EL ARQUETIPO DE LA BRUJA...


"La Bruja y la Luna Nueva representan la fase de la menstruación. Puede comenzar unos días antes del sangrado y finalizar aproximadamente cuando concluye el flujo menstrual.
Es una etapa de introspección, donde te conectas con tu ser interior y con tu cuerpo.
En este período se equilibran la expresión interna de la intuición con la manifestación externa de nuestra racionalidad.
La línea que separa la mente conciente de la subconsciente está muy desdibujada permitiendo que puedas fluir e interactuar con tu conciencia corporal. Tienes la sensación de formar parte de un todo y es el mejor momento para que tu inconciente se manifieste y encuentre salida a través de tu mente conciente.
Es una etapa de recogimiento, de quietud, de aceptación previa a la irrupción nuevamente en el mundo exterior con las energías de la Virgen. Es el final de un ciclo y el inicio de otro."

©Germana Martin, de su libro "Creando con mis lunas"
La  bella imagen es de la artista argentina Sandra Peñalva, que colabora amorosamente con nuestro blog. ¡Muchísimas gracias!

EL ARQUETIPO DE LA HECHICERA...


"La Hechicera y la Luna Menguante reflejan la reducción de la energía física desde la ovulación hasta la menstruación (etapa pre-menstrual)
Al igual que la fase de la Virgen, ésta es una etapa de gran dinamismo pero con la significativa diferencia que en ella las energías se mueven orientadas hacia el interior y no hacia el exterior.
Aumenta la necesidad de conocer tu mundo interno, tornándote más intuitiva y abierta a la expresión de tus aptitudes psíquicas (sueños premonitorios, visiones)
Te vuelves más conciente del aspecto sobrenatural de lo que te rodea y sientes que puedes caminar entre dos mundos: lo visible y lo invisible, ese sutil espacio abierto al hechizo."

©Germana Martin, de su libro "Creando con mis lunas"
La bella imagen es de la artista argentina Sandra Peñalva, que colabora amorosamente con nuestro blog. ¡Muchísimas gracias!

EL ARQUETIPO DE LA MADRE...


"La Madre y la Luna Llena representan la fase misma de la ovulación y las energías son semejantes a las de la maternidad, con su capacidad de criar, sustentar y fortalecer.
Te sientes predispuesta a sentir la abnegación que caracteriza a la maternidad, olvidándote un poco de ti misma. Tus deseos y necesidades se vuelven menos importantes, volviéndote más protectora con los otros. Te sientes responsable de tus nuevos proyectos y “alimentas” con alegrías los ya existentes.
Atraes con tu poderosa energía a los demás, sobre todo a aquellos que necesitan contención y ayuda."



©Germana Martin, de su libro "Creando con mis lunas"
La bella imagen es de la artista argentina Sandra Peñalva, que colabora amorosamente con nuestro blog. ¡Muchísimas gracias!


EL ARQUETIPO DE LA VIRGEN...




"La Virgen y la Luna Creciente representan la fase que se extiende desde el fin del “sangrado” hasta el comienzo de la ovulación (etapa pre-ovulatoria). Las energías que se manifiestan durante este tiempo se asemejan a las de una joven y vital doncella.

En esta etapa de tu devenir menstrual te encontrarás en un momento de renacimiento, plena de entusiasmo y energía.
Las energías oscuras se transforman en nuevas metas y te sientes dinámica, emprendedora, fuerte.
La fase de la menstruación ha finalizado y el cuerpo recupera su vitalidad, su flexibilidad, su júbilo."


©Germana Martin, de su libro "Creando con mis lunas"
La  bella imagen es de la artista argentina Sandra Peñalva, que colabora amorosamente con nuestro blog. ¡Muchísimas gracias!

MADRE DE LA MAR POR GUADALUPE URBINA

ABUELA MARGARITA CANTA: "AMADA TONANTZIN"

"CUANDO QUIERO ALGO, ME LO PIDO A MÍ MISMA" ABUELA MARGARITA

ABUELA MARGARITA CANTA "SOY EL PODER DENTRO DE MÍ"

ABUELA MARGARITA: "Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida."



En una entrevista publicada en La Voz de la Arboleda de Gaia se le pregunta a la Abuela Margarita: ¿Cuál es la misión de la mujer? Y ella responde:
"-Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. 
La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? 
Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. 
Cuando la mente se une al corazón todo es posible."

Abuela Margarita

ABUELA MARGARITA CANTANDO: "YO SOY DIOS"

ABUELA MARGARITA..."DEBEMOS ENTENDER QUE SOMOS SERES SAGRADOS..."



"Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. 
Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. 
Debemos entender que somos seres sagrados, que la Tierra es nuestra Madre y el Sol nuestro Padre. 
Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. “¿Cómo voy a ser propietario de la Madre Tierra?”, decían."

Abuela Margarita

ABUELA MARGARITA CANTANDO "GRAN ESPÍRITU

Soy Fragmento... poema de Aída Suárez



Soy un fragmento de mi cuerpo de mujer. 
Siento que el otro fragmento eres tu, tu, tu y tu… 
La varias partes de mi cuerpo 
son piezas de varios cuerpos pero laten en un solo corazón. 
Mis labios desean cantar, mi pecho desea sentir 
y la alegría invade cada extremo de este cuerpecito mío 
y mi barriga desea reír, reír, reír... 
Mi mano siente mi pecho, mi cadera, mi barriga…. 
Y siguo explorando… por mis muslos, por mi estrella…
Soy yo…me siento…soy toda yo. 
¿Quién soy? 
Soy un cuerpo femenino colmado de goce, 
valiente, 
dócil, 
salvaje… 
un cuerpo que se RE-integra… 
que RE-construye los fragmentos que vuelven y regresan a su lugar, 
se Re-unen, 
se RE-encuentran. 
Me lleno de sentimientos, 
de formas de sentir, 
de hacer sentir… inmensos sentidos. 
Uno, 
dos, 
tres, 
cuatro, 
cinco, 

seis… 

7.

abrazO raíz.

Aida 

Siete posibilidades de relacionarme con el mundo de mi ser… 
Soy sintiendo lo que soy. 

Aída Suárez
integrante del taller La Palabra Chamánica
http://elsenderodemisdias.blogspot.com/

la bella imagen es de Cristina López Casas

Activando los arquetipos de las diosas... Jean Shinoda Bolen


He escrito "Las diosas de la mujer madura" para que las mujeres puedan nombrar y reconocer aquello que les inquieta. El origen de estos sentimientos son los arquetipos de la diosa que hay en nuestro interior, los patrones y las energías de la psique. 
Al saber quiénes son las diosas, las mujeres pueden llegar a ser más concientes de las potencialidades que hay en ellas, las cuales, una vez reconocidas, son fuente de espiritualidad, sabiduría, compasión y acción. Cuando los arquetipos se activan, por consiguiente, nos proporcionan energía y nos transmiten una sensación de autenticidad y de haber encontrado un sentido a nuestra vida."

Jean Shinoda Bolen
"Las diosas de la mujer madura"
(fragmento de la Introducción)

Los ciclos femeninos... Clarissa Pinkola Estés


"Los ciclos femeninos según la tare de Vasalisa son los siguientes:
-Planificar los propios pensamientos y renovar regularmente los propios valores.
-Eliminar las trivialidades que ocupan la psique, barrer el propio yo, limpiar con regularidad los propios pensamientos y estados emocionales.
-Encender un fuego duradero debajo de la vida creativa y guisar sistemáticamente ideas significa sobre todo guisar con originalidad mucha vida sin precedentes para poder alimentar la relación entre la mujer y su naturaleza salvaje."

Clarissa Pinkola Estés
"Mujeres que corren con los lobos"

ATRÉVETE.... CAMBIA...

