MASCULINIDAD SAGRADA, TERRESTRE Y LUNAR por Aaron R. Kipnis


Algo está conmoviendo los corazones de los hombres. Estamos empezando a rebelarnos contra muchas y penosas limitaciones de nuestros modelos tradicionales. Estamos buscando nuevas imágenes de la masculinidad que nos apoyen en una recuperación de los sentimientos, de la vitalidad, de la conexión con la naturaleza, de nuestros cuerpos, nuestros hijos, mujeres, y de otros hombres...
La imagen de nuevo emergente de la Masculinidad Sagrada es la de un varón creativo, fecundo, generador, atento, protector y compasivo, que vive en armonía con la tierra y la femineidad, y que es también erótico, libre, salvaje, alegre, enérgico y violento...
¿Por qué es importante aceptar una Masculinidad Terrestre? El modelo heroico, solar, celestial, considerado aisladamente, es dominante y opresor. Los dioses solares son abstractos e inaccesibles para nuestra imaginación, la auténtica imagen del padre remoto y desencarnado. Cristo, por ejemplo, no era ni padre ni esposo. Su padre celestial tampoco tenía consorte o compañera femenina...
El dios terrestre no es un Señor del Universo. Es un dios más personal que actúa como progenitor de la vida en este planeta. Está involucrado en la evolución de la vida y en su preservación. Presenta una imagen sagrada de la masculinidad generadora de vida, erótica, formativa, en relación con la tierra y el cuerpo. Esas cualidades fundamentales y esas imágenes sagradas del hombre se encuentran en nuestro inconsciente colectivo y en nuestra herencia mitológica, así como en nuestros huesos...
¿Por qué es importante comprender la Masculinidad Lunar? Tengamos en cuenta la lógica del modelo heroico, solar. El sol sale y se pone cada día, siempre el mismo. Es un modelo del hombre que sigue siendo el mismo a lo largo del tiempo. Esto es importante para establecer un modelo de disciplina y rigor en nuestras vidas. Por otra parte, ese modelo puede sofocar otros aspectos de nuestro ser. Las fases de la Luna, en contraste con lo anterior, nos recuerdan que sólo a veces nos sentimos plenos y luminosos. A veces nuestro brillo está en cuarto menguante. A veces queremos sentirnos completamente a oscuras, aparte, solos. En otras ocasiones nuestra luminosidad vuelve a crecer; nos sentimos expansivos y extravertidos.
La Masculinidad Lunar proporciona un modelo viril que deja un lugar para las fluctuaciones emotivas. Crecemos y menguamos. No hemos de ser siempre duros, valerosos y extravertidos. A veces podemos ser suaves, vulnerables e introvertidos.
Hay ejemplos innumerables de deidades masculinas vinculadas con la tierra, la luna, el mar o el bosque, más que con el cielo, las estrellas o el sol...
Cuando hombres y mujeres redescubran esas antiguas fuerzas de la tierra, entonces podremos descubrir también nuestro territorio común como aliados a cargo de la preservación de una nueva cultura que abarque las vidas de los hombres y de las mujeres como algo igualmente sagrado.

Aaron R. Kipnis (psicólogo, escritor y coordinador de grupos de hombres)
Tomado del libro Ser Hombre
Arte: Caroline Maniere, «El Hombre Mariposa, símbolo de la transformación»

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