La bella imagen es del pintor búlgaro Valeri Tsenov

La calidad de la visión creativa depende de la duración y la profundidad del período en el que uno está cara a cara con ¨lo otro¨.

Hades retorna triste a su mundo subterráneo, pero, como es también un astuto confabulador, cuando Perséfone y él suben de regreso a la carroza, parte una granada y se la da para comer. Según el mito, ella sólo traga seis granos. Zeus declara que, a raíz de esto, Perséfone sólo podrá vivir con su madre la mitad del año, y el resto con Hades.
Cuando Perséfone regresa a la tierra, Deméter rebosa de alegría y se torna de nuevo fértil y abundante. Entretanto, Helios, el fuego gigantesco que está en el centro de la creación, sigue brillando cada tanto sobre todo lo visible y comprensible.
Este relato de resurgimiento triunfal desde las tinieblas ha sido conocido y transmitido en la especie humana durante siglos. Vengo de una familia de inmigrantes de antigua prosapia católica que reverencia a muchos santos. Uno de ellos es san Juan de la Cruz, el místico español de fines del Medievo. El se refirió muchas veces a este tipo de súbito secuestro del ser en el mundo tenebroso. Una oración que mi tía Tirezia recibió de su madre, la que a su vez dijo haberla recibido en un sueño del propio san Juan, decía: ¨Mantenme oscuro tanto tiempo como se precisa para ser bien cocido¨. San Juan nos dejó su obra La noche oscura del alma, cuyas palabras son citadas a menudo en nuestra tradición oral de letanías y en las plegarias que piden ayuda para el ¨oscuro viaje¨, análogo a los Tristes Misterios, los relatos sobre la mortificación y la muerte del alma resplandeciente.
Existen muchas celebraciones de este fenómeno psíquico de la luz convertida en tinieblas para volver a ser luz. La unión de un momento de la noche con un momento del día se corresponde con la unión entre el espíritu y la materia. Así se lo conmemora, en la tradición católica, a partir del Día de los Muertos, a principios de noviembre, período en que se entra en comunión con los espíritus y que culmina en diciembre con la Navidad, el nacimiento de Cristo. Este ciclo de retorno a la luz se celebra, asimismo, en los festivales de santa Lucía (que literalmente significa ¨la dadora de luz¨).
Todos estos rituales, y muchos más que se celebran en el mundo, reconocen la pauta eterna de ¨la noche entre dos días¨ en la vida del alma. Admiten que lo más difícil para un ser humano es permanecer en las tinieblas todo el tiempo que sea indispensable para llevar a su término el proceso y poder retornar. ¨Conocernos en el fuego¨ de lo oscuro y luego regresar es el movimiento básico de nuestra evolución emocional y espiritual, y de nuestra individuación. Si no se aprende esto, nada de lo que se aprenda quedará; si se aprende esto, todo lo que se aprenda será nuestro para siempre.

LA PÉRDIDA DE LA INOCENCIA por Clarissa Pinkola Estés (Quinta Parte).

La bella imagen es del pintor búlgaro Valeri Tsenov

El precio de una vida creativa profunda es una cierta pérdida de la inocencia.

Perséfone es devuelta a su madre e impera el júbilo por doquier: brotan los capullos, las viñas se cargan de frutos, las parejas procrean, la vida vuelve a inundar la tierra. Pero hay un cambio importante: el tiempo que Perséfone ha pasado en el submundo la afectó. Aunque sigue rebosante de vida, ahora se ha vuelto más contemplativa, más comprensiva, capaz de mediar entre los mundos de la luz y las tinieblas. Ha perdido su candor, su ingenuidad, esa concepción del mundo que la llevaba a pensar que para que todo fuese lozano, profuso, bello, bastaba quererlo. En el mito, como en la vida real, la pérdida de la inocencia casi siempre obliga a cruzar un umbral más distante y traducir experiencias más difíciles. 
Este relato contiene, para aquellos cuya misión es crear, los que están enamorados de la creación o luchan con ella diariamente, una información decisiva: al contrario de lo que afirman quienes ven en la creatividad una utopía, si se la vive como se debe, nos transmite que una vida creadora intensa está lejos de ser paradisíaca.
Si lo fuera, sería perfecta; y, si fuera perfecta, no habría evolución, movimiento, desarrollo. En ese esquema mental tergiversado se postula que uno puede permanecer inocente para siempre, como Perséfone al principio. Es una bella fantasía, pero que no ofrece sustento a los laboriosos requerimientos que son propios de la vida creativa.
Si existe un arte ¨superficial¨ es porque la fuerza creadora del artista se ha visto enormemente debilitada por su esfuerzo de hacer que un proceso difícil se torne sencillo (o de creer que esto es posible). Falta, entonces, en la experiencia del artista, lo que aportan el ingreso en las tinieblas, la muerte y el retorno, o bien estos elementos no están integrados con el resto; por alguna razón han sido mantenidos aparte de la mezcla creadora. Estoy convencida de que el concepto de ¨madhurya pradhana bhakti¨ del que hablaba Gandhi, la creencia en que una vida de amor se funda en el descubrimiento de la profundidad y la dulzura de Dios, es otro modo de describir la meta básica que hay detrás del drama de ¨la pérdida y el retorno¨. El viaje en busca de la dulzura siempre pasa por la oscuridad.
En rigor, el sufrimiento causado por las pérdidas y reuniones de las fuerzas psíquicas (tal como lo simboliza este relato mítico), así como la lucha para alcanzar un equilibrio digno entre ellas, es lo que aleja al individuo de sus ideales excesivamente optimistas, sus anhelos soleados y risueños. Cuando un cuerpo crea sin este factor o más allá de él, la obra tiene una curiosa minuciosidad y la voz clara de su autor, muchos sentidos dentro del sentido.

LA PÉRDIDA DE LA INOCENCIA por Clarissa Pinkola Estés (Sexta y Última Parte).