INVITACIÓN A LA DANZA DE LA VIDA... fragmentos del libro "Mapas al éxtasis" de Gabrielle Roth


"Este libro es un mapa para el éxtasis en todas sus formas. El éxtasis es mi "vuelo", un estado natural de puro ser. El éxtasis es mi experiencia de Dios. Es un estado de plena vitalidad y unidad de cuerpo, corazón, mente, alma y espíritu. Es lo que necesitamos para sanar nuestro desmembramiento psíquico. No podemos continuar divididos, el cuerpo contra la mente, la mente contra el corazón, o lo que fuere. Conozco el dolor del desmembramiento, de estar escindida de mí y contra mí. El éxtasis ha sido mi curación.
Nací para moverme y para enseñar a otros a moverse. A mover sus cuerpos. Sus corazones. Sus mentes. Sus almas. Su espíritu. Para salvar la brecha entre sueño y realidad, entre experiencia y potencial.
Mi trabajo es una unión de arte y sanación, que busca catalizar nuestra plenitud por medio de la danza, el canto, la poesía, el ritual y la meditación. A través del sufrimiento y de la experimentación he aprendido a transformar la vida cotidiana en arte sagrado.
Desde pequeña, mis energías fueron las de una sanadora: entraba en trance con facilidad, veía a través de los cuerpos, olía la muerte, sentía el nacimiento, sabía cuando alguien sufría y cómo guiarlo a través del dolor, me resultaba instintivo convertir el sufrimiento en arte. Arte de supervivencia, lo llamo.
Mi tarea consiste en despertar poder en las personas por medio del proceso creativo. Doy por supuesto que todas las personas son como yo: quieren despertar, liberarse. Liberar el cuerpo para experimentar el poder del ser. Expresar el corazón para experimentar el poder del amor. Vaciar la mente para experimentar el poder del autoconocimiento. Despertar el alma para experimentar el poder de ver. Encarnar el espíritu para experimentar el poder de sanar.
El movimiento es medicina. El ritmo es nuestra lengua madre universal. Es el lenguaje del alma y, sin embargo, porque vivimos en gran medida separados de la fuente de nuestro verdadero poder personal, es un lenguaje olvidado. Vivimos en nuestras cabezas. Vivimos una idea de lo que somos. Pensamos que sólo somos nuestra personalidad. Pero un cuerpo sin alma no tiene ritmo. Una persona sin movimiento es apenas un bulto ambulante.
En mi opinión, todos somos bailarines. Todos llevamos dentro un chamán a la espera de despertar, listo para danzar sobre el filo de la realidad."

Gabrielle Roth
Fragmento del prólogo de su libro "Mapas al éxtasis"

LOS 5 RITMOS DE GABRIELLE ROTH... UNA MIRADA...

EL CUERPO COMO CAMINO ESPIRITUAL Sistema 5 Ritmos de Gabrielle Roth


Los 5 Ritmos pueden ser practicados en una sucesión continua denominada “ola”, que ayuda al practicante a transitar de uno a otro identificando a través de su cuerpo las diferentes manifestaciones y aspectos de cada ritmo e induciéndolo a estados de consciencia propios de cada uno.

Todo ello se realiza a través de la danza, una danza en la que no existen pasos o formas estéticas concretas sino, más bien, constituye la expresión única e irrepetible de la experiencia de cada ser en ese momento guiada por el ritmo.

Fluido, Stacatto, Caos, Lírico y Quietud son 5 Ritmos que constituyen una meditación enmovimiento. Cada uno conforma un campo energético diferente en el que es posible crear con plena libertad expresiones coreográficas personales.
El ritmo Fluido busca la continuidad del movimiento, la relación entre el cuerpo y la respiración, y la recuperación de la conexión con la tierra. Ello mediante una danza circular en la que se siente el peso del cuerpo en cada nuevo apoyo. Es así como ciertos movimientos van cobrando mayor relevancia para el cuerpo y espontáneamente comienzan a emerger algunas formas que tienden a repetirse. 
Se identifica con nuestra verdad, el impulso a seguir la fluidez de nuestra propia energía, vivir escuchando y atendiendo nuestras propias necesidades, receptivos a nuestro mundo interno. Cuando nos abrimos a la fluidez de nuestros seres físicos, cuando sentimos nuestros cuerpos, otros caminos se abren. 
Físicamente, este ritmo es la manifestación de lo femenino. Se identifica con todo lo receptivo, lo circular, lo cíclico, lo continuo, la contención. Es aquí donde invitamos a la danza a entrar en nosotros. En la respiración llevamos la consciencia a la inhalación.
La parte del cuerpo más importante en esta etapa de la “ola” son los pies; por lo tanto, se pone énfasis en el enraizamiento, el peso del cuerpo, el sostén de la tierra.
En el Stacatto, los movimientos tienden a ser determinados. De él surgen ángulos y líneas con direcciones definidas que abren camino a una manifestación concreta de la energía interior. Es identificable con todo lo masculino y, al mismo tiempo, es la puerta al corazón. Este ritmo guarda las enseñanzas de cómo salir al mundo conectados con nuestros pies y nuestros sentimientos. Es el que sostiene todo aquello que es lineal, al guerrero que todos llevamos dentro.
Es la parte en nosotros que se manifiesta y lucha por lo y los que amamos. Es el maestro de los límites, el protector y el embajador del ser fluido que vive en nosotros, de la claridad y de llevar nuestras intenciones a la acción.
En lo físico se expresa con movimientos percusivos, lineales, con definición, con principio y final. En el cuerpo, la puerta del Staccato es la cadera. En la respiración, la consciencia se lleva a la exhalación.
El Caos, en tanto, tiene que ver con la acción de “soltar” haciendo que la vibración de la música sea la fuerza que impulsa cada movimiento. La mente ocupa todos los espacios en total libertad.
Es la unión de lo femenino y lo masculino, que da como resultado el acto de creación, el arte. En él soltamos todo aquello que ya no nos sirve, liberándonos de nuestros preconceptos e ideas, y entregándonos a la experiencia de quiénes somos realmente, seres libres, creativos e intuitivos.
Es el lugar de la mente integral y el espacio de lo desconocido. Físicamente se manifiesta a través de soltar el cuerpo y toda su resistencia o rigidez, disolviendo las formas, las estructuras, llevados por el ritmo. La cabeza es la puerta de conexión con este ritmo. Aquí se encuentran la exhalación y la inhalación.
El Lírico es un íntimo reconocimiento de la energía del ser humano. Aquí el movimiento trasciende el cuerpo físico, mezclándose con el espacio que lo rodea, en un todo.
Es el ritmo de nuestra alma, el ritmo de la liviandad que se produce tras la liberación del Caos, de lo expansivo, del juego y de la conexión con nuestra humanidad y con las múltiples maneras en la que esta se expresa.
La conexión con la totalidad, con la sacralizad de lo mundano.
En lo físico se manifiesta con movimientos livianos y aéreos, repetitivos. Su puerta de manifestación es a través de la interconexión de manos y pies.
La Quietud, finalmente, manifiesta la unidad experimentada por cada ritmo -el movimiento, la personalidad de quien baila, la respiración, el espacio externo-. Se llega, entonces, a un mayor grado de conciencia del momento presente.
Es el espacio hacia donde los participantes se dirigen a través de esta práctica. La danza es el vehículo, la quietud es el destino. Moverse en la quietud y ser quietud en el movimiento es la manifestación de la más elevada sabiduría humana. Tomar consciencia del vacío interno y ser un receptáculo de ese vacío.
La expresión física del movimiento es guiada por los pies y pautada por la respiración y por el mismo vacío, que toma múltiples formas.

Carolina Montiel
Artículo publicado en la revista Uno Mismo 


y tomado del blog 5 Ritmos

CUANDO LAS ABUELAS HABLAN ... TEXTO DE SOPHIA STYLE


“El Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas se propone dar nueva vida a ritos y prácticas que ayuden a salvar los problemas de la Tierra y de los pueblos que en ella habitan para acercarnos a la paz mundial.”
Veintidós de julio de 2008. Llegó la hora. El ritmo del tambor se va acercando mientras observo a varias mujeres que contemplan el cielo azul. Tres águilas vuelan en suaves círculos sobre el fuego alrededor del cual estamos reunidas. Detrás nuestro aparece una procesión llena de color y vemos las inconfundibles figuras de 13 ancianas. Las hay altas y bajitas, algunas en silla de ruedas o ayudándose de otra para caminar, pero todas con una presencia formidable que nos recuerda algo olvidado, antiguo y propicio.
Sólo con mirarlas corren las lágrimas por las mejillas de docenas de personas. Hemos venido de toda Europa, incluso de Perú, a una finca cerca de Borja (Zaragoza) para vivir tres días con el Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas.

LA VISIÓN QUE LAS UNIÓ

Hace cuatro años, este grupo impresionante de mujeres de todo el mundo se reunió por vez primera en tierras de la confederación iroquesa en el estado de Nueva York. La principal impulsora de esta iniciativa visionaria y ambiciosa es la doctora Jeneane Prevatt, más conocida como Jyoti, que fundó el Centro de Estudios Sagrados de Sonora (California) con el fin de conservar formas indígenas de vivir y de orar. Durante años, ella y otros miembros de la comunidad kayumari tuvieron la visión de un círculo de mujeres, todas ancianas, se unirían para ayudar a sanar la Tierra. En el año 2002, Jyotiviajó para compartir esta visión con Bernadette Rebienot, anciana bwiti de Gabón, y con Maria Alice Campos Freire, sanadora tradicional de la Amazonia brasileña. Ambas se entusiasmaron: también ellas habían estado recibiendo esa visión. Y ambas acababan de firmar cartas prácticamente idénticas con otros grupos tribales en las que declaraban que había llegado la hora de que los pueblos originarios emergieran como guardianes del planeta.
Jyoti comprendió que era el momento de reunir a abuelas de todo el mundo, como cuentan antiguas profecías: “Cuando las abuelas de las cuatro direcciones hablen, estará llegando una nueva era.” Jyoti inició entonces su búsqueda a partir de los contactos con grupos indígenas que el Centro de Estudios Sagrados había ido desarrollando. Envió cartas de invitación a 16 abuelas indígenas de todo el mundo. A algunas las conocía ya; a otras, no. Aceptaron 13, todas ellas sanadoras y mujeres de medicina plenamente reconocidas y respetadas en sus comunidades. Procedían de las selvas de África y América del Sur, de las llanuras, de bosques y desiertos de América del Norte, de las montañas de Oaxaca, del Ártico, de Guatemala, de Nepal y de Tíbet.
La primera vez se reunieron alrededor de una mesa sobre la que lucía una tela ritual expresamente decorada con las 13 lunas del año. Rita Pitka Blumenstein, la abuela yupik, repartió con lágrimas en los ojos una piedra y una pluma de águila para cada una de las otras abuelas. Las había guardado como un tesoro desde que su bisabuela se las dio cuando tenía 9 años diciéndole que algún día sería miembro de un consejo de abuelas y que tendría que compartir con ellas las 13 plumas y piedras. También las demás abuelas, cada una a su manera, habían recibido sus propios signos y profecías y se sentían llamadas a hacer que se cumplieran.

NACIMIENTO DEL CONSEJO

Decidieron dar fuerza a sus voces con una alianza global que diera nueva vida a tradiciones, ritos y prácticas que pueden ayudar a sanar los problemas de la Tierra y de los pueblos que en ella habitamos. Así nació el Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas, tras lo cual se propusieron reunirse cada seis meses en la tierra de cada una de ellas hasta el año2012 para compartir las antiguas prácticas y ceremonias de sus comunidades y unir sus oraciones por la paz mundial.
Con increíbles esfuerzos físicos y logísticos, y no sin obstáculos, desde mayo de 2005 las abuelas se han reunido ya en las comunidades de cuatro de ellas. Han estado en Santa Fe (Nuevo México), hogar actual de Flordemayo, la abuela maya originaria de Guatemala; en Oaxaca (México), con la chamana mazateca, mamá Julieta; en Dharamsala (India), donde recibieron la bendición del Dalai Lama, con la abuela tibetana Tsering Dolma Gyaltang, y en las Black Hills de Dakota del Sur, hogar de las hermanas Beatrice y Rita Long Visitor Holy Dance. En ese quinto encuentro en Dakota del Sur, la fundadora del colectivo de mujeres Arboleda de Gaia, Marianna García Legar, invitó a las 13 abuelas a venir a España para traer a Europa su sabiduría ancestral. Aceptaron encantadas, ya que se trata de su única visita a Europa antes de 2012. Aprovechando este viaje histórico a la tierra de los conquistadores, las abuelas hicieron escala en el Vaticano para entregar personalmente al Papa una carta en la que piden que se anule la bula papal de 1493 que sentó las bases para el exterminio de millones de hombres y mujeres indígenas en todo el mundo.

SUS INSTRUMENTOS DE ORACIÓN Y SANACIÓN

Tras volver del encuentro con las 13 abuelas, a menudo la gente me preguntaba: “¿Y qué hicisteis?”. Yo les respondía que estar presente en un encuentro de las abuelas es como cruzar un umbral que lleva a un mundo increíblemente rico en significado y en símbolos, en belleza y en autenticidad. Las abuelas son, sobre todo, mujeres de oración, y gran parte del encuentro, mañana, tarde y noche, consistió en ceremonias de oración guiadas por cada una de las abuelas según sus respectivas tradiciones en un amplio campo bajo el sol radiante o bajo el cielo estrellado. En el centro de los rituales arde un fuego vivo y sus instrumentos de oración y sanación incluyen tambores (latidos de la Madre Tierra), incienso, plumas y agua para purificar. Cantan, danzan, entran en trance y tejen su magia de forma tangible y apasionante. Cuando rezan en voz alta, sentimos la grandeza de sus corazones. Las abuelas interceden continuamente por todo el mundo; por los que sufren y por la Tierra. Expresan su gratitud y reverencia ante la vida, piden sanación y perdón individuales y colectivos, y se desplazan alrededor del círculo para dar bendiciones personales a las más de 150 personas que estamos allí reunidas. Bajo la sombra de los árboles escuchamos a cada una de las abuelas. Sus palabras mesuradas, simples pero profundas, nos recuerdan formas antiguas que están en vías de extinción. Según ellas, ahora es el momento de decidir cómo vamos a vivir y a perdurar sobre la Tierra. Su sentimiento de apremio es fruto de la experiencia: aguas contaminadas en Dakota por la minería de uranio, desechos radiactivos que se almacenan en Tíbet, alcoholismoy drogadicción en las reservas de los nativos norteamericanos, patentes pirata sobre las plantas y el saber de la Amazonia. Cuando la abuela africana Bernadette Rebienot, con su presencia poderosa e inmensa, afirma que “ha llegado la hora”, no cabe dudarlo. Las mismas profecías tribales que otorgan un papel clave a las abuelas en la renovación del mundo afirman también que estamos en la “undécima hora”; que si no transformamos nuestra forma de relacionarnos entre nosotros y con la Madre Tierra, viviremos cataclismos apocalípticos.