La bella imagen es del pintor búlgaro Valeri Tsenov

La vida creativa tiene un solo secreto, pero hay una clave… 

Me dicen algunos artistas: ¨Por favor, dígame cuál es el secreto de este proceso¨. 
Bueno, es muy lindo que yo tenga aquí mi varita mágica, con su vieja estrella de madera pintarrajeada unida al extremo de una vara de sauce.
¿El secreto? Oh, sí, me encantará contárselo tal como lo sé; aunque, a los cincuenta años, todavía soy joven para eso. Pero, por supuesto, antes tengo que hacer una advertencia muy estricta. Siempre que hay un secreto, hay una prohibición que lo acompaña. Ya verán.
He aquí el secreto, y que les aproveche:
Una vida profunda y llena de sentido se alimenta y mantiene sentándose sin anestesia sobre el fuego.
¨¡Un momento!¨, siento que exclaman. ¨¡Ese no es el secreto que yo quería! Por favor, ¿no hay algo más básico que esto?¨ 
Tal vez haya otros secretos, pero no los conozco. Después de haber indagado muchas posibilidades en todos estos años acerca de lo que está en el núcleo del impulso creador, vuelvo una y otra vez a este ¨secreto¨. Es el desafío de Perséfone y el nuestro: unir los dos mundos, el del espíritu y el de la materia, como consortes…; aunque resultemos heridos, desgarrados, aunque suframos ambivalencia y confusión y ansiemos volver a un tiempo anterior. Cuando se sostienen estos dos mundos, uno al lado del otro, siempre se produce una explosión, y a esto lo llamamos transformación.
La transformación está alimentada por dos clases de fuego: uno que quema a su paso todo lo que sea combustible, y otro que edifica desde las cenizas toda suerte de visiones, concepciones, actitudes y capacidades más tesoneras, afiatadas y refinadas que nunca. A la postre, lo que intentamos es mantener ardiendo a estos dos fuegos juntos, pensarlos inseparables por un instante.
Y, ahora, mi advertencia. Allí va:
Nunca se entenderá el ¨secreto¨ de oídas solamente. Para ser aprehendido, y mucho más, para ser comprendido, debe experimentárselo de primera mano. Y esto implica, nada más ni nada menos, sumergirse totalmente en el fenómeno.
El aspecto mental que normalmente atribuimos a las tenaces habilidades del pensamiento cognitivo nunca puede captar por entero el mundo del espíritu. Esto no significa desconocer o menospreciar lo cognitivo, todo lo contrario. La función del pensamiento es invalorable en muchos sentidos; pero el mundo de la imaginación y la valoración simultánea de sus diversas capas, no es el fuerte del pensamiento. Pertenece más específicamente a lo que Jung llamó las funciones intuitivas y de sentimiento de la psique.
La ¨experiencia de primer orden¨ es uno de los tipos más eficaces de aprendizaje con el que contamos, y difiere de las de segundo orden (leer sobre las experiencias ajenas o escuchar algo al respecto) y las de tercer orden (estudiarlas y analizarlas estructuralmente).
Sea que el individuo tenga un origen humilde o que proceda de los niveles que suelen considerarse más altos, conviene recordar que esas cuestiones no se comprenden en una semana ni en un año. No se las compra con dinero; no se las observa como si uno fuese un turista psíquico que llega a un sitio, entra, mira un poco el espectáculo y se va. No se las hace propias mediante una modalidad puramente intelectual o analizando la experiencia de otros sin vivir la de uno. No basta con acercar un poco el pie al fuego y retirarlo, ni con zambullirse en él sólo de cuando en cuando. No se lo logra huyendo ni convenciéndose de que uno ya ha pasado bastante tiempo en eso… cuando no es así. A este fuego hay que entrar con la totalidad del propio ser y quedarse hasta que sea necesario, hasta que se acabe. ¿Cuánto tiempo puede tardar? Nadie lo sabe más que uno mismo. Como decían mis abuelas, escuchemos al destino: ¿qué nos pide nuestro destino individual?
Quienes hayan permanecido en el fuego lo suficiente, podrán transmitir lo que vieron, no sólo con sus objetos de arte o sus palabras, sino, mucho más, con su presencia. Se parecerán a ese ¨duende¨ silvestre que danzó alrededor de ellos. Sabrán que los mundos se interconectan uno en otro. Habrá, en esas personas, algo inmenso, una esencia que no puedo describir, pero cuya autenticidad reconozco cuando la veo. Y tú también la reconocerás. Busca pruebas de que ha habido una gran tormenta, un vendaval que sopló muy fuerte y después pasó. 

Publicado en el número 151 de la revista Uno Mismo, págs. 24-29 (publicado originalmente en Magical Blend).
La traducción es de Leandro Wolfson.
Digitalizado para Palabra Chamánica por Omar Pereira.

SER MUJER, por Germana Martin



Ser mujer es ser canal de parto para todo lo que me atraviesa: 
sentires, poemas, hijos, risas,
amores, proyectos, dolores,
visiones a través de mi corazón-útero,
misterioso y pleno, abierto y libre.
Ser mujer es ser espiral, círculo, curva, luna
desde un cuerpo que ha sangrado, gozado, parido
y hoy renace, menguando, con nuevas energías
para disfrutar de esta nueva etapa.
Ser mujer es la sensualidad, la intensidad,
el goce de habitar un cuerpo dibujado en curvas y profundidades, que ama ser recorrido y fecundado amorosamente.
Ser mujer es mi forma de amar y crear,
tomando y soltando, como la respiración.
Ser mujer es un compromiso inalterable con la vida,
un agradecimiento permanente a la existencia,
un gestar junto a otros: mujeres y hombres,
nuevas realidades más sanas y felices para todos.
Ser mujer es no cansarme jamás de bucear en cada alma,
la verdad y el amor.
Ser mujer es abrazar en círculo
a mis amigas, hermanas, compañeras.
Ser mujer es abrirme como corola a los misterios sagrados.

©Germana Martin

La bella imagen es de Holly Sierra.

SANANDO JUNTAS


Es hora de que las mujeres superemos todas las vallas creadas por el patriarcado para separarnos, sanando juntas y disolviendo viejos patrones de conducta que nos conducen a enfrentamientos y falsas rivalidades entre nosotras.