EN COMUNIÓN CON EL MUNDO NATURAL

Las abuelas practican y predican un activismo espiritual que hunde sus raíces en la naturaleza. Son mujeres de oración y de acción, y para ellas la búsqueda de la paz mundial no puede separarse del camino de sanación que todos necesitamos emprender para recobrar la paz interior y la plenitud. El núcleo de su mensaje es el principio más básico de las culturas indígenas: toda vida es sagrada. Lejos de ver a la naturaleza como almacén de materias primas o de recursos naturales, las abuelas nos guían hacia una relación de reverencia y de unión con los elementos; imparten su sabiduría a quienes están abiertos a escuchar y a aprender.
Cuando le preguntamos de qué manera podemos cambiar las cosas, la abuela Mona Polacca, con su hermosa sencillez, responde:
“Cada uno de nosotros puede cambiar las cosas desde el momento en que nos levantamos con el modo en que usamos el agua, el modo en que respiramos el aire, el modo en que agradecemos este nuevo día, la luz del sol o el abuelito fuego, o el modo en que tocamos la tierra.”
Cuidar el agua es un mensaje urgente que se repite en sus encuentros y que ha sido un tema central en su visita a España. Las abuelas rezan por la recuperación de las aguas en todo el mundo y participan en proyectos que emplean la permacultura para proteger las aguas locales y hacer renacer las fuentes.
En una entrevista en la conferencia de Bioneers de 2007, en California, la Abuela Maria Alice mencionó una visita que había realizado a España. Llegó a un lugar que parecía completamente seco, pero a pesar de ello sentía una presencia muy poderosa del agua. Luego le contaron que chamanes y sanadores de todo el mundo habían dicho que “éste es lugar de agua”. Y ella comprendió “que el agua se esconde de la gente que no se entrega a ella, que no la consagra, que no la contempla y dice ‘esto es sagrado y precioso’. El agua se esconde… y tendremos sed.”
En el corazón de todos los proyectos en los que las abuelas participan late un mensaje de fondo: las soluciones a los problemas de hoy radican en una profunda transformación del modo en que vemos el mundo y en el redescubrimiento de nuestra conexión espiritual con nosotros mismos, con nuestros hermanos y hermanas de todas partes y con la Tierra.

EL USO DE PLANTAS MEDICINALES SAGRADAS

Otro aspecto clave de muchas de las prácticas de sanación de las abuelas es la utilización de plantas medicinales sagradas, como el peyote y los hongos sagrados en América del Norte, el Santo Daime (ayahuasca) en la Amazonia o la raíz de iboga en África. Las abuelas afirman su derecho a usarlas sin trabas legales, puesto que las consideran regalos de la Tierra para ayudarnos a recuperar nuestra conexión con el espíritu y son usadas en sus comunidades desde hace mucho tiempo para sanar enfermedades físicas y mentales.
Como señala Jyoti, estas mujeres son literalmente “bibliotecas andantes” con un saber inmenso sobre los remedios tradicionales ahora codiciado por las multinacionales farmacéuticas.
La Abuela nepalí Aama Bombo –que significa “madre chamana”– recibe cada mañana en su casa a más de cien pacientes. Su padre era un importante chamán de la tradición tamang, en la que la práctica del chamanismo está vedada a las mujeres. Por esa razón fue mantenida al margen de las prácticas chamánicas,
pero los espíritus de su padre y otras divinidades y fuerzas empezaron a visitarla después de la muerte de éste y la enseñaron a ser chamana y a sanar.

EN BUENAS MANOS

Las 13 abuelas reviven la antigua tradición precristiana de la sacerdotisa o mujer medicina que ha sido iniciada a través del rito de paso de la menopausia y puede compartir la sabiduría que ha ido adquiriendo a lo largo de las lunas.
De hecho, en muchas culturas tribales originarias existía un consejo de abuelas que tenía la última palabra sobre cuestiones clave para la comunidad, como el ir o no a la guerra. Tomaban sus decisiones tras considerar a fondo las consecuencias de sus actos en las siete generaciones siguientes.
La abuela Bernadette señala que las abuelas de Gabón se reúnen regularmente en la selva para compartir visiones y orar por la paz mundial y el bienestar de su pueblo, y que en Gabón, “cuando las abuelas hablan, el presidente escucha”. En Borja, una de las que escucharon fue Manuela de Madre, figura prominente de la política catalana.
Para muchos, este consejo internacional de abuelas señala el despertar de lo que se ha llamado “arquetipo de la abuela” o “era de las abuelas”. Según Jyoti, el arquetipo de la anciana sabia “toca y nutre algo muy profundo en nuestro interior”.
Como no podía ser de otra manera, en nuestra cultura adolescente e hiperactiva, que rinde culto a lo joven y a lo superficial y que desde hace tantas generaciones reprime lo femenino, son las ancianas sabias quienes nos guían a recuperar el equilibrio. Ellas representan todo lo que el Occidente moderno ha querido ignorar. Héctor Figueredo, uno de los pocos hombres que asistieron al encuentro, decía que “aquí debería haber habido más hombres que mujeres”. Los hombres que participaron fueron reconocidos por las abuelas como ejemplos de una nueva relación entre lo masculino y lo femenino. El momento clave para Héctor fue oír a la abuela cheyene Margaret Behan referirse a todos nosotros como “mis nietos”. “De repente, sentí en mis huesos que ellas son nuestras abuelas”, abuelas adoptivas y espirituales. Una profecía hopi afirma que “cuando las abuelas hablen, el mundo sanará”. Estamos en buenas manos. 

Texto: Sophia Style, en la revista Integral.

¿QUÉ SON LOS CÍRCULOS MATRÍZTICOS? Entrevista a nuestra querida Mahi, co-fundadora del Círculo Matríztico de Chile

1.- ¿Qué son los círculos matrízticos?
Los círculos matrízticos son espacios de encuentro entre mujeres, en un ambiente de contención, respeto, amor, conversación, celebración, sanación, ritual y espiritualidad femenina, en los cuales compartimos conocimientos, sabiduría, experiencias de vida, rezos y ofrendas a nuestra Tierra, danzamos, festejamos la vida en todas sus facetas, nos reconocemos como mujeres con nuestros dolores y nuestras dichas, sintiendo el poder que llevamos en el corazón.
Buscamos tejer redes entre diversos círculos de mujeres existentes en diferentes rincones de Chile y de todo el mundo, así como también impulsamos la creación de nuevos círculos femeninos, para que cada día mas mujeres puedan experimentar la magia que se crea cuando las mujeres nos reunimos en un círculo con un centro espiritual, y recuperar esos perdidos espacios de encuentro femenino, de “escuela de vida” en la cual aprendemos las unas de las otras, compartiendo con mujeres de diversas edades y generaciones, descubriendo el encanto de ser mujeres, de conectarnos con nuestra naturaleza femenina y sus ciclos.
En el entendimiento de que somos nosotras mismas quienes primero que todo tenemos que honrarnos y reconocernos como mujeres sagradas, creadoras de vida, y apreciarnos, amarnos, tratarnos con respeto, y así a nuestras hijas, nuestras madres, amigas, hermanas, y compañeras de camino.
Somos un entramado entre diversas relaciones basadas en el amor, el respeto y la aceptación. Retomamos el legado de nuestros antepasados a través de las ceremonias de círculos y honramos la energía femenina que surge de la matriz, desde nuestro vientre y que nos hermana como mujeres, como madres, como compañeras de tribu, validando el pensar conectado al corazón, nuestra intuición, nuestra creatividad, el arte de ser mujeres y compartir en unidad.
2.- ¿Cuál es la relación entre ustedes y la espiritualidad de las mujeres?
Como todo circulo siempre tiene un centro, el nuestro está en la espiritualidad femenina, que es el eje que nos sostiene, y se manifiesta como un compartir en conexión con una forma de espiritualidad que encarna lo sagrado de la vida desde lo terrenal y cotidiano, en el valor de nuestras relaciones, con nosotras mismas, los otros y toda nuestra Tierra.
Una espiritualidad que nos abarca mas allá del individuo, como comunidad, como círculo, en la que nos reconocemos como madres creadoras de vida en los diferentes niveles (ya sea que seamos madres físicamente o no) una forma de espiritualidad que no esta separada de nuestro cuerpo de mujer, ni del “cuerpo” de nuestra Tierra, una forma de espiritualidad que nos recuerda que todas podemos ser sacerdotisas de nuestro propio templo, valorando la diversidad, la fluidez, reconociendo la belleza que vive en nuestro interior y que podemos vernos en los espejos de las otras, lo que nos trae la conciencia de la unidad, del espacio uterino, circular, acogedor y de amor infinito más allá de toda diferencia.
3.- ¿Cuál es el objetivo de los ritos y ceremonias que realizan? ¿Cuáles son las más importantes o significativas?
En nuestro círculo recogemos diferentes ritos y ceremonias de diversas tradiciones y tiempos, validando la diversidad y la integración. El objetivo profundo tiene que ver con el recuperar los espacios de intercomunicación con las diversas fuerzas de la vida y de toda la naturaleza, así como compartir en comunidad las influencias de las diversas energías de la naturaleza, recordar el valor de agradecer, hacer ofrendas y pedir bendiciones para momentos importantes de nuestras vidas, así también el recuperar los ritos de paso (menarquia , matrimonio, parto, menopausia, etc.) como una forma de generar un espacio para elaborar tanto internamente, como en comunidad, todos los cambios que nos traen las transiciones.
En general los ritos más significativos son los que están conectados con los ciclos de la naturaleza, con el ciclo de la luna (celebraciones de luna nueva y luna llena por ejemplo) y los que tienen que ver con la rueda del año (equinoccios, solsticios y los puntos intermedios entre estos) ya que todas esas son fechas de poder y mayor energía, sin embargo lo más importante, más allá de la forma y el momento en que lo hagamos, es el sentido que tiene el rito que estamos haciendo, y cual es nuestra intención y propósito que estamos sosteniendo con ello.
4.- ¿Por qué los ritos que realizan son importantes para el trabajo espiritual de las mujeres que participan?
Es importante recuperar nuestra memoria, que es la memoria de nuestras abuelas, nuestras antepasadas y nuestros antepasados que vivían en conexión con la naturaleza y sus ciclos. Hoy es importante redespertar esa fuente que ha sido dormida por la inercia del status quo en el que vivimos, redespertar esas claves que llevamos en la sangre y grabada en la piel y que se manifiesta como una necesidad de conectarnos con los principios sagrados de la existencia, y de recuperar la fuente de ritos de pasaje como experiencia en nuestra vida, que actualmente se han perdido y hace mas difícil la aceptación de las diversas etapas de la vida, así como de los acontecimientos importantes de la vida. Los ritos nos recuerdan el sentido de los procesos y los ciclos y que no vivimos una vida lineal, ni unidireccional, sino que llena de transiciones que es bueno establecer para encarnar de mejor forma todo lo que ellas implican, así como también recuperar las instancias de sanación, y de conexión con la inmensa fuente de vida que palpita en el corazón de la naturaleza, en sus ciclos.
5.- ¿Sientes que hay una necesidad espiritual en las mujeres hoy en día? ¿Cuáles son las características de las mujeres que llegan o integran circulo matríztico?
La necesidad espiritual creo ha estado siempre, sin embargo por la forma de vida que llevamos hoy en día en el acelerado mundo urbano occidental, en un sistema capitalista y patriarcal la necesidad espiritual resurge con mas fuerza en las mujeres que nos damos cuenta del malestar que todo este sistema implica, de lo al revés que funciona el mundo y sentimos esa necesidad de retomar el contacto con referentes de espiritualidad que estén conectados a nuestra experiencia de mujeres.
Creo que la característica principal es la diversidad, de colores, de aromas, de formas, de edades, mas en el reconocimiento de la igualdad que hay más allá de eso y de que el hecho de ser mujeres nos hermana de una forma muy especial y misteriosa. En general son mujeres que llevan un largo camino de espiritualidad y sienten la alegría de compartir desde un espacio amor, belleza y fuerza femenina, así como también mujeres que han relegado su ser esencial por mucho tiempo y que se sienten llamadas a buscar algo mas, mujeres que buscan contención, sanación, protección, y un espacio de inspiración mutua, de mucha retroalimentación desde la diversidad
6.- ¿Creen en el poder de las espiritualidad para sanar a las personas?
Totalmente. Desde la conexión con la espiritualidad es que podemos trasformar de raíz nuestras vidas, y en esa transformación está la sanación, una sanación desde el alma, desde el corazón que encuentra la paz, el regocijo, la calma, el amor infinito y la comprensión de que somos parte de un todo interconectado, que nuestra labor en la vida es ser instrumentos de la energía divina, manifestándola con la cualidad única e irrepetible que llevamos cada uno de nosotros, y a través de esa fuente tenemos también la posibilidad de ser instrumentos de sanación, sobretodo las mujeres que tenemos una cercanía natural con los dones de sanar, a través de las hierbas, los masajes, a través de una caricia, de un abrazo, de una mirada llena de amor, de un rezo profundo desde el corazón, desde la aceptación de mi misma, y de mis compañeras, desde el no juzgar es que generamos aceptación y con ello sanación y transformación

Entrevista realizada a Mahi (Psicóloga, Co-fundadora del Círculo Matríztico (Chile) por Patricia Cocq de Feministas Tramando

En la foto, Mahi y Zaida, queridas hermanas, en la Conferencia de la Diosa 2009, Capilla del Monte, Argentina.

EL VIAJE DE LA HEROÍNA por Germana Martin


Las mujeres que nos encontramos entre los treinta y los cincuenta años, al decir de Maureen Murdock, hemos transitado el estereotípico viaje heroico masculino buscando la aprobación de la sociedad y de lo externo. Hemos pasado gran parte de nuestra vida buscando reconocimiento fuera de nosotras mismas: nuestros padres, nuestra familia, nuestra pareja, nuestros amigos. Es decir, depositando nuestra autoestima y bienestar en los otros.

Muchas de nosotras nos hemos esforzado por cumplir con todos los mandatos patriarcales: tener una carrera profesional, ser independientes económicamente, obtener el éxito en lo que realizamos, etc. etc. Y cuando llegamos a este lugar de logros y metas alcanzadas, nos preguntamos ¿Para qué sirve todo esto?

Tomamos conciencia de todo lo que hemos sacrificado de nuestras vidas por seguir estos modelos impuestos, sin escuchar nuestras propias necesidades femeninas, sin respetar nuestros ciclos, nuestra naturaleza intuitiva, nuestros instintos sabios, nuestra voz más genuina y ancestral. Hemos seguido un modelo que niega lo que en realidad somos.

Es entonces, al llegar a este momento de crisis (cambio), cuando decidimos abrazar nuevamente nuestra verdadera naturaleza, recuperando nuestro valor como mujeres y sanando la herida de lo femenino.

Este viaje interior es muy importante, quizá lo hayamos empezado hace algún tiempo, y su punto de arribo es convertirnos en seres humanos integrados, equilibrados, completos.
Como en la mayoría de los viajes interiores el camino no es fácil. El sendero que recorremos como heroínas no tiene mapas, ni señales, ni guías turísticos. Nuestra propia intuición, nuestra energía femenina es la que nos guía como única brújula.
Es un viaje que no sigue caminos rectos, que nos conduce por lugares que parecen los mismos, haciéndonos sentir desorientadas o perdidas. Raramente contaremos con ayuda del mundo exterior y muy frecuentemente se nos boicoteará o interferirá en nuestro andar.
Algunas veces este viaje interno es consciente pero en otras ocasiones no lo es, generándose así en nosotras un significativo malestar emocional, conflictos con nuestros vínculos más próximos, enfermedades psicosomáticas y cierta insatisfacción que comienza a inquietarnos cada día más.
El viaje de la heroína es un recorrido psíquico y espiritual que nos lleva finalmente a una totalidad donde se integran todas las partes de nuestra naturaleza. 

“Todas nosotras podemos considerar nuestra propia vida como una historia que se desarrolla a través de una serie de experiencias cíclicas, cada una de las cuales tiene tres fases: separación, prueba (proceso de aprendizaje), retorno.”
Linda Sussman

El viaje fue iniciado hace un tiempo ya, cuando salimos a buscar nuestra propia identidad en una cultura signada por lo masculino y alejándonos de lo Femenino.
En esa primera etapa de nuestra vida hemos desarrollado habilidades masculinas, nos hemos vuelto competitivas y productivas, buscando el éxito en lo externo y en todo aquello que nos prometía nuestra cultura.
Hemos logrado todo lo que nos habíamos propuesto y, sin embargo, nos sentimos vacías, temerosas, indecisas o frustradas ¿Qué nos sucede entonces? ¿De qué nos ha servido todo esto?
Creo que la respuesta es que hemos perdido la relación íntima con nosotras mismas.
Joseph Campbell nos dice: “el interés primordial de la mujer es el criar. Puede criar un cuerpo, un alma, una civilización, una comunidad. Si no tiene nada que criar, de alguna forma pierde el sentido de su función.” Maureen Murdock agrega: “muchas mujeres que han abrazado el viaje heroico masculino han olvidado cómo criar, cómo criarse a sí mismas.”
Es así como, luego de enfrentarnos con el vacío al que nos arroja el modelo masculino, ya que nos hace sentir incompletas, salimos a buscar nuestra perdida alma femenina.
En este tramo del viaje heroico pasamos por momentos de confusión y de dolor, de enojo y de tristeza, buscando los pedazos de nosotras mismas que hemos perdido en el camino hasta hoy.
Debemos aprender nuevamente a escucharnos, a reconocernos, a percibir nuestro cuerpo y nuestro corazón. Debemos encontrar el camino de regreso a casa y es natural que tengamos miedo, ya que nos sentimos desprotegidas y confusas en un mundo de reglas masculinas, sin embargo contamos con nuestra sabiduría instintiva que es la que nos guiará de aquí en más.
Es en este momento de nuestras vidas, cuando sentimos muy fuertemente el anhelo de reunirnos con nuestra naturaleza femenina y curar esta ruptura.

“Cuando una mujer decide dejar de jugar según las reglas patriarcales, no tiene indicadores que le digan cómo actuar y sentir. Cuando no quiere ya perpetuar formas arcaicas, la vida se hace emocionante, terrorífica.”
Maureen Murdock

“El cambio asusta, pero donde hay miedo hay poder. Si aprendemos a sentir nuestro miedo sin dejar que nos detenga, el miedo se convierte en aliado, en una señal que nos dice que algo que hemos encontrado puede ser transformado. A menudo nuestra verdadera fuerza no radica en aquello que representa lo familiar, lo cómodo o positivo, sino en nuestro propio miedo y en nuestra resistencia a cambiar”
Starhawk

Al enumerar las etapas del viaje, hemos dicho que luego de un inicial alejamiento y rechazo de lo femenino (que se manifiesta también en un alejamiento y ruptura con la madre) nos sumergimos en el mundo masculino para conseguir lo que esta cultura patriarcal nos ofrece engañosamente como valioso.
Luego de este descenso que puede manifestarse de muchas maneras (depresión, ansiedad, confusión, pánico) comenzamos poco a poco a curar la herida que nos ocasionó la separación de nuestro universo femenino.
A este proceso Murdock lo llama sanación de la herida Madre/Hija, aunque esto puede o no coincidir con una curación literal de la relación con nuestras madres. Esta curación se dará dentro de nosotras cuando comencemos a nutrirnos, a conectarnos con nuestra intuición, nuestra sexualidad, nuestra creatividad y nuestro sentido del humor.
Es importante también que podamos identificar y rescatar todo lo masculino que nos ha enriquecido para poder integrar ambos aspectos, lo femenino y lo masculino.
Maureen Murdock explica muy claramente esta integración:

“La heroína tiene que convertirse en una guerrera espiritual. Esto exige que aprenda el delicado arte del equilibrio y tenga la paciencia para permitir la lenta y sutil integración de los aspectos femenino y masculino de sí misma. Primeramente anhela perder su ser femenino y fundirse con lo masculino, y una vez que lo ha hecho, empieza a darse cuenta de que esto no es ni la respuesta ni el fin. No debe descartar ni renunciar a lo que ha aprendido a través de su búsqueda heroica, sino que debe aprender a ver lo que con tanto esfuerzo ha aprendido y logrado, no tanto como una meta, sino como una parte de todo el viaje. Entonces empezará a usar estas habilidades que ha aprendido para la obra más ingente de unir a los demás, en lugar de usarlo para su propio beneficio personal. Este es el matrimonio sagrado de lo femenino y lo masculino: cuando una mujer puede servir de verdad, no sólo a las necesidades de los otros, sino a la vez responder y valorar las suyas propias.”

Si bien este viaje es todo un desafío que puede parecernos peligroso, es la más maravillosa aventura que podamos emprender.
En los momentos difíciles o confusos deberemos recordar que ninguna heroína viaja sola. Contaremos con muchas aliadas en nuestro camino, para vencer obstáculos y compartir dones, para acompañarnos en los momentos de crisis y celebrar juntas cada uno de nuestros logros.
Habremos aprendido a generar nuestros propios espacios, creando círculos de mujeres donde seremos escuchadas y contenidas, donde podremos espejarnos en nuestras compañeras de ruta sin ser juzgadas ni rechazadas.
Seremos maestras unas de otras, en un crecimiento mutuo que nos enriquecerá como individuos, haciendo extensivo este bienestar a nuestros seres más próximos como así también a nuestra comunidad.
Juntas transitaremos este sendero de retorno hacia lo Femenino Sagrado: nuestros mitos, nuestras diosas, los arquetipos que atesoran nuestra auténtica esencia de mujeres; todo aquello que nos llevará, paso a paso, hacia el centro de nosotras mismas.

 ©Germana Martin
Artículo basado en la interpretación del libro de
Maureen Murdock "Ser Mujer.Un viaje heroico"

La imagen es de Adelaida Guevara (México)
Ha sido tomada de su blog "mon petit monde"
http://adeguevara.blogspot.com/

DETRÁS DE LAS PALABRAS... UN BREVE TEXTO DE NORAH LANGE


-No sabes -me dijo- las posibilidades que se mueven detrás de las palabras. No sabes cómo cambia la palabra lámpara a la luz del día, delante de mucha gente, o cuando estamos solos, esperando. Especialmente cuando estamos solos. Entonces decimos lámpara, o terciopelo, o carretera, y la palabra varía, asemejándose a muchas cosas que no son lámpara, ni terciopelo, ni carretera. Es como si la arrojáramos al agua y los círculos la fueran dispersando, dándole movimiento. Hasta es posible llegar a tenerle miedo. Yo lo he ensayado con mi nombre. A veces, en mi cuarto, pronuncio mi nombre en voz baja, cambiando de tono hasta que parece acudir desde sitios recién descubiertos para encontrarse conmigo. Ensáyalo con tu nombre y verás.

Me dispuse a olvidar lo que me decía, porque siempre me hablaba de cosas semejantes. Pero esa noche -ya acostada- decidí probar mi nombre a solas. Primero lo dije en voz baja, como si yo misma me interrogara:
-¿Norah?
Pronunciado por mí, mi nombre cambiaba de sentido, no parecía un nombre. Seguí llamándome:
-¡Norah! ¡Norah!
Mi nombre emergía de mí y regresaba, porque era yo quien me llamaba sin lograr responderme. Me pareció que mi nombre salía a vagar para volver a guarecerse, inútilmente, en esa olvidada región de donde sólo acudía cuando alguna voz lo recordaba.
Apagué la luz y persistí en pronunciarlo con una voz apremiante y baja, la que empleamos para llamar a alguien sin que los demás se enteren. Era como si cuchicheara conmigo misma, remotamente, desde un espejo:
-¡Norah! ¡Norah!
Mi nombre se agrandaba, se internaba en zonas desconocidas, regresaba de golpe, al fondo de mí misma.
De pronto, sentí miedo, segura de que me había engañado, de que me había ocultado misteriosos desenlaces. Me pareció que pronunciar mi nombre a solas era como anunciar un peligro o, peor aun, como si algo, en la oscuridad, me rozara la mano.
 

Norah Lange
De su libro "Antes que mueran"
Norah Lanqe nació el 23 de octubre de 1905 en Buenos Aires y murió el 4 de agosto de 1972 en la misma ciudad.
Fue una narradora y poetisa argentina de vanguardia, vinculada primero al Grupo Martín Fierro, especialmente con Jorge Luis Borges y luego al Grupo Proa de Leopoldo Marechal. Destacada por haber roto en Argentina el canon de que las mujeres no debían escribir prosa. Fue la esposa del escritor Oliverio Girondo.

TRAILER DEL DOCUMENTAL "EL CONSEJO DE LAS 13 ABUELAS"



En 2004, trece mujeres indígenas de distintas partes del mundo se reunieron y crearon una alianza para salvar la Madre Tierra. Para ello, fundaron el Consejo Internacional de las trece abuelas. Durante 4 años viajaron por la selva del Amazonas, las montañas de Méjico, Norte América, visitaron el Dalai Lama en la India y cada una de ellas aportó su visión sobre cómo sanar el planeta y su lucha por una llamada al cambio global, antes de que sea demasiado tarde.

BRILLANTINA DE AGUA por Ana Prada

POEMA DE CONCEIÇAO EVARISTO, poeta brasilera



Una gota de leche me escurre entre los senos.
Una mancha de sangre me adorna entre las piernas.
Media palabra mordida huye de mi boca.
Vagos deseos insinúan esperanzas.
Yo-mujer en ríos rojos inauguro la vida.
En voz baja
violento los tímpanos del mundo.
Yo anticipo.
Yo antes-vivo
Antes - ahora - lo que ha de venir.
Yo hembra-matriz.
Yo fuerza-motriz.
Yo-mujer
abrigo de la simiente
motor continuo del mundo.

Extraído del blog "La Voz de la Arboleda de Gaia" 
http://lavozdelaarboleda.blogspot.com/ 
Gracias hermanas!

UN GRANO DE SAL... POEMA DE ELIZABETH CAZESSÚS


Hay en cada uno de nosotros
un grano de sal en los labios
que un día germina, madura y crece
hasta convrtirse en un árbol de palabras;
da flor y fruto
vive y muere en un jardín de sal.

Elizabeth Cazessús
Nació en Tijuana, Baja California en 1960.
Libros de Poesía:: Ritual y canto (1994), Veinte apuntes antes de dormir (1998),
Mujer de sal (2000) y Huella en el agua (2000).

Entrevista a la Abuela Margarita



“También vi aquí una cultura que reconocía a la Tierra como madre y al Sol como padre”
La abuela Margarita, de origen chichimeco y maya, trae la visión de los pueblos de América
Javier Ruiz
www.laverdaddecanarias.com

En las culturas ancestrales de América, que tradicionalmente no utilizaban la escritura, los ancianos siempre fueron los recipientes donde se guardaron los conocimientos. De hecho, para los incas, tayta quiere decir padre o anciano, pero también maestro. Muchos de los indios amazónicos consideran aún hoy a las abuelas como las responsables de transmitir a los niños los conocimientos de su pueblo a través de sus canciones. Esa es la labor que lleva a cabo la abuela Margarita, heredera de las tradiciones del pueblo chichimeca, civilización anterior a los aztecas que habita en el norte de México, y del maya. Margarita visitó Tenerife para llevar a cabo un temascal, baño de vapor tradicional. “Temascal viene de temascali, cali, casa y temas es caliente. Es como entrar al útero de la tierra y sirve para sacar todo lo que nos estorba de nuestro cuerpo”, explica. Con sus ritos, sus canciones y sus costumbres, Margarita abre la puerta a otro modo de ver la vida y el ser humano.

LA VERDAD.- Las relaciones de usted no son sólo con las personas, son también con las montañas, con las piedras, los árboles, el mar, ¿qué le dicen los árboles, las montañas y el mar cuando viene a Canarias?

MARGARITA.- “El mar es el mismo mar Atlántico que baña mi país, es un solo mar y es inmenso. Los árboles, las piedras, las montañas, el mar y los hombres somos una unidad. Al llegar aquí veo que, aunque muchos no sean los mismos que en México, aquí como allí, los unos no están enfrentados con los otros”.

L.V.- Usted practica las enseñanzas y conocimientos que le legaron sus antepasados, los chichimecas, ¿puede el hombre del mundo aprovechar ese conocimiento?

M.- “El mundo ahorita es tecnológico. La Madre Tierra está llena de tecnología y de industria pero hay muchas industrias que dañan a la Madre Tierra y la dañan muchísimo. Un día nuestro amor a la Tierra nos volverá a unir y las abandonaremos, desaparecerán. Entonces la tecnología nos servirá para medir la distancia entre nuestras capacidades de clarividencia, intuición, poder de ubicuidad, clariaudiencia y las de las computadoras y veremos que hay muy poquita distancia. Ese día comenzaremos a usar de nuevo lo que tenemos dentro”.

L.V.- ¿El ser humano tiene sus propias computadoras interiores?

M.- “Sí. Mi papá se fue a los Estados Unidos atrabajar cuando yo era chica. Era ilegal. No tenían plata para telefonear ni nosotros teléfono desde el que escucharle y eso le hacía sufrir mucho. Sufrían todos. Con él había un señor de Guajaca también ilegal que, cada sábado, ayudaba a los demás a ir a ver a sus esposas. Nomás no les podían hablar, pero podían verlas, tocarlas y sentirlas. Era un ser humano con facultades que podía hacer funcionar las facultades de los otros”.

L.V.- Para su pueblo, los ancianos como usted atesoran, guardan y protegen todos los conocimientos de una cultura ancestral, ¿cuál es el legado que nos llega hasta hoy?

M.- “Nuestros pueblos, nuestro continente, eran una sola humanidad y una cultura. Durante los últimos 5 siglos nuestras culturas han pasado de labio a oído para poder ser rescatadas. Muchos de nuestros ritos como el temascal, la Danza del Sol, la Danza de la Tierra, la de la Noche se guardaron por todo este tiempo y se escondieron en los sitios más inhóspitos. Se buscaban los lugares más escondiditos para seguir celebrándolos y así conservarlos. Ahora, es el tiempo de poder irse abriendo a la humanidad y por ello nuestros conocimientos se están abriendo a todos cada vez más. De nuestros antepasados, de labio a oído, nos llegó un mensaje que dice: `Que los hombres cuiden a las mujeres, que los padres y las madres cuiden a sus hijos, sus hijas, a los niños, a los jóvenes. A los abuelos y abuelas que cuiden de que no se pierda el conocimiento. Pásenlo de labio a oído pero cuiden de que no se pierda. Porque vendrá un día en que el conocimiento se impartirá en círculos abiertos´. Ahora nuestro conocimiento se comparte ya de forma amplia, incluso hay libros que lo recogen. El que haya más o menos tatas y nanas (ancianos y ancianas-maestros y maestras) y que los compartan se debe en el primer caso a que a que el sincretismo ha mezclado las prácticas católicas con las nuestras y han ido desapareciendo las nuestras y sus maestros, y en el segundo, a que la tecnología llega a todos los lugares. Muchos de nuestro abuelos y abuelas también están en asilos y hospitales. Creo que al perder el poder de compartir sus conocimientos han entrado en una etapa de demasiados sentimientos interiores -los propios y los de las creencias diferentes- y se han enfermado”.

L.V.- Entonces, ¿usted coindice con los Encuentros de Ancianos que celebran los diferentes pueblos indígenas de América desde hace años y en los que se anuncia que en el décimo pachacutec (actualidad), Viracocha retornará a los Andes, Qetzatcoalt a México, la Mamá Grande a Colombia y la cultura ancestral de América y sus conocimientos volverán a salir a la luz después de 7 generaciones de oscuridad y de permanecer ocultos?

M.- “Hay un poema de mi pueblo muy hermoso que habla de Qetzalcoalt y que me gustaría compartir. Dice: Del rojo corazón de Qetzalcoalt brotó la flor de oro y la semilla. El dulce trino y la luz de la estrella en la frente de un pueblo. Nace el Sol, humanidad, flor y pájaro en el centro vital del pensamiento. Está en el viento, es ala, es nube, agua que encarna en el maíz. Qetzalcoatl mágico y cósmico es. Es joya, piedra preciosa que tiene inmersos la luz y los colores, destellos del río de oro que lleva incrustadas el habla, el canto, la voz de la flauta y la pirámide del conocimiento. Es el trueno que hace vibrar los metales de su voz en la garganta de la humanidad y en la de los pájaros. Crece como árbol florido en la boca humana y en el pico de las aves. Es el vino del amor, delicia del calor de la mujer, tesoro y quietud del guerrero, útero donde nace la vida. Qetzalcoalt mágico y cósmico es. Muchas veces pensamos en Qetzalcoalt con forma humana pero yo creo que su regreso anuncia un cambio para la humanidad. Que en México se llame Qetzalcoalt, en los Andes Viracocha y en otros lugares de otra forma, eso da igual. Es el anuncio del mismo cambio y yo tengo mucho gusto de que pueda suceder. Por otra parte se puede ver algunos de los cambios que ya se están produciendo y que confirman que esto va a suceder”.

L.V.- ¿De qué se compone el hombre?

M.- “Hay un canto que me encanta y que dice: Tierra mi cuerpo, agua mi sangre, aire mi aliento y fuego mi espíritu. Tierra mi cuerpo, agua mi sangre, aire mi aliento y fuego mi espíritu. Nosotros nos componemos de cuerpo y espíritu. También estamos compuestos por aire. El aire circula por todo nuestro cuerpo cuando entra y sale. Todo nuestro cuerpo es recorrido por una corriente de aire continua. Lo curioso es que también somos en un 80% agua y menos del 20% tierra. Nosotros decimos que el aire es nuestra manera de pensar y nuestra manera de pensar es como el aire, que el agua son nuestros sentimientos y la tierra es la parte maciza de nuestro cuerpo. Por lo tanto, hemos de cuidar nuestra manera de pensar para no enfermar el agua que está dentro de nosotros y que no se nos pudra y eche a perder nuestra parte física que es la Tierra”.

L.V.- Para el pueblo chichimeca del que usted procede y otros pueblos originarios del actual México la muerte tiene una significación muy especial…

M.- “Donde yo vivo se murió hace poquito una vecina de un ranchito cercano, doña Chayo. Pensaba llevarme mi tabaco para agradecer que nos hubiéramos conocido. Hacía quesos y muchas veces le compraba y los compartíamos. Era una abuelita de más de 90 años y habíamos tenido una relación muy bonita. Cuando iba a salir de mi casa la sentí. Me tocó y me dijo que me llevara la sonaja y el tambor. Yo le dije: `Doña Chayo, su gente piensa de otra manera y no voy a llevarlos´. `Llévatelos´, me ordenó. `Tienes que hacer lo que debes de hacer´. Agarré un rebozo para llevar el tambor y la sonaja escondiditos. Cuando llegué, pedí a la familia permiso para tocar mi sonaja y mi tambor y me contestaron que lo hiciera. Solemos pensar que la muerte es una separación muy drástica y total pero les hablé que cuando dejamos el cuerpo nuestros sentidos se despiertan, están más vivos. Yo por ejemplo no puedo saber a simple vista cuántos limones tiene ese limonero pero si yo le pregunto a alguien que se murió y que me responde, éste es capaz de decírmelo y no se equivoca en uno. Ni el más escondido se deja de contar. La visión es mucho más amplia, el poder. La muerte es sólo un pequeño cambio. Yo le canté a doña Chayo delante de su gente y todos cantaron conmigo, con el tambor y la sonaja: La muerte no es muerte, es tan sólo un cambio y con la creación doña Chayo está gozando, y con el creador doña Chayo está gozando. Creo que gastamos más energía en enfermarnos y en morirnos que en estar sanos y, después de estar sanos, elevarnos cuando sentimos que ya es suficiente nuestra vida en esta tierra. Ya hay autores de libros que lo cuentan”.

L.V.- Y, ¿qué permanece?, ¿el espíritu?

M.- “El Gran Espíritu es un misterio. Nosotros pensamos que está lejos cuando realmente está dentro de todos. Cuando uno deja el cuerpo abre también esa posibilidad matemática de verse a uno mismo. Es algo muy amplio, otra visión de las cosas”.

L.V.- Usted habla con el fuego, ¿de qué conversan?

M.- “El fuego es muy lindo y se puede mantener un diálogo con él si crees. Te contaré de una mujer de Mexicali que tenía un problema en la piel y era sumamente blanca. Nosotros lo llamamos mitiligo. La primera vez que vino a danzar iba totalmente tapada porque el sol le molestaba y no podía estar cerca del calor. Actualmente trabaja con el fuego, habla con el fuego y éste ahora la cuida. Si pudiéramos ver el fuego desde otro punto de vista veríamos cosas diferentes, igual que con los cuatro elementos. En 1992, en un encuentro de ancianos, íbamos totalmente mojados desde Zacatecas camino de Michoacán. Iba un abuelito con su flauta y su tamborcito y dijo, `voy a decirle a las nubes que ya no les llueva pa que no los mojen´. Entonces comenzó a tocar su tambor y su flautita y realmente ya no llovió más. Cuando íbamos llegando a una vieja hacienda que nos habían dejado para dormir cayó un aguacero tremendo, pero esperó hasta que los últimos llegaron corriendo. Tenemos un canto que dice: Soy el poder dentro de mí, soy el amor del Sol y la Tierra, soy Gran Espíritu y soy eterna, mi vida está llena de dicha…Así es el poder que hay dentro de uno ”.

L.V.- Las Islas sufren hoy un proceso por el que desaparecen espacios naturales por el exceso de edificación, ¿cómo afecta a los que vivimos aquí?

M.- “A todos los niveles. Cuando vi las terrazas de cultivo aquí sólo pude decir: `Esto también es la Madre Tierra, aquí hay una cultura´. Pude mirar hacia atrás y pude ver lo que había aquí, el amor a la Tierra, vi reconocer a la Tierra como madre y al Sol como padre igual que en Ámérica. Todo lo demás nos aleja de ser naturales, de la naturaleza”.

Entrevista realizada a la Abuela Margarita por Javier Ruiz