¡Hay mucho para sanar, y es juntas –siendo espejos unas de otras– como lo lograremos!

©Germana Martin

La bella imagen es de Alexander Sulimov.

SANAR LO FEMENINO


Para sanar lo femenino a nivel planetario debemos comenzar por sanar nuestra propia herida.

Cada mujer lleva una herida profunda que arrastra –por ser parte del inconsciente colectivo– desde sus antepasadas más lejanas.
Hemos sido obligadas a ocultar, reprimir y –en el peor de los casos– olvidar nuestros dones más preciados: la intuición, la sanación natural, el respeto por nuestro cuerpo y sus ciclos, nuestra conexión con la naturaleza y con el cosmos, los vínculos con nuestros espacios sagrados, nuestros ritos de pasaje y nuestras diosas arquetípicas.
Felizmente, todo ello aún duerme en nuestra psique y espera ser despertado.

©Germana Martin

La bella imagen es de Valeri Tsenov.

FEMENINO Y MASCULINO


Está en cada una de nosotras sanar la herida de lo femenino, reconociendo que no es lo masculino aquello que nos ha lacerado sino su deformación en un machismo violento y discriminador.
Trabajando junto a nuestros compañeros de vida y nuestros hijos podremos generar los cambios necesarios que nos conduzcan a vivir en un mundo donde lo femenino y lo masculino se encuentren integrados –tanto en lo individual (dentro de cada uno de nosotros) como en lo social (dentro de la pareja, la familia, la comunidad)."

©Germana Martin

La bella imagen es de Sthephanie Clair.

MI AUTOESTIMA




La autoestima es inicialmente saber quién soy para entonces poder quererme, disfrutarme y tener una vida plena.
No puedo desarrollar un verdadero sentimiento de amor hacia mí misma si no sé realmente quién soy, cuáles son todas las maravillas y los dones que tengo guardados en mi cuerpo, en mi psique, en mi alma.
Tampoco puedo amarme si no identifico en mí todo aquello que no me agrada o creo que no agrada a los otros. Para que mi autoestima sea real debo integrar mis lados positivos y aquellos que no me gustan tanto. Es necesario integrar lo que está por debajo de mi conciencia –lo que Carl G. Jung llama el arquetipo de la Sombra– y, que por uno u otro motivo, he reprimido o me han llevado a reprimir.


Trabajar la autoestima es aprender a reconocer, aceptar y dirigir cada uno de los aspectos que encuentro en mi persona, tanto los que son valorados –por mí y por los otros– como aquellos que no lo son tanto. Poder aceptar mi rabia, mi tristeza, mi desgano, mis celos y transmutar la energía de esas emociones en algo creativo y sanador.
La autoestima sólo puede crecer desde la creatividad, desde la gestación de nuestros propios sueños, desde el inmenso logro de verlos convertidos en realidad.


Mi autoestima se manifestará plenamente cuando pueda amarme como soy, sin esconderme de mí o de la mirada del otro, sin escabullirme de mí misma, mirándome al espejo y aceptando todo lo que allí veo, porque todo es parte de mí y todo tiene su razón de ser.

©Germana Martin

La bella imagen es de la artista Avdalieva Akzhan, de Kazajistán.

COLLAGE DE UN ALMA DE MUJER: RECORTO Y PEGO, por Germana Martin



Me observo como miro el mar, una pintura, una colina.
Me observo desde una mirada diferente.
Tengo que despegarme de las palabras y fundirme en un lenguaje único, donde se abran multiplicidad de señales, huellas, puentes.
Debo soñar mi sueño de alas.
Un sueño de transformación.
Debo salir de la crisálida, para desplegarme en un vuelo diferente.

¿Cuál es la música que necesito para escucharme?
¿Qué voz necesito oír para salir de mi letargo?

Un susurro lejano revela que es mi propia canción, la que hoy quiero escuchar. Pero algo de mí, aún duerme en el inconsciente del bosque más primitivo, más salvaje, más profundo. Busco las palabras, los colores, las texturas para comenzar, día a día, a volverme más consciente.

Miro unas alas rojizas, rosadas, pigmentadas de azules y dorados.
Me aletean delante de las pestañas como obligándome a ver, a prestarles atención. Están allí.
Mientras duermo en mi capullo y me preparo.
Latente.
Germinando.

Deberé reencontrarme con todos aquellos fragmentos olvidados, desconocidos, ignorados.
Deberé despertar para poder recuperarlos. La loba de mi mundo salvaje, me aguarda para llevarme a los escondrijos del instinto, de la libertad, de la intuición femenina y sagrada.
Ella sabe dónde están los retazos que he perdido, aquellos que aún no conozco y deberé desenterrar para crear mi futuro lienzo, el que lleva mi nombre verdadero.

Collage del alma.
Recortar y pegar.
Soltar lo que no sirve.
Descubrir lo verdadero.
Conservar lo necesario.
Unir.
Integrar.

Cada trocito que aparece, perdido o rechazado por aquellas miradas negativas que me censuraron o ignoraron y aún siguen haciéndolo, es el que hoy debo recortar y pegar de una manera diferente.
Alguno se habrá vuelto transparente, hasta ser casi imperceptible o invisible para mí.
Otro habrá que tornarlo brillante, ineludible.

Todos deberán ser integrados en el collage de mi alma de mujer que está naciendo.

Hasta lo que parece más oscuro tendrá su lugar en este inmenso lienzo: los temores, los tropiezos, las emociones que enturbian, los sentimientos que generan culpa, las ideas que boicotean.
Todos.
Todos serán reconocidos, recortados, mirados de un lado y de otro para luego ser pegados en su nuevo lugar: aquel espacio consciente que mi psique quiera reservarle. Allí, donde puedan existir sin perturbarme.

Y será así que podré utilizar su energía, su fuerza para lo que desee.
Entonces, cuando vuelva a encontrarme con la ira, esa furia granate incontrolable, sin dudar un instante: la recortaré.
Esta vez no será para arrojarla al cesto del inconsciente sino para integrarla al collage de mi consciencia, como bocanada de fuego que me defenderá de los depredadores. Ella protegerá cada uno de mis proyectos, ideas, deseos, vuelos. Estará en el lugar que mi corazón decida otorgarle, con valentía y amor. Cuando regresen aquellos miedos grises, los miraré de frente, de costado, los pondré patas para arriba y los colocaré donde me sean útiles.
Me alertarán de los peligros pero no me paralizarán.
Seré la creadora de mi propio collage.
Con todo lo que soy, lo oscuro y lo luminoso, lo conocido y lo buscado, lo que amo y lo que temo.
Si me escucho, si me miro, si me camino hacia dentro, si me leo la piel, las lágrimas, la risa, podré parir mi mejor obra.
Con fuego y alas, con color y caricias, con risa y marejada.
Coloreada con recortes pegados de mi vida, con trocitos de mí: nuevos y radiantes.
Abrazaré mi alma acuarelada con brillantina de hogueras y tormentas. Transmutada en mujer y mariposa.
Toda yo en la brisa.
Me pariré a mí misma: entera, renacida, reencontrada.

©Germana Martin

MUJER JAGUAR, imágenes y música de Guadalupe Urbina

INANNA, POEMA DE JUANA CASTRO


Como la flor madura del magnolio 
era alta y feliz. En el principio 
sólo Ella existía. Húmeda y dulce, blanca, 
se amaba en la sombría 
saliva de las algas, 
en los senos vallados de las trufas, 
en los pubis suaves de los mirlos. 
Dormía en las avenas 
sobre lechos de estambres 
y sus labios de abeja 
entreabrían las vulvas 
doradas de los lotos. 
Acariciaba toda 
la luz de las adelfas 
y en los saurios azules 
se bebía la savia 
gloriosa de la luna. 
Se abarcaba en los muslos 
fragantes de los cedros 
y pulsaba sus poros con el polen 
indemne de las larvas. 
¡Gloria y loor a Ella, 
a su útero vivo de pistilos, 
a su orquídea feraz y a su cintura! 
Reverbere su gozo 
en uvas y en estrellas, 
en palomas y espigas, 
porque es hermosa y grande, 
oh la magnolia blanca. Sola! 

Juana Castro 
(De Narcisia, Taifa Poesía, Barcelona 1986) 
La imagen es una representación de Inanna en el Museo Británico




LA LUNA EN TI... UN SECRETO DEMASIADO BIEN GUARDADO...



LA LUNA EN TI

Título original: La luna en ti (Moon Inside You)
Dirección: Diana Fabianova
Guión: Diana Fabiánová, Mona León y Marion Doussot.
Producción: Jerónimo Molero.
Música: Olivier Samouillan y Pierre Bats.
Fotografía: Jerónimo Molero. Montaje: Tatjana Jankovic.
Distribuidora: Karma Films
Productora: Arte, Avenue B Productions, STV, Ubak Producciones
País de producción: Francia, España, Eslovaquia
Año: 2009
Duración: 75 min.

Como tantas mujeres, Diana ha estado padeciendo reglas dolorosas desde hace años. Cada mes se plantea la misma pregunta: “¿Por qué tanto dolor y molestias si estoy sana?”. Lo que al principio fue sólo curiosidad se transforma para ella en un emotivo viaje hacia las raíces más profundas de la feminidad y la vida.
La Luna en Ti es una mirada limpia sobre este tabú, y cuestiona la realidad social de mujeres y hombres de una forma más profunda de lo que la sociedad está dispuesta a admitir. El documental aborda el tema a través de referencias personales y colectivas, desafiando, de esta manera, nuestras ideas preconcebidas sobre lo que es la feminidad.

Los origenes de este documental, por Diana Fabianova.

Cuando tenía seis años, mi abuea murió de cáncer de útero. Debido a una serie de nefastas coincidencias, estaba convencida de que yo tenía la culpa. Un año más tarde, a mi madre le diagnosticaron la misma enfermedad. ¿Cómo es posible que un simple órgano humano se convierta en la causa de tanta tristeza?
Mis primeras reglas comenzaron entonces, y con ellas el dolor y la depresión, que entendí como un justo castigo por mi crimen. Pero entonces, ¿cual era el motivo por el que otras mujeres, millones, sufrieran como yo?. ¿Cual era la causa de su condena?
Conforme pasó el tiempo comprendí que ni la muerte de mi abuela ni la enfermedad de mi madre tenían relación alguna con mis actos. En cualquier caso, me veía irremediablemente atrapada en lo que he acabado denominando “etiqueta menstrual”.
El mensaje de mi madre había sido muy claro: “Ningún hombre debe saber nunca cuándo estás menstruando”. La sombra de sus palabras me llevó a esconder cuidadosamente la evidencia a mi padre y mi hermano, al principio y, más adelante, a cualquier hombre que pasara por mi vida. Por muy mal que me encontrara, fingía que me sentía bien. Evidentemente se trataba de la actitud adecuada: todo el mundo en el colegio, en la universidad, en el trabajo hacía como yo. El tabú iba mucho más allá de mi entorno familiar, estaba en todas partes. La regla era vergonzosa. No se debía hablar en público del período, era “poco oportuno”.¿Fin de la historia?
Algo en mi se negaba a aceptar y sufrir en silencio. ¿Cómo podría este proceso natural ser “poco oportuno” cuando una cuarta parte de las mujeres lo está experimentando en cualquier momento dado?¿Por qué un signo de algo que la sociedad considera como una bendición – la capacidad de la mujer de dar vida – resulta que luego se nombra con expresiones como “the curse” (la maldición) en Gran Bretaña, “the english war debaquement” (el desembarco de guerra británico) en Francia o “to be on the raqs” “estar con la furia” en Estados Unidos. ¿Cómo es posible que ideas tan tontas como la de que “una mujer que está menstruando no puede hacer mayonesa” puedan existir todavía?¿Por qué muchos hombres no pueden hablar sobre la menstruación sin ruborizarse?¿Eran la incómoda sangre y los molestos calambres la única causa de toda esta negatividad y negación? Por supuesto que no.
Poniendo en entredicho esta cultura encubridora en torno al tema, mostrando lo que la mujer vive realmente, escuchando también a los hombres, el objetivo de La Luna en Ti está en deconstruir los fenómenos de la menstruación, hasta hacer aflorar su naturaleza dual: una experiencia íntima y una construcción social.
De todas formas, no os preocupéis... Soy consciente de que el tabú de la menstruación ha tenido más presencia en mi trayectoria personal que en la de otras persona. Espero que la película refleje mi implicación, pero no voy a convertir a la audiencia en mi psiquiatra. La Luna en Ti va a dejar que se oigan muchas voces.
En esta búsqueda de diversidad, el encontrar a Dominika, una alumna de once años de edad de mi antiguo colegio, ha sido un hecho decisivo. Ella nos va a transportar al mundo de esas mujercitas en el que todo empieza, donde se estrena la feminidad y las grandes esperanzas se intercalan con los más profundos temores. Los testimonios de mujeres adultas jugarán un importante papel en el documental. Conseguir que se acepte su punto de vista como real, más allá de “esas cosas de mujeres”, es uno de mis principales frentes de batalla. Hablemos de la menstruación con nuestras propias palabras. Distingamos entre lo que la sociedad dice acerca de ella y lo que nosotras vivimos de verdad.
Por otro lado, y teniendo en cuenta que la menstruación es mucho más que una realidad fisiológica, el conjunto de información sobre el que se construirá el documental provendrá de expertos elegidos en diferentes campos: medicina, sociología, antropología, psicología, filosofía... Afrontaremos los prejuicios acerca del periodo (y esperamos además, revelarlos) utilizando las armas más efectivas: creatividad y humor. Espero que los dispositivos desplegados en el documental nos sirvan para lamentar las viejas supersticiones y arquetipos sociales. O al menos, reconocerlos como tales.
A la vez familiar e innombrable, conocido e ignorado, La Luna en Ti apunta a ofrecer no solo a la audiencia femenina sino también a la masculina, la posibilidad de llegar a una mejor comprensión de una experiencia humana tan rechazada como importante y, de esta forma, ayudar a ambas partes a superar las tradicionales definiciones de género.

NUESTRO HIMNO A LA ALEGRÍA "A LA LUZ DE LA RISA DE LAS MUJERES"



A la luz de la risa de las mujeres


Canto a las mujeres que como las lobas 
bailan y aúllan a la luna.
Juntas y salvajes van por las montañas 
van en libertad y son hermanas
recogiendo todos los logros
de nuestras antepasadas,
continuando con conciencia
y usando nuevas palabras.
Es el momento de alcanzar los sueños,
es hora de regalarnos risas,
de esas que nacen desde muy adentro
y que se expanden a toda prisa.
Y que rían con nosotras
los nuevos hombres del mundo,
que se inventan como nosotras
para poder andar juntos.
Sentimos lo sagrado habitando nuestro cuerpo
que es el cuerpo de la tierra misma.
En cada fase de nuestros ciclos
abrazamos con amor la vida.
Y que vivan con nosotras 
los nuevos hombres del mundo
que se inventan como nosotras
para poder sembrar juntos.


A la Vida!


Canto a las mujeres que como las lobas 
bailan y aúllan a la luna.
Juntas y salvajes van por las montañas 
van en libertad y son hermanas
recogiendo todos los logros
de nuestras antepasadas
continuando con conciencia
y usando nuevas palabras.


Rosa Zaragoza, "mamá landá mundé" Anabel Puig, Anna Coca, Tànit Navarro, Marta Ponce, Tamara Prezek, Pilar Ríos, Rusó Sala, Gema Tejedor y Vanessa Vissiri.

Lo Femenino Consciente por Connie Zweig (fragmento del libro “Ser Mujer”



   Históricamente, las cualidades asociadas al Arquetipo Femenino han sido descritas mayoritariamente a partir de observaciones de los hombres sobre los cuerpos de las mujeres (sus capacidades de recibir, contener y dar a luz). Hoy día, sin embargo, las mujeres se definen cada vez menos en términos biológicos, y están evolucionando con menos constricciones impuestas por las proyecciones de los hombres. Además, los resultados de las investigaciones de muchas personas en diferentes campos nos han ayudado a concebir nuestra definición de lo Femenino, liberándola de los significados vinculados a la cultura y proporcionándole una gran riqueza de valores diferentes. De esta manera, por primera vez, lo Femenino puede hacerse consciente en las mujeres: sin identificarse con los hombres, sin actuar en reacción a otra cosa, sin tener que compensar por algo ausente.
   Por esta razón, nos vemos obligadas a cuestionar las definiciones arquetípicas que han persistido durante tanto tiempo: estamos llamadas a reimaginar lo Femenino en su forma emergente. Marion Woodman comienza este proceso sugiriendo algunas características de la energía femenina:


-Lo Femenino prefiere el proceso al resultado, siguiendo los meandros del camino y disfrutando del placer del viaje, por el contrario del estilo Masculino de fijar meta y de ir a por ella en línea recta.

-Esta orientación hacia el proceso implica presencia en el cuerpo –en el instante-, una agudeza emocional y sensorial, y una disponibilidad voluntaria para seguir la propia experiencia corporal, en lugar de escuchar únicamente al pensamiento.

-Lo Femenino implica también receptividad, mientras que lo masculino es rápido para actuar. Hoy en día, señala Woodman, nuestros receptores psíquicos y sensoriales están cerrados para defendernos contra la brutalidad generalizada. Nos hemos vuelto temerosas y desconfiadas y no podemos entregarnos para recibir amor. Pero lo Femenino recibe: desde el llanto del planeta hasta el llanto del alma.

   En la primitiva transición de la conciencia matriarcal a la conciencia patriarcal (que se encuentra recapitulada en la evolución de todas y cada una de las mujeres), se sacrifica y abandona lo Femenino. Tanto en los hombres como en las mujeres, es expulsado de la conciencia y se sumerge para pasar a ser parte del mundo de la sombra. Desde el punto de observación del mundo a la luz del día, aparece como pobre y dependiente, mientras que en el cenit de esta misma luz, el reino unilateral de lo Masculino concentra poder y tecnología y amenaza con una destrucción colectiva.
   Actualmente, con la llegada del patriarcado, lo Femenino es como una raíz abriéndose camino entre la superficie de hormigón resquebrajada de la cultura. La evidencia de su reaparición se manifiesta claramente en nuestro interés creciente por la ecología profunda, la Diosa, e incluso el movimiento de hombres que se está formando últimamente. Por lo tanto, lo Femenino consciente constituye la próxima imagen que nos empuja hacia adelante en nuestro viaje humano.
   El Principio Femenino se transforma a medida que evoluciona nuestra naturaleza femenina dentro de la imaginación colectiva y que se va manifestando dentro de nosotros y de toda la sociedad en general. El arquetipo respira una nueva vida, asume un nuevo semblante y nos proporciona nuevos significados.
   Mientras que lo Femenino inconsciente emergía a través del instinto, lo Femenino consciente evoluciona a través de la imaginación. Esto quiere decir que esta fase en el desarrollo humano exige la voluntad. La evolución nos llama a centrarnos en el Principio Femenino, a empezar ahora, en este momento, a imaginarlo encarnado y realizado. Para hacerlo, infundiremos nuevo vigor a las fuerzas de la vida; seremos comadronas de nosotras mismas y unas para otras.

Connie Zweig
Fragmento de la Introducción del libro “Ser Mujer”.
Texto digitalizado por Germana Martin para Palabra Chamánica.

Visión binocular de la psicología de las mujeres: las perspectivas junguiana y feminista por Jean Shinoda Bolen

Visión binocular de la psicología de las mujeres

Durante el mismo período en el que estaba adquiriendo una perspectiva feminista, estaba haciéndome simultáneamente analista junguiana. Después de completar mi periodo como médico interno en psiquiatría en 1966, entré en el Instituto C. G. Jung de San Francisco, como alumna del programa de formación y recibí el título de analista en 1976. Mi visión sobre la psicología femenina se desarrolló ininterrumpidamente durante este periodo, incorporando percepciones feministas a la psicología arquetípica junguiana.
Me sentía como si estuviera haciendo el puente entre dos mundos cuando me aventuraba yendo y viniendo entre los analistas junguianos y las psiquiatras feministas. Mis colegas junguianos no se preocupaban demasiado de lo que ocurría en el mundo político y social. La mayoría parecía sólo vagamente consciente de la relevancia del movimiento de las mujeres. Mis amigas feministas en psiquiatría, si es que pensaban en mí como analista junguiana, lo hacían para considerar este aspecto, bien como un interés personal místico o esotérico, o bien como una subespecialidad respetada que no tenía nada que ver con los problemas de las mujeres. A pesar de todo, haciendo de lanzadera descubrí que se produce una nueva profundidad de comprensión cuando se ponen juntas las dos perspectivas, junguiana y feminista. Las dos proporcionan una visión binocular de la psicología de las mujeres.
La perspectiva junguiana me ha hecho consciente de que las mujeres están influidas por poderosas fuerzas internas, o arquetipos, que pueden ser personificadas por las diosas griegas. Y la perspectiva feminista me ha proporcionado una comprensión de cómo las fuerzas externas, o estereotipos –los papeles a los que la sociedad espera que la mujer se adapte-, refuerzan algunos patrones de diosas y reprimen otros. Como consecuencia, yo veo a cada mujer como una “mujer intermedia”: impulsada desde dentro por arquetipos de diosas y desde fuera por estereotipos culturales.
Una vez que la mujer se vuelve consciente de las fuerzas que influyen en ella, obtiene el poder que ese conocimiento proporciona. Las “diosas” son fuerzas poderosas e invisibles que moldean la conducta e influyen en las emociones. El conocimiento acerca de las “diosas” dentro de las mujeres constituye un nuevo territorio para el aumento de la conciencia social sobre las mujeres. Cuando una mujer sabe qué “diosas” son las fuerzas dominantes dentro de ella, adquiere autoconocimiento sobre la fuerza de ciertos instintos, las prioridades y las capacidades, y también las posibilidades de encontrar un propósito personal a través de las opciones que toma y que otras personas pueden no estimular.
Los patrones de diosas afectan también a las relaciones con los hombres. Ayudan a explicar algunas de las dificultades y afinidades que determinadas mujeres tienen con determinados hombres. ¿Escogen hombres poderosos y triunfadores en el mundo? ¿Lisiados y creativos? ¿Infantiles? ¿Qué “diosa” es el impulso inadvertido que empuja a una mujer hacia un tipo particular de hombre? Dichos patrones influyen en la selección y estabilidad de las relaciones.
Los patrones de relación también llevan la impronta de diosas concretas. Padre-hija, hermano-hermana, hermana-hermana, madre-hijo, amante-amante, o madre-hija, cada pareja representa una configuración que corresponde de manera natural a una diosa concreta.
Cada mujer posee dones “otorgados por la diosa”, que ha de aceptar con agradecimiento y sobre los que tiene que aprender. Cada mujer tiene también riesgos “otorgados por la diosa”, que debe reconocer y superar para cambiar. No puede resistirse a vivir un patrón determinado por el arquetipo de una diosa subyacente hasta que es consciente de que dicho patrón existe y de que trata de realizarse a través de ella.

Jean Shinoda Bolen, Las Diosas de Cada Mujer, Introducción, páginas 23 y 24
(Editorial Kairós, Argentina, 2008)
Digitalizado por Germana Martin.

Marion Woodman, fragmentos de su libro Los frutos de la Virginidad



El sol besó mi Crisálida
Y me levanté
y viví
Emily Dickinson

...Tenía tres años cuando hice el descubrimiento psicológico más importante de mi vida. A esa edad descubrí que, obedeciendo a sus leyes internas, un ser vivo pasa por ciclos de crecimiento, muere y vuelve a nacer como un nuevo ser.
Un día, estaba jugando con mi pipa de mazorca de maíz con la que hacía burbujas mientras ayudaba a mi padre en el jardín. Me gustaba ayudarle porque él comprendía a los insectos y a las flores, y sabía de dónde venía el viento. Cuando encontré un bulto pegado en una rama, papá me explicó que la Oruga Catalina se había hecho crisálida, y me propuso que la lleváramos a casa y la claváramos en la cortina de la cocina. Algún día, de ese bulto iba a surgir una mariposa.
Ya había visto cosas misteriosas en el jardín de papá, pero esto superaba incluso mi imaginación. De todos modos, con mucho cuidado, atravesamos los dos alfileres de la crisálida en la cortina y todas las mañanas bajaba corriendo las escaleras con mi muñeca y mi pipa para mostrarles la mariposa. ¡Pero la mariposa no aparecía! Papá me decía que tenía que tener paciencia. Las crisálidas parecen muertas, pero dentro de ellas se van produciendo cambios extraordinarios. La vida de una oruga es muy distinta de la vida de una mariposa y necesitan cuerpos diferentes. Una oruga sólo mastica hojas; la mariposa bebe néctar.
La oruga es asexuada, casi ciega y tiene que arrastrarse por la tierra; la mariposa pone huevos, y puede ver y volar. La mayoría de los órganos de la oruga se disuelven y el líquido que queda ayuda a que crezcan las alas, los ojos, el cerebro y los diminutos músculos de la mariposa que se va desarrollando. Pero todo el proceso es muy difícil, tan difícil que la criatura no puede hacer nada más en esa etapa. Tiene que quedarse dentro de su capullo protector. Yo seguía esperando que esa oruga perezosa y glotona se transformara en una delicada mariposa, pero para mis adentros había llegado a la conclusión de que papá se había equivocado.
Sin embargo, una mañana, cuando estábamos comiendo nuestro cereal mi muñeca y yo, me di cuenta que no estaba sola en la cocina. Y ahí estaba, con las alas abriéndose todavía, brillando apenas con la luz transparente; era un ángel capaz de volar. Su capullo estaba vacío. Ese hecho misterioso que se produjo en la cocina fue mi primer contacto con la muerte y el renacer.
Años más tarde descubrí que la mariposa es un símbolo del alma del ser humano.
También descubrí que, apenas sale del capullo, la mariposa deja caer una gota de excremento que se ha ido acumulando. Generalmente es una gota roja y, a veces, la mariposa la deja caer en su vuelo. Es así que un conjunto de mariposas pude producir una verdadera lluvia de sangre, fenómeno que despertaba terror y recelo en las antiguas culturas y que en algunos casos daba lugar a verdaderas masacres.
Simbólicamente, para liberar a nuestra mariposa también tenemos que sacrificar una gota de sangre, dejar el pasado atrás y mirar hacia el futuro.
La delicada transformación que se produce en la crisálida es una transformación crepuscular entre el pasado y el futuro. Una parte de nosotros sigue mirando hacia atrás, añorando la magia de lo perdido; otra se alegra de despedirse de nuestro pasado caótico; otra observa hacia delante con todo el valor que logra reunir; otra se entusiasma ante las posibilidades de cambio; otra se queda inmóvil, sin atreverse a mirar en ninguna dirección.
Quienes aceptan conscientemente a la crisálida, ya sea en el psicoanálisis o en su vida diaria, aceptan la paradoja de la vida y la muerte, una paradoja que adopta distintas formas en cada nueva espiral de crecimiento.
En El viaje de los magos de T.S. Elliot, uno de los Reyes Magos describe lo vivido en Belén de regreso en su país:
... así que seguimos y llegamos al anochecer, ni un momento antes de tiempo para encontrar el sitio: fue (podría decirse) satisfactorio. Todo eso pasó hace mucho, lo recuerdo. Y lo volvería a hacer; pero escribid. Esto escribid. Esto: ¿se nos llevó tan lejos a buscar Nacimiento o Muerte? Había un Nacimiento, es cierto, tuvimos prueba sin duda. He visto nacimiento y muerte, pero había creído que eran diferentes; este nacimiento fue dura y amarga angustia para nosotros, como Muerte, Nuestra muerte. Volvimos a nuestros sitios, a estos Reinos, pero ya no más a gusto aquí, en el viejo estado de cosas, con una gente extraña aferrándose a sus dioses. Me alegraría de otra muerte. Si aceptamos esta paradoja, lo que parece ser una contradicción intolerable no nos aplasta. El nacimiento es la muerte de la vida que conocíamos; la muerte es el nacimiento de la vida que aún no hemos vivido. Tenemos que aceptar esta contradicción y dejar que nuestro círculo se amplíe. Los que nunca salen del capullo; los que encuentran que la vida es “fastidiosa, rancia, vana e inútil” o, como se dice actualmente, “aburrida”, tiene un grave problema.
Sin poder escapar de su inmovilidad, se aferran a sus juguetes de la infancia, se alejan de la realidad actual y se quedan sentados, esperando liberarse del dolor por arte de magia y poder vivir entonces en un mundo “justo y bueno”, un mundo de fantasía que tenga la inocencia de la niñez. Temerosos de abandonar las relaciones que les impiden crecer; temerosos de enfrentarse a los padres, los compañeros o los hijos que siguen teniendo actitudes infantiles, se hunden en la enfermedad crónica o la muerte psíquica. La vida se convierte en una red de ilusiones y mentiras. En lugar de hacerse responsables de lo que sucede y de aceptar el desafío del crecimiento, se aferran a la estructura rígida que han ido construyendo o que recibieron al nacer. Tratan de permanecer “estáticos”, en una actitud que atenta contra la vida, porque la ley de la vida es el cambio. El quedarse “estático” equivale a la descomposición, sobre todo en el Jardín del Edén.
¿Por qué sentimos tanto temor ante el cambio? ¿Por qué, cuando estamos tan ansiosos por cambiar, nos desesperamos aún más cuando empieza a producirse una transformación? ¿Por qué perdemos nuestra fe infantil en el crecimiento? ¿Por qué nos aferramos a nuestros antiguos lazos en lugar de abrirnos a nuevas posibilidades, al mundo desconocido de nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma? Plantamos grandes bulbos de amarilis. Los regamos, dejamos que les dé la luz del sol, vemos como aparece el primer brote verde, el tallo que se apresura a crecer, las yemas, y luego admiramos las hermosas flores acampanadas que ofrecen un aleluya a la nieve del jardín. ¿Por qué tenemos que tener más fe en un bulbo de amarilis que en nosotros mismos? ¿Será porque sabemos que la amarilis va creciendo guiada por una ley interior, una ley con la que ya hemos perdido contacto?
Si nos damos tiempo para escuchar a la amarilis, podemos vibrar con su silencio. Podemos sentir su eterna quietud. Podemos llegar al fondo del misterio. Y en ese lugar, el lugar de la Diosa, podemos aceptar el nacimiento y la muerte. La bellísima flor va a morir algún día, pero si permitimos que el bulbo repose y lo dejamos en la oscuridad, el próximo año surgirá otra flor.
La inseguridad es la esencia misma del temor ante el cambio. Quienes reconocen su propio valor entre sus seres queridos pueden marcharse y volver sin temor al alejamiento. Saben que los quieren por ser como son. Nuestra sociedad dominada por la informática es fascinante y eficiente, pero está destruyendo cada vez más los auténticos valores humanos. Por muy compleja que sea una máquina, no tiene alma ni se guía por sus instintos. Una computadora pude vomitar todos mis datos personales, pero no puede recorrer los pasadizos subterráneos de mi soledad, ni escuchar mi silencio, ni responder a la sombra que pasa frente a mis ojos. No puede calcular la profundidad y la extensión del alma humana.
Cuando una sociedad se programa deliberadamente de acuerdo con una serie de normas que apenas se relaciona con los instintos, el amor o la intimidad, quienes se deciden a convertirse en individuos confiando en la dignidad de su alma y en la creatividad de su imaginación tienen razón de sentir miedo. Son parias alejados de la sociedad y, en mayor o menor medida, de sus propios instintos. Mientras trabajan en el silencio de su capullo suelen pensar que están locos. También piensan que enloquecerían aún más si renunciaran a la fe en su búsqueda personal. Así como la crisálida estaba prendida a la cortina de la cocina, en la pared de sus habitaciones han clavado un proverbio de Blake: “si el necio persistiera en su estupidez se convertiría en sabio”.....

VOCES DE CRISÁLIDAS:

Trato de calcular cuánto he avanzado en lugar de cuánto me queda por caminar
Siempre me he identificado con lo que no soy. Pero, ¿quién soy? Mi sentimiento de culpa, mi vergüenza y mi temor me están convirtiendo en un ser humano.

Vivía constantemente esperando cumplir con todas mis obligaciones; sólo entonces dispondría de tiempo para mí. ¿Cómo? Nunca pensé en eso. Siempre estuve tan ocupado “haciendo cosas” que me perdí algo importantísimo. Creo que nunca fui niño. No recuerdo en absoluto haber sido un niño pequeño con cierta conciencia de ser YO.

He vivido siempre con la mueca de una sonrisa. Me estaba muriendo. Estoy ansiosa por vivir. ¡Tengo tantas ganas de ser libre! Trato de tener fe, fe en que voy a nacer.

Siento que voy a explotar si tengo que reaccionar ante una cosa más. Me estoy replegando. Me siento aplastada por las presiones del mundo exterior, y las presiones internas son tan intensas que estoy empezando a sentirme realmente enferma.

Antes me sentía capaz, antes hablaba y escribía bien. Ahora no me siento nunca segura, porque no encuentro las palabras. ¿Estoy luchando contra mi destino o mi destino me exige que tome adopte una posición?

Decidí soltar amarras. Dejé que los pulmones se abrieran y que el aire entrara hasta el diafragma. Aprendí a respirar desde el fondo de mí y lo que descubrí allí... ¡Dios mío, qué horror! En el diafragma tenía preso a un asesino.

Siempre tuve la garganta y el pecho llenos de flema. Un día fui capaz de lanzar un verdadero rugido. Entonces pude cantar.

La respiración es la clave para soltar amarras. No me deja encerrarme en una sola cosa. La respiración refuerza las imágenes o les permite ir cambiando. Me permite ser receptivo, armonioso, equilibrado.

Me miro en el espejo. Veo arrugas. Me pongo maquillaje. El lápiz de labios no me ayuda a lucir llena de vida. Veo un rostro agotado y pintado. Tengo sesenta años; en dos años he envejecido diez. Nunca antes me pesó la edad. Ahora quiero ser yo, no una capa que me cubra, simplemente yo. No voy a fingir. Quiero vivir antes de morirme.

Me despierto por la noche. Mi corazón es una caldera hirviente. Creo que es un ataque al corazón. Descubro uno de mis brazos recostado en su almohada vacía. No puedo moverme. No puedo levantar el cuerpo de la cama.

Con los hombres estoy siempre en un tira y afloja. Me ofrecen algo, estiro los brazos para recibirlo y me cortan los brazos. Hacen promesas, pero no las cumplen; siempre quedo vacía. No puedo hacer nada cuando me abandonan. Les doy mi poder, como a mi padre.

Mi esposa anda siempre de mal humor y es ofensiva. No entiende que hay problemas importantes y problemas triviales. Cree que si tiene una opinión enfática sobre algo, es un problema importante... y últimamente tiene opiniones enfáticas prácticamente sobre todo.

Hay una VERDAD elemental cuya ignorancia destruye incontables ideas y espléndidos planes:
Cuando alguien se compromete definitivamente, la Providencia también hace lo suyo. Empiezan a producirse las cosas más variadas que ayudan, cosas que de otro modo nunca se hubieran producido...

Todo lo que puedas hacer,
Todo lo que sueñes que puedes hacer,
Empieza a hacerlo.
La valentía tiene ingenio, poder y magia.
Empieza a hacerlo; ahora.
Goethe
El texto corresponde a extractos del libro “Los Frutos de la Virginidad”, de Marion Woodman (editorial Luciérnaga